
Un estudio sobre serpientes elápidas identificó 5 regiones vertebrales diferenciadas, una organización más compleja que la descrita en trabajos anteriores, según informó Phys.org. Se analizó la columna de ejemplares de 3 especies australianas y se concluyó que estas conservan zonas anatómicas diferenciadas a pesar de la elongación extrema de su cuerpo y de la pérdida de extremidades.
Journal of Morphology publicó la investigación científica. Los autores, Ammresh, Marco Camaiti, Jane Melville, Alistair Evans y Emma Sherratt, usaron morfometría geométrica tridimensional y regresiones lineales segmentadas para examinar el eje vertebral completo de 12 serpientes y evaluar cómo el método de muestreo influye en la detección de las zonas.
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El artículo científico distingue un sector cervical, una torácica anterior, una media, una posterior y una lumbar, frente a esquemas previos que solían reconocer 3 o 4.
Una nueva lectura del cuerpo

Según el análisis, la región cervical ocupa solo entre el 2% y el 4% de la columna con un rango de 7 a 12 vértebras. Esa reinterpretación modifica la idea de un cuello relativamente largo en serpientes y acerca más su organización a la de otros escamosos, como los lagartos.
El trabajo también detectó una sólida alteración en la morfología en torno al 20% de la estructura axial, un límite que coincide de forma estrecha con la posición del corazón.
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Esa correspondencia apareció de forma consistente en los ejemplares analizados y la relación entre ambos puntos mostró una asociación fuerte. Por esta razón, la organización interna del cuerpo no responde a un gradiente uniforme, sino a transiciones anatómicas reconocibles.

Otro de los puntos centrales es la descripción de una zona torácica media que no figuraba con claridad en estudios anteriores. En el artículo científico, esta franja se ubica aproximadamente entre el 20% y el 46% de la longitud precloacal, es decir, la distancia comprendida entre el extremo anterior de la cabeza y la abertura cloacal.
Después aparece la porción posterior, que ocupa cerca de la mitad del cuerpo precaudal, correspondiente a la porción del cuerpo anterior a la cola, y concentra gran parte de la elongación axial, es decir, el alargamiento del eje principal del cuerpo.
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La parte lumbar, en cambio, vuelve a ser corta. El artículo la sitúa en el último 3% al 4,5% de la columna precaudal y la describe como una zona de transición rápida hacia la morfología caudal. Por eso, no perdieron por completo la regionalización ancestral, sino que conservaron segmentos breves en los extremos y ampliaron sobre todo la parte torácica.
El método también cambia el resultado

Los autores compararon distintos esquemas de submuestreo, desde el análisis de cada vértebra hasta intervalos del 2%, 2,5%, 4% y 5% de la columna. Ese punto ayuda a explicar por qué trabajos previos habían propuesto menos sectores.
Cuando el análisis se hizo con un muestreo más espaciado, pareció más simple y varias divisiones internas dejaron de verse con claridad. El estudio concluyó que el esquema más fiable y a la vez más eficiente fue el del 2,5%, que reprodujo con mayor fidelidad el patrón del conjunto de datos completo.
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También probó varios sistemas de puntos de referencia anatómicos y encontró que los patrones generales de regionalización se mantenían, aunque la precisión de los límites variaba según la selección de rasgos.
Qué reveló el análisis

El artículo científico trabajó con 6 serpientes tigre (Notechis scutatus), 4 marrones orientales (Pseudonaja textilis) y 2 cabezas de cobre de tierras bajas (Austrelaps superbus). Pseudonaja textilis presentó unas 206 vértebras precaudales en promedio, Notechis scutatus alrededor de 175 y Austrelaps superbus unas 157.
Las diferencias de forma entre estos animales existieron, pero no alcanzaron una separación suficiente como para identificarlas con fiabilidad a simple vista. La variación a lo largo de la propia estructura axial es más marcada que muchas de las diferencias entre especies cercanamente emparentadas.
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Además, el alargamiento del cuerpo no eliminó la organización de la columna en zonas con funciones específicas. Por el contrario, conservó las regiones ancestrales más cortas y reorganizó principalmente la parte torácica. Estos hallazgos aportan una nueva base para comprender cómo evolucionan los cuerpos alargados en los vertebrados.
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