Mide más que el Coliseo Romano y pasó inadvertido dos años: cómo es el nuevo cráter hallado en la Luna

Un fragmento estelar impactó contra el satélite terrestre en la primavera de 2024. Generó una cavidad de 222 metros de diámetro cuya existencia permaneció oculta hasta los recientes análisis

Fotografía en blanco y negro de un cráter de impacto central con destellos brillantes sobre un terreno gris cubierto de pequeños cráteres
La NASA confirmó que el cráter McGetchin en la cara visible de la Luna es el impacto reciente más grande registrado en el sistema solar. (NASA/Centro de Vuelo Espacial Goddard/Intuitive Machines)
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Un cráter lunar más ancho que el Coliseo Romano apareció en la cara visible de la Luna hace dos años sin que nadie lo notara. Ahora, científicos de la NASA confirmaron que el impacto que lo originó es el más grande registrado en tiempos recientes en todo el sistema solar, y que eventos de semejante magnitud ocurren una vez cada 132 años.

La estructura, bautizada como cráter McGetchin en honor al fallecido Thomas McGetchin, antiguo director del Instituto Lunar y Planetario de Houston, mide 222 metros de diámetro y alcanza hasta 43 metros de profundidad.

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La colisión que lo generó —producto de un fragmento de asteroide o cometa del tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos— sucedió en la primavera de 2024, pero durante meses pasó inadvertida tanto para los telescopios terrestres como para los espaciales.

El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA fue la herramienta que permitió el hallazgo. La nave detectó el cráter en mayo de 2024, poco después de que se formara, pero las imágenes de gran angular no fueron identificadas entre el volumen de datos disponibles sino hasta agosto de 2025. Solo entonces el equipo científico obtuvo tomas de mayor resolución durante el otoño de ese año, y la confirmación definitiva del descubrimiento llegó a principios de 2026.

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Fotografía en blanco y negro de un cráter de impacto central con destellos brillantes sobre un terreno gris cubierto de pequeños cráteres
El impacto en la Luna fue causado por un fragmento de asteroide o cometa del tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos. (NASA/Centro de Vuelo Espacial Goddard/Intuitive Machines)

Los resultados se publican este miércoles en la revista Science Advances, en dos estudios simultáneos. “Este evento constituye una observación estadísticamente rara, que en la práctica ocurre una sola vez en la vida”, escribieron los investigadores en uno de los artículos.

El nuevo cráter triplica en tamaño al anterior récord

Para calibrar la escala del descubrimiento basta una comparación: el cráter McGetchin es tres veces más grande que el anterior poseedor del récord, identificado por la misma sonda LRO hace una década. La Luna, cuya superficie acumula cicatrices de impactos desde tiempos remotos, ya albergaba algunos de los cráteres más vastos del sistema solar —entre ellos uno que se extiende por más de 2.400 kilómetros (1.500 millas)—, pero ninguno de creación tan reciente tenía estas dimensiones.

El autor principal de uno de los estudios, Mark Robinson, científico jefe de las cámaras del LRO y colaborador de la empresa Intuitive Machines, describió el alcance físico del impacto: la superficie lunar fue removida en un radio de más de 100 kilómetros (66 millas), y el polvo y el suelo rocoso salieron proyectados con un ángulo mayor al que los modelos previos anticipaban.

Una imagen macro de la Luna que presenta un eclipse lunar parcial profundo, con su superficie en tonos rojizos y grises, y una pequeña sección brillante.
La NASA usará el cráter McGetchin para calcular el riesgo que representan los impactos lunares sobre una futura base permanente en la Luna. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una zona fría de 7 kilómetros rodea el cráter

Un estudio independiente aportó otro ángulo al análisis. David Paige, coautor e investigador de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), identificó una zona fría de 7 kilómetros de ancho alrededor del nuevo cráter, consistente con un aflojamiento de la capa superficial del suelo lunar, fenómeno conocido como regolito. La imagen que Paige eligió para describirlo fue la de la jardinería.

“Ahora estamos considerando los impactos como una forma de acondicionar el regolito: remover los sedimentos y colocar en la superficie cosas que normalmente están bajo tierra”, afirmó el científico en un comunicado.

El hallazgo tiene consecuencias que van más allá de este caso puntual. Robinson señaló que los numerosos cráteres detectados por el LRO desde su lanzamiento en 2009 permiten calcular con mayor precisión el ritmo al que se transforma la superficie de la Luna: la capa superior del suelo lunar, de apenas 2 centímetros, se renueva por el material expulsado cada 80.000 años, un plazo más corto de lo que la comunidad científica suponía.

Ese dato tiene implicaciones directas para uno de los mitos más arraigados sobre la exploración espacial. Contrariamente a la creencia de que las huellas dejadas por los astronautas del Apolo en el suelo lunar perdurarán indefinidamente, Robinson fue terminante en un correo electrónico: “Sin duda habrán desaparecido mucho antes”.

Superficie de la Luna con numerosos cráteres y rocas, bajo el espacio oscuro que muestra estrellas y el planeta Tierra iluminado parcialmente.
Los estudios publicados en Science Advances sostienen que un impacto de esta magnitud en la Luna ocurre una vez cada 132 años. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cráter orienta a la NASA

El investigador Robert Wagner, de la misión LRO, fue quien identificó la estructura a partir de las imágenes de la sonda. Su trabajo, junto con el de Robinson y Paige, ahora alimenta una pregunta concreta con implicaciones de ingeniería: ¿qué tan probable es que el material expulsado por un impacto similar afecte las instalaciones que la NASA proyecta construir en la Luna?

Robinson precisó que ese cálculo de riesgo es el siguiente paso en la investigación. “Esa información ayudará a los ingenieros a reforzar las estructuras para que no haya que preocuparse por los daños, o al menos preocuparse menos”, indicó.

La NASA, que avanza en sus planes para establecer una base permanente para astronautas en la superficie lunar, tiene ahora en el cráter McGetchin un caso de referencia sin precedentes para dimensionar la amenaza que representan los impactos en escala real.

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