¿Ayuda o perjudica? Los riesgos de la reforestación como solución definitiva al cambio climático

El impulso por plantar árboles a gran escala podría impactar zonas críticas de África y otros refugios de biodiversidad, según un informe internacional que resalta la necesidad de enfoques personalizados y reducción real de emisiones

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Imagen aérea de un terreno dividido: a la izquierda, un denso monocultivo de árboles; a la derecha, una sabana con árboles, rocas, elefantes y jirafas.
El estudio internacional revela riesgos de la reforestación masiva sobre la biodiversidad y los ecosistemas sensibles (Imagen Ilustrativa Infobae)

El debate sobre la reforestación masiva como herramienta frente al cambio climático cobró fuerza tras la publicación de un estudio internacional. Según la plataforma de divulgación científica The Conversation, los expertos advierten mediante estudios que, si no hay una planificación cuidadosa, la plantación de árboles a escala masiva podría amenazar la biodiversidad global en lugar de protegerla.

La plantación masiva transforma ecosistemas únicos en monocultivos, desplaza hábitats valiosos y reduce la variedad biológica al convertir espacios naturales en bosques artificiales. Así, pone en riesgo especies ya amenazadas y afecta servicios como la polinización o el acceso al agua.

Impacto sobre la biodiversidad y las áreas más vulnerables

La captura de carbono se popularizó como estrategia ante el aumento de las emisiones, que superan las 42.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año debido al uso de combustibles fósiles y los cambios en la utilización del suelo.

Vista aérea o elevada de miles de árboles pequeños e idénticos plantados en largas filas rectas sobre tierra oscura, bajo un cielo con nubes dispersas.
La plantación indiscriminada de árboles puede convertir ecosistemas variados en monocultivos que amenazan especies y funciones ecológicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París y limitar el calentamiento a 1,5 ℃, los escenarios evaluados por el equipo internacional, con científicos como Ruben Prütz, Gaurav Ganti, Joeri Rogelj y Sabine Fuss, sugieren combinar la reducción de emisiones con la reforestación y otras acciones a gran escala.

Sin embargo, The Conversation advierte que estas estrategias requieren millones de kilómetros cuadrados, lo que implica cambios profundos en la ocupación de la tierra y un riesgo concreto para sabanas, pastizales y otras zonas que no son naturalmente boscosas. En particular, algunos sectores de África occidental podrían perder hábitats a causa de las nuevas plantaciones de cultivos energéticos, impactando especies y funciones ecológicas vitales.

El análisis se concentró en áreas críticas como los refugios climáticos —regiones donde el clima cambia más despacio y las especies hallan protección, según la iniciativa científica Wallace— y en los puntos críticos de biodiversidad con alta concentración de especies endémicas.

Antílopes y aves en un paisaje semiárido con dos grandes árboles y filas de pequeñas plantaciones recién sembradas bajo un cielo parcialmente nublado.
El análisis indica que hasta el 13% de los refugios climáticos globales podría verse afectado por plantaciones intensivas sin planificación adecuada (Imagen Ilustrativa Infobae)

The Conversation señala que hasta el 13 % de los refugios climáticos a nivel global podría verse impactado por prácticas intensivas si no se distingue adecuadamente entre sitios aptos y vulnerables. En África occidental, el riesgo de solapamiento entre áreas de biodiversidad y nuevos cultivos energéticos es especialmente alto.

El reto de equilibrar metas climáticas y conservación

Las dificultades crecen porque el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, un acuerdo internacional aprobado en 2022 para detener la pérdida de zonas importantes para la vida silvestre, no especifica claramente qué áreas necesitan protección. Esto puede causar que se dejen de lado algunas áreas al implementar las políticas de captura de carbono. Existen vacíos sobre su implementación.

El estudio citado por The Conversation indica que, si las restricciones sobre cambios en el uso de suelo se aplicaran de manera estricta, más del 50 % de la tierra planificada para captura de carbono quedaría indisponible.

Paisaje con un río sinuoso entre praderas verdes y árboles de sabana, rodeado por campos de cultivo. Animales como avestruces y gacelas son visibles.
Las restricciones estrictas sobre uso de suelo podrían dejar más del 50% de la tierra planificada para capturar carbono fuera de disponibilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta limitación obligaría a utilizar otras superficies, como tierras agrícolas abandonadas, o a buscar estrategias alternativas menos dependientes del espacio.

Estrategias para una reforestación positiva

Los autores subrayan que la reforestación puede aportar beneficios si se seleccionan cuidadosamente los sitios y se adapta la intervención al contexto local.

Según los expertos consultados por The Conversation, “las estrategias de reforestación pueden reducir la pérdida de biodiversidad asociada al calentamiento global y crear beneficios si se aplican donde corresponde”. La restauración de bosques en zonas degradadas puede generar corredores ecológicos y fortalecer la resiliencia de los hábitats fragmentados.

Vista aérea de un paisaje donde la sabana con árboles, un río, elefantes, cebras y antílopes limita con una colina cubierta por cultivos en hileras.
La reducción acelerada de emisiones, más que la reforestación masiva, se considera la estrategia más eficaz para frenar el cambio climático y proteger ecosistemas (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, todas las intervenciones deben partir de un análisis detallado de las condiciones locales, evitando soluciones uniformes y priorizando enfoques personalizados según cada ecosistema.

El consenso científico apunta a que, aunque la reforestación y la captura de carbono pueden ser útiles, la vía más efectiva sigue siendo una reducción acelerada de las emisiones para no transferir la carga de la mitigación climática exclusivamente a la naturaleza.

La disminución rápida de las emisiones representa la mejor opción para limitar el calentamiento global, reduciendo la necesidad de proyectos compensatorios y los riesgos asociados tanto para la biodiversidad como para los ecosistemas más sensibles, concluye el informe recogido por The Conversation.