Un vehículo espacial recorrerá depósitos de arcilla en Marte en busca de rastros de vida

El análisis de estos antiguos sedimentos podría revelar información clave sobre la evolución geológica del planeta y la posibilidad de microhábitats

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El rover Rosalind Franklin de la misión ExoMars explorará los depósitos de arcilla de Oxia Planum en Marte para buscar señales de vida pasada /ESA/ATG medialab/dpa
El rover Rosalind Franklin de la misión ExoMars explorará los depósitos de arcilla de Oxia Planum en Marte para buscar señales de vida pasada /ESA/ATG medialab/dpa

El rover Rosalind Franklin de la misión ExoMars se prepara para explorar una amplia región de depósitos de arcilla en Marte, donde la ciencia busca pruebas de un antiguo océano y rastros de posibles formas de vida pasada. La magnitud de estos sedimentos convierte al área denominada Oxia Planum en uno de los sitios clave para conocer el pasado marciano y los ambientes que pudieron favorecer el desarrollo temprano de organismos.

¿Por qué el rover ExoMars investigará los depósitos de arcilla en Marte? Buscan señales de vida pasada y la huella de un entorno acuático antiguo. Al analizar estos sedimentos en Oxia Planum, los equipos científicos esperan identificar pistas sobre el clima primitivo, la formación de las arcillas y el potencial habitabilidad del planeta rojo en épocas remotas.

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La misión se concentra en estudiar los extensos depósitos de arcilla de Oxia Planum, ya que estos minerales solo se generan en presencia de agua líquida. Las arcillas conservan indicios de un tiempo en el que Marte era más húmedo y, según los hallazgos recientes, estos materiales ocupan una franja mucho más extensa de lo estimado previamente, alcanzando hasta Mawrth Vallis, a unos 300 km de distancia.

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Los hallazgos recientes indican que los depósitos de arcilla se extienden hasta Mawrth Vallis y cubren una franja de unos 600 kilómetros (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta continuidad mineralógica apunta a un proceso de formación a gran escala, de alcance regional o global, más que a un fenómeno limitado al sitio. Los sedimentos cubren aproximadamente 600 km de longitud y superan el kilómetro de altitud, lo que refuerza la hipótesis de una gran masa de agua en el pasado, posiblemente un océano profundo con costas situadas entre las más elevadas en la historia marciana.

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Según los equipos de investigación, la prioridad está en los depósitos más antiguos de la secuencia de arcillas, pues los datos que se obtengan permitirán entender la geología y el clima primitivo de Marte, aspectos vitales para la búsqueda de vida pretérita.

Origen y antigüedad de la arcilla en Marte

La formación de los minerales arcillosos de Oxia Planum se remonta a unos 4.000 millones de años. El análisis de la cronología indica que estas arcillas son anteriores a las de Mawrth Vallis, lo que incrementa el interés en Oxia Planum como punto de partida para reconstruir la evolución del planeta.

Las investigaciones revelaron una superficie en la frontera entre las principales capas arcillosas. Esta antigua superficie, cubierta después por nuevos depósitos, evidencia una pausa significativa en la acumulación de materiales y un cambio en la química y mineralogía del agua a ambos lados del yacimiento.

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La paleosuperficie detectada entre capas arcillosas revela una pausa en la sedimentación y cambios en la química del agua en Marte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados concuerdan con estudios recientes que sugieren que Marte experimentó etapas intermitentes de humedad y aridez en su historia primitiva.

La identificación de esta interrupción en la sedimentación señala un periodo de escasa actividad superficial seguido de modificaciones en la composición del agua y los minerales, tanto en Oxia Planum como en Mawrth Vallis.

Herramientas e instrumentos de la misión ExoMars

El rover Rosalind Franklin empleará una batería avanzada de instrumentos científicos para investigar la región. Cuenta con cámaras, espectrómetros –incluyendo el instrumento OMEGA del Mars Express y el CRISM del Mars Reconnaissance–, radar de penetración terrestre y un laboratorio analítico propio.

Uno de los elementos clave es un taladro capaz de alcanzar hasta 2 metros de profundidad bajo la superficie marciana, lo que permite obtener muestras protegidas de la radiación y menos alteradas por el entorno. El objetivo es comprobar in situ los datos obtenidos por los orbitadores, analizar el contexto geológico y buscar si estas arcillas albergan huellas de organismos marcianos.

El rover ExoMars usará cámaras, espectrómetros, radar, laboratorio y un taladro de hasta 2 metros para analizar muestras y detectar huellas biológicas (Europa Press)
El rover ExoMars usará cámaras, espectrómetros, radar, laboratorio y un taladro de hasta 2 metros para analizar muestras y detectar huellas biológicas (Europa Press)

El laboratorio a bordo permitirá realizar un análisis científico detallado con el fin de detectar posibles “huellas biológicas” en el material recuperado.

Búsqueda de rastros de vida e implicaciones para la habitabilidad

El objetivo fundamental de la misión es hallar señales de vida en los sedimentos arcillosos, con especial atención a la química y estructura de las muestras, en busca de moléculas orgánicas o patrones de actividad biológica. El estudio del entorno hidrogeológico y sus transformaciones será clave para avanzar en la comprensión del clima y la habitabilidad primitiva en Marte.

Antes de la llegada del rover, los equipos continúan mapeando la extensión total de la arcilla y buscan nuevas interrupciones en su formación para entender la duración de los procesos que dieron forma a la región.

Las condiciones ambientales que existieron en el fondo marciano, con calor y nutrientes presentes, pueden haber creado microhábitats favorables para la aparición de formas de vida primitivas.

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