Ernesto Cardenal, en el Festival de Poesía de Granada
Ernesto Cardenal, en el Festival de Poesía de Granada

Hicieron juntos la revolución pero desde hace años están enfrentados. Uno tiene el poder político y real en Nicaragua, el país donde nacieron y por el que pelearon en el mismo bando; el otro apenas conserva el poder de fuego de la palabra y la poesía respetada en el mundo. Sacerdote y guerrillero, uno de los grandes nombres de la teología de la liberación y de la revolución sandinista, a los 92 años Ernesto Cardenal dice que es un perseguido político del presidente Daniel Ortega y de su esposa, la vicepresidente Rosario Murillo. Un nuevo capítulo de una vieja saga judicial tiene por estos días al viejo poeta y revolucionario Cardenal como protagonista: la Justicia nicaragüense le reclaman el pago de unos 800.000 dólares en concepto de daños y perjuicios por un supuesto incumplimiento de contrato. Y tanto el poeta como el mundo literario que lo apoya están convencidos de que todo no es más que un modo de persecución y acoso por parte del gobierno de Ortega.

"Estamos en una dictadura y soy un perseguido político de la pareja presidencial, y no te puedo hablar más", dijo Cardenal esta semana en Granada, en el marco del Festival de Poesía.

Cardenal denuncia la persecución política de Ortega

Cardenal enfrenta un juicio por 17,2 millones de córdobas (800 mil dólares al cambio vigente cuando fue emitida la resolución) por supuesto incumplimiento del contrato con Nubia Arcia Mayorga, ex administradora del Hotel Mancarrón, quien lo demandó en 2005. Se trata de un edificio que funcionaba antes como escuela en Solentiname, el archipiélago que hizo famoso a Cardenal. Allí fundó, en 1966, Cardenal una comunidad de campesinos a quienes les enseñaba a leer y a escribir, además de impartirles clases de pintura y artesanías. La dictadura de Anastasio Somoza destrozó la comunidad y luego del triunfo de la revolución sandinista en los años ochenta, fue reconstruida con fondos de cooperación alemanes. El lugar se convirtió en un sitio mítico de su persona y también de la revolución y fue visitado por muchos escritores de la talla de Cortázar y Eduardo Galeano. Fue allí donde compuso El evangelio en Solentiname (1975), una de sus obras más conocidas.

Ernesto Cardenal en el Festival de Poesía de Granada
Ernesto Cardenal en el Festival de Poesía de Granada

Fue en la década de los 90, luego de la derrota del sandinismo, cuando las autoridades del lugar decidieron convertir la escuela en un hotel, que fue administrado por Alejandro Guevara, precisamente uno de los campesinos ilustrados por Cardenal. Arcia Mayorga es la viuda de Guevara y reclamó el hotel como herencia, en 2002. Entonces arrancó la pesadilla para Cardenal.

El poeta, quien se opone al actual gobierno porque lo considera alejado de los orígenes y del ideario de la figura tutelar del movimiento, Augusto Sandino, es un fuerte cuestionador de algunos proyectos oficiales, entre ellos el canal interoceánico que el gobierno de Ortega y la empresa china HKND del empresario Wang Jing planean construir a través del lago Cocibolca, la fuente de agua dulce más grande de Centroamérica que alberga precisamente el archipiélago de Solentiname. Se trata de una obra monumental que ha recibido críticas dentro y fuera de Nicaragua, tanto en materia ambiental como por su turbio proceso de adjudicación y las dudas sobre su financiamiento. Según Cardenal, el canal que construyen los chinos destruirá el ecosistema y "acabará con el archipiélago, con el lago y por último acabará también con Nicaragua".

Ernesto Cardenal comenzó a dedicarse a Dios a los 31 años (antes había vivido una vida "disipada", según sus palabras). En el terreno político, fue ministro de Cultura del primer gobierno sandinista y su poesía se convirtió en sello indeleble de las letras latinoamericanas. En el marco del enfrentamiento con Ortega —que se inició en 2007, al regreso del presidente al poder—, hay varios procesos abiertos en represalia a sus constantes críticas. Sus cuentas bancarias han sido bloqueadas e incluso fue sometido a arresto domiciliario.

Ortega y Cardenal, cuando aún mantenían buenas relaciones
Ortega y Cardenal, cuando aún mantenían buenas relaciones
 

En el Festival de Poesía de Granada, la narradora y poeta nicaragüense Gioconda Belli —ella misma también un símbolo de la revolución de 1979— pidió enfáticamente que se deje de hostigar y hacer estos tipos de juicios sumarios y absurdos al anciano poeta. "Otra vez persiguen al poeta Cardenal. ¡Qué vergüenza!", escribió en su Facebook. También habló sobre el tema el notable poeta chileno Raúl Zurita: "Estamos con el Ernesto, el autor de Canto Cósmico y del poema de Marilyn Monroe. Al poeta no se le demanda, se le respeta, se le ama, se le exalta. El cielo sería más pequeño sin la poesía de Ernesto", dijo.

Las autoridades del festival también se solidarizaron. "El nuevo ataque que ha recibido a todas luces obedece a venganzas y represalias por su actitud siempre crítica ante los abusos del poder", expresaron Daniel Rodríguez Moya y Remedios Sánchez, directores del evento. Como no podía ser de otro modo, también el premiado escritor Sergio Ramírez —quien fue vicepresidente de Ortega en uno de sus gobiernos— criticó el fallo. "El poder quiere humillarlo y dejarlo en la calle. Su casa es el único bien que posee en esta tierra y cuando lo subasten, no servirá que sepan que por esa puerta pasaron Günter Grass, Graham Greene, García Márquez o Julio Cortázar", ironizó.

Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo
Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo

El abogado de Arcia Mayorga (quien durante un breve tiempo fue ministra de Turismo de Ortega) es José Ramón Rojas Méndez, quien representó al entonces comandante Ortega cuando su hijastra, Zoilamérica Ortega Murillo, lo denunció por abuso sexual, una causa que convirtió a Ortega en persona no grata para todos los movimientos de mujeres del continente y que, por ejemplo, no le permitió asistir a la asunción de Fernando Lugo como presidente del Paraguay en el año 2008 debido a las fuertes protestas en su contra.

La relación de Cardenal con la Iglesia católica tampoco estuvo exenta de polémicas. El momento más crítico tal vez se produjo durante una visita del papa Juan Pablo II en 1983 a Managua. Ocurrió cuando en la catedral Cardenal levantó el puño al grito de: "¡Que viva la revolución!", un gesto entusiasmado que le valió que el Vaticano lo suspendiera del sacerdocio poco después.

¿Y qué piensa hoy Ernesto Cardenal del movimiento revolucionario que lo encontró luchando junto a Ortega durante tantos años? "Fue una revolución muy bella, lo que pasa es que fue traicionada. Lo que hay ahora es una dictadura familiar. Eso no fue lo que apoyamos nosotros", sostuvo hace poco en Managua, cortito y al pie.