Una mujer embarazada cayó en una alcantarilla sin tapa en Barranquilla

Según explicó Triple A, compañía encargada de la instalación de las tapas en las alcantarillas, estas estructuras son apetecidas por ladrones, pues, pueden sacar provecho de ellas vendiéndolas

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Alcantarilla donde ocurrió el accidente
Alcantarilla donde ocurrió el accidente

Las alcantarillas destapadas han sido las causales de varios accidentes a lo largo del territorio nacional. Recientemente se conoció el caso de una mujer, en Barranquilla, que cayó en uno de esos agujeros. Esto ocurrió, específicamente, en la calle 30 del sur de esa ciudad. La joven, que tiene 15 semanas de embarazo, fue identificada como Emily Charris. De acuerdo con lo que relatan testigos, la mitad inferior del cuerpo de la mujer quedó al interior de la alcantarilla. Según dicen quienes la vieron, no avanzó la caída porque habían escombros dentro de aquella estructura que amortiguaron el golpe.

La mujer fue auxiliada por un grupo de mototaxistas. Yoseth Márquez, esposo de la mujer, contó, ante la prensa local, que, por fortuna, su pareja y su hijo se encuentran fuera de peligro. “Como se encuentra en toda una curva del paso peatonal, mi esposa no se dio cuenta que la alcantarilla no tenía tapa y se le fue el cuerpo y lo peor es que en ese sector hay tres alcantarillas destapadas a escaso un metro de distancia entre una y otra”, detalló.

“Gracias a Dios no le sucedió nada grave solo un esguince en el pie izquierdo y un golpe en el brazo”, señaló.

Tal y como lo explicó Triple A, compañía encargada de la instalación de las tapas en las alcantarillas, estas estructuras son apetecidas por ladrones, pues, pueden sacar provecho de ellas vendiéndolas. “Por el contenido de hierro por el que están fabricadas, estas son vendidas a chatarrerías. Para estos establecimientos no hay controles”, detalló la empresa.

Es de resaltar que un caso similar ocurrió el pasado mes de septiembre, cuando una joven identificada como Luisa Fernanda Pacheco Peralta cayó en uno de esos agujeros, en esa misma ciudad. La joven de 18 años falleció en extrañas circunstancias luego de ser atendida en el hospital. Al caer, se fracturó la tibia y el peroné, por lo que fue inmediatamente llevada a un centro asistencial. Los médicos le dijeron a la familia de la adolescente que tenían que amputarle la pierna que se había fracturado, pues había entrado una bacteria en su cuerpo.

Pacheco Peralta estudiaba ingeniería industrial en la Universidad del Norte, y se encontraba presenciando unos ‘piques’ ilegales que se corrían cerca de esa institución educativa. Fue allí cuando ocurrió el accidente. “El lugar de los hechos fue la carrera 53, a la altura del round point de Puerto Colombia. Se trató de una femenina de 18 años de edad, de nombre Luisa Pacheco, quien cayó por una alcantarilla de seis metros de profundidad aproximadamente, presentó politraumatismo y fractura en su extremidad inferior izquierda”, comentó el sargento Eduardo Barandica, encargado de dirigir el rescate.

Fue trasladada a la Clínica Portoazul, entonces. Quienes la atendieron le manifestaron a sus familiares que debía ser operada por las roturas en tibia y peroné que sufrió. Sin embargo, horas más tarde alertaron que no podían realizar este procedimiento porque “la EPS de ella no lo autorizaba, aun cuando tenía una prepagada”.

Dos horas después de la
Dos horas después de la segunda intervención quirúrgica, cuando su madre fue a llevarle unos pañales, se le informó a los familiares que la joven estudiante había fallecido por cuenta de un paro

“Aseguraron que debíamos buscar el dinero para que entrara al quirófano. De inmediato se hicieron los trámites, se pagó un anticipo de seis millones de pesos para que la operaran, pero no la intervinieron ese jueves porque, supuestamente, el médico no podía. En ese cuento nos tuvieron dos días hasta el sábado 17 de septiembre, cuando finalmente la operaron”, explicó Belkis Montañez Peralta, familiar de Luisa Fernanda, en diálogo con El Heraldo.

A pesar de haberse dicho que la cirugía fue todo un éxito, ese mismo día la universitaria comenzó a manifestar crónicos dolores en su pierna, los cuales no pudieron ser controlados ni con medicina. Motivo por el cual sus allegados solicitaron la asistencia inmediata del ortopedista que la operó, quien llegó dos días después (lunes 19 de septiembre) y notó que la joven “tenía unas ronchas y un color inusual”.

Al día siguiente, Luisa Fernanda Pacheco Peralta “se desmejoró totalmente, se le bajó la presión y empezó a sentir otras cosas”. Fue cuando otro especialista, “con mayor experiencia”, decidió tomar el caso para ver qué estaba sucediendo y notó que la herida se había contaminado y la adolescente había adquirido una bacteria.

Y aunque inmediatamente se autorizó su ingreso a sala de cirugía, el personal de la Clínica Portoazul tuvo que estabilizarla porque “estaba muy débil”. Incluso, horas más tarde, llamaron a los familiares para que autorizaran la amputación de su pierna, “porque definitivamente no había más que hacer, era eso o la vida de la niña”.

Dos horas después de la segunda intervención quirúrgica, cuando su madre fue a llevarle unos pañales, se le informó a los familiares que la joven estudiante había fallecido por cuenta de un paro.

“La paciente presentó fractura de tibia y peroné de miembro inferior izquierdo, acompañado de herida en cara interna de la misma extremidad. Con base en lo antes descrito, la paciente desarrolla un cuadro de shock séptico con foco en tejidos blandos lo que conllevó a su fallecimiento”, se lee en la misiva que hizo pública la Clínica Portoazul.

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