La definición de las eliminatorias europeas para el Mundial del 2002 se vivió bajo un clima de tensión. En el Grupo 7 España consiguió la clasificación directa tras adjudicarse la cima, pero la plaza del segundo lugar, que otorgaba un boleto hacia el repechaje, generó una polémica entre los aspirantes Israel y Austria.

Como en la última fecha ambas selecciones debían enfrentarse en Tel Aviv, 9 jugadores visitantes le comunicaron a su entrenador que no viajarían a la región hebrea por temor a un atentado y 5 días antes del encuentro abandonaron la concentración en Viena.

Como en aquella época la ciudad israelí vivía tiempos de horror, como la trágica noche que dejó un saldo de 17 muertos por la explosión que provocó un ataque suicida palestino en una discoteca o las constantes agresiones a las poblaciones de Netanya y Hadera, los futbolistas europeos informaron que no estaban dispuestos a viajar por un espectáculo deportivo.

"En la situación política actual, no podemos pensar en viajar a Israel para jugar un partido de fútbol. Es demasiado peligroso", fue el argumento de Walter Kogler, uno de los que lideró al grupo de los desertores que no quisieron participar del encuentro ante la prensa local. Dietmar Keuhbauer, Andreas Hörtnagl, Markus Hiden, Christian Mayrleb, Eduard Glileder, Günther Neukirchner, Roland Kirchler y Andreas Iberstberger fueron sus compañeros que acompañaron la medida.

Además, el 3 de octubre del 2001, 23 días antes del partido, un avión que viajaba con 66 pasajeros (51 israelíes y 15 rusos) y 10 tripulantes fue derribado por un misil cuando la aeronave cruzaba el Mar Negro.

El vuelo de la aerolínea rusa Sibir había salido desde Tel Aviv con destino hacia Novorosíisk y las primeras hipótesis se remitían a otro ataque terrorista. Sin embargo, fuentes militares estadounidenses han apuntado posteriormente que el aparato ha podido ser derribado por un misil tierra-aire, disparado accidentalmente durante unas maniobras militares en Ucrania.

En ese marco, la Federación Austríaca de Fútbol le pidió a la FIFA cambiar la sede del cotejo. Si bien la entidad analizó la posibilidad de trasladar el choque a otras ciudades, el pedido de Israel de mantener su localía tuvo un peso superior y el 27 de octubre los equipos salieron a la cancha.

El 1 a 1 fue beneficioso para los europeos, ya que mantuvieron la ventaja de tres puntos sobre sus rivales y se quedaron con el segundo puesto de la zona, lo que les permitió clasificar a la repesca donde enfrentaron a Turquía.

Un 0-1 en Viena y un 0-5 en Estambul dilapidaron las aspiraciones austríacas ante el conjunto que se convertiría en la sorpresa del Mundial, ya que jugadores de la categoría de Rustu, Hasan Sas y Hakan Sukur depositarían a los debutantes en el tercer lugar del podio del campeonato más codiciado del planeta.

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