Un hombre desnudo y pintado de dorado se paseó por un museo de Rusia sin que nadie lo detenga

El 20 de marzo, en el prestigioso museo de Moscú, un hombre irrumpió con una “performance”. Los visitantes que estuvieron justo durante esa tarde no lo podían creer. Algunos filmaron la escena. Hoy todos hablan de él en las redes sociales

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El hombre desnudo y pintado de dorado posa frente a una obra del museo
El hombre desnudo y pintado de dorado posa frente a una obra del museo

Un hombre camina desnudo entre las obras de un museo.

Técnicamente no está desnudo, pero casi. Lleva una ropa interior sumamente pequeña, al estilo hilo dental. En efecto, parece estar desnudo. Y no sólo eso: tiene todo el cuerpo pintado de dorado. Parece una escultura de oro… viviente. Los visitantes que durante aquella tarde del 20 de marzo visitaron la  Galería Estatal Tretiakov en Moscú, Rusia, miran sin poder entender qué era lo que ocurría.

El hombre sigue caminando sin que el personal de seguridad lo intercepte. Mientras tanto, otro hombre coloca obras entre las que ya están colgadas en el museo. Es una performance. De eso se trata. Algunos lograron filmar la delirante escena. Minutos más tarde, el hombre dorado se retira con la misma tranquilidad con la que entró. Aún no ha sido identificado. En las redes sociales todos hablan de él.

Quien haya visitado un museo, sabe con qué se va a encontrar: lugares tranquilos, silenciosos, solemnes. Cuadros —en el mayor de los casos— que atraen toda la atención de los espectadores como sólo el arte lo puede hacer. Más todavía cuando se trata de un establecimiento con larga trayectoria como es el caso de la Galería Estatal Tretiakov, fundada en 1856; y sobre todo cuando las obras que allí se exponen reflejan un alto nivel de calidad artística.

Frente al canal de Vodootvodny, y con una arquitectura al estilo típico de un cuento de hadas ruso —fue diseñada por el pintor Víktor Vasnetsov—, se encuentra este museo. En su interior, hay piezas de todo tipo, pero siempre con un marcado acento clasicista. Está la Virgen de Vladímir y la Trinidad de Andréi Rubliov, la monumental Composición VII de Vasili Kandinski y el Cuadrado Negro de Kazimir Malévich, entre otros.

Nada es sagrado para este hombre que, con su cuerpo semidesnudo y pintado, se mueve de aquí para allá, visitando todas las salas, mirando de cerca cada uno de las obras.

No es la primera vez que ocurre algo así. En septiembre de 2018, una pareja se desnudó en el Museo del Prado con el objetivo de " destruir toda una serie de ideas y constructos sociales que consideramos ridículos", según estos artistas explicaron. A ellos sí los detuvo la policía.

Además, en esta misma galería, la Tretiakov, hubo dos episodios graves en el último tiempo. Hace dos meses atrás, robaron un cuadro de un paisaje de Crimea, que pronto fue recuperado. Y hace casi un año, en mayo del año pasado, un hombre dañó una de las pinturas más famosas de Rusia donde se representa al zar Iván el Terrible acunando a su hijo moribundo, atacándola con un palo de metal después de beber vodka.

¿Quién es este hombre?, es la pregunta que se hacen todos. Tal vez, su performances tenía este objetivo: que todos hablen de él, que todos se pregunten por la solemnidad del arte. O simplemente buscaba incomodarnos. ¿Quién puede decir que no lo logró?

 

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