Terremotos en Venezuela: por qué es un país de alto riesgo sísmico y sus temblores más fuertes

Cerca del 80% de los habitantes se encuentran en áreas de vulnerabilidad ante movimientos de la corteza terrestre. La configuración geológica nacional, marcada por la presencia de fallas activas, convierte al país en uno de los territorios más expuestos del norte de Sudamérica

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Este nuevo registro abarcó dos movimientos telúricos ocurridos de manera sucesiva, con epicentro en el estado de Yaracuy, en el noroeste del país (REUTERS/Gaby Oraa)
Este nuevo registro abarcó dos movimientos telúricos ocurridos de manera sucesiva, con epicentro en el estado de Yaracuy, en el noroeste del país (REUTERS/Gaby Oraa)

Dos potentes terremotos sacudieron Venezuela este miércoles, ubicándose entre los más intensos registrados en más de un siglo. Se trata de un país que registra un alto riesgo sísmico, con un historial de temblores que revela una realidad insoslayable: aproximadamente el 80% de la población reside en zonas de alta amenaza sísmica.

Este nuevo registro abarcó dos movimientos telúricos ocurridos de manera sucesiva, con epicentro en el estado de Yaracuy, en el noroeste del país. Los sismos se sintieron con fuerza en la capital del país, donde se reportaban daños en edificios residenciales, a la espera de información sobre posibles heridos.

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La estructura geológica de Venezuela la posiciona como una de las zonas de mayor actividad sísmica del norte sudamericano (REUTERS/Fausto Torrealba)
La estructura geológica de Venezuela la posiciona como una de las zonas de mayor actividad sísmica del norte sudamericano (REUTERS/Fausto Torrealba)

El primer movimiento telúrico fue de magnitud 7,2 y tuvo su epicentro a 21 kilómetros de profundidad, cerca de la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a unos 200 kilómetros de Caracas. Según los datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo se registró a las 18:04 en Venezuela, una hora más en Argentina. El segundo, de 7,5 de intensidad, ocurrió 39 segundos después en la misma zona y a 10 kilómetros de profundidad.

El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de EE.UU. explicó que ambos temblores conformaron un “doblete sísmico”, un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona, por lo que la información oficial fue actualizada para identificar al sismo de magnitud 7,5 como el evento principal.

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Por qué Venezuela está en una zona de alta amenaza sísmica

La estructura geológica de Venezuela la posiciona entre las regiones con mayor actividad sísmica del norte de Sudamérica. Según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el país se encuentra sobre el límite entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, dos grandes bloques rígidos de la corteza terrestre conocidos como placas tectónicas.

La Placa del Caribe se extiende bajo gran parte del mar Caribe y abarca el norte de Venezuela, mientras que la Placa Sudamericana comprende todo el continente sudamericano hacia el sur. El límite entre ambas atraviesa el norte del país, desde la frontera con Colombia hasta el litoral central, pasando por el occidente venezolano. Es precisamente en esa franja donde la fricción y el desplazamiento de las placas generan una actividad sísmica constante.

Este fenómeno se manifiesta con mayor intensidad en las zonas aledañas a sistemas de fallas activas, como la falla de Boconó, una fractura geológica de unos 500 kilómetros de longitud que cruza los Andes venezolanos desde la depresión del Táchira, en el suroeste, hasta las costas del Caribe, cerca de Morón en el estado de Carabobo.

La falla de Boconó actúa como el principal límite superficial entre la Placa del Caribe y la Sudamericana, y es responsable de muchos de los sismos más fuertes registrados en el país.

De acuerdo con la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), los eventos sísmicos representan uno de los mayores riesgos para la población venezolana, debido a la cantidad de habitantes asentados sobre zonas inestables, el crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura en áreas críticas. A esto se suma el aumento demográfico y la expansión de ciudades en regiones vulnerables.

La franja de mayor riesgo sísmico en Venezuela se extiende a lo largo de aproximadamente 100 kilómetros de ancho, siguiendo el eje de los principales sistemas montañosos: los Andes venezolanos, la Cordillera Central y la Cordillera Oriental. Estas cadenas montañosas atraviesan el país de suroeste a noreste, y en sus zonas de contacto se concentran las fallas sismogénicas más activas.

Entre ellas, la falla de Boconó destaca como la estructura más extensa y dinámica, atravesando los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Lara y llegando hasta el litoral central, cerca de Morón. Esta falla, con desplazamientos observados a lo largo de siglos, es considerada el principal límite superficial entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana.

La falla de San Sebastián se extiende paralela a la costa norte, desde el estado Falcón hasta el centro de Miranda, caracterizándose por generar sismos que afectan a ciudades costeras y la capital. Por su parte, la falla de El Pilar recorre el oriente, entre los estados Sucre y Monagas, y ha sido responsable de terremotos que impactaron severamente esa región.

Además de estas tres estructuras principales, existen otros sistemas de fallas activos, aunque de menor longitud, como Oca-Ancón (que conecta el occidente venezolano con la península de la Guajira en Colombia), Valera, La Victoria y Urica. Todas estas fallas poseen potencial para producir movimientos telúricos de consideración, incluso en áreas que no suelen experimentar actividad frecuente.

La combinación de múltiples fallas activas sobre un territorio densamente poblado, sumada a la continua interacción de las placas tectónicas, explica la elevada frecuencia y la intensidad de los terremotos que afectan a Venezuela, y refuerza la necesidad de monitoreo y prevención constante en las zonas expuestas.

Los terremotos más fuertes del historial venezolano

El impacto de los terremotos en la historia venezolana queda reflejado en eventos que han marcado a la sociedad y la infraestructura nacional.

El jueves 26 de marzo de 1812, un movimiento sísmico de magnitud estimada en 7,7 devastó Caracas, La Guaira, Mérida y otras ciudades, dejando entre 15.000 y 20.000 víctimas, según reconstrucciones históricas citadas por Reuters.

Otro episodio de gran repercusión fue el terremoto de San Narciso, ocurrido el 29 de octubre de 1900, cuya magnitud se situó entre 7,6 y 8,0 y provocó severos daños en el noreste de Miranda y la zona de Caracas, con al menos 56 muertes confirmadas.

En tiempos más recientes, el 21 de agosto de 2018, un sismo de magnitud 7,3 frente a las costas de Sucre se sintió en buena parte del país y en varias regiones del Caribe. De acuerdo con datos del USGS, este evento generó daños en edificaciones y cortes de energía, aunque no se reportaron víctimas mortales.

Entre los movimientos más recordados se encuentran también el terremoto de los Andes de 1894, que afectó gravemente el estado Mérida y dejó cerca de 350 víctimas, y el de Caracas de 1967, con una magnitud cercana a 6,7, que provocó el colapso de edificios en zonas céntricas y causó más de 236 muertes y más de 2.000 heridos.

El terremoto de Cariaco en 1997, por su parte, alcanzó una magnitud de 7,0 y dejó un saldo de 73 fallecidos tras el colapso de escuelas y viviendas.

Estos episodios reflejan la persistente amenaza que representa la actividad sísmica en Venezuela. La combinación de factores geológicos, demográficos y urbanos configura un contexto en el que la prevención y la respuesta ante emergencias adquieren un rol central, mientras la memoria de los terremotos más devastadores sigue presente en la sociedad.

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