
Cuando el fuego avanza sobre los paisajes de Sudamérica, la biodiversidad retrocede y miles de especies ven amenazado su futuro.
Científicos de Suecia, Estados Unidos y China aportaron pruebas de que el cambio climático inducido por actividades humanas intensifica los incendios de vegetación y coloca a la región en el centro de la crisis ambiental.
Sudamérica se presenta como la región más expuesta a los incendios forestales. Según la investigación que publicaron en la revista Nature Climate Change, casi el 40% de las especies que ya figuran como amenazadas podría perder más de la mitad de sus hábitats si la emisión de gases de efecto invernadero no se reduce.
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Incluso advirtieron que, en un escenario con emisiones altas, ese porcentaje supera el 75%.

Las áreas con mayor peligro se ubican en la Amazonía y el sur de Sudamérica, donde la acción del fuego transforma ecosistemas clave para la fauna y la flora.
La investigación fue realizada por Xiaoye Yang, Mark Urban, Bo Su, Ziqian Zhong, Chao Wu y Deliang Chen.
Forman parte de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, la Universidad de Connecticut, en los Estados Unidos, y la Universidad Tsinghua en Pekín, China, entre otras instituciones.
Llamas que transforman el paisaje

El aumento de la frecuencia de los incendios de vegetación representa una amenaza directa para animales, plantas y hongos.
Muchas especies ya estaban catalogadas como amenazadas y ahora enfrentan un peligro aún mayor por el avance del fuego.
El problema crece porque los planes de conservación actuales no consideran cómo los incendios podrían cambiar en el futuro.
Los investigadores buscaron medir el impacto del calentamiento global en la frecuencia y la intensidad de los incendios sobre la biodiversidad.

El objetivo principal fue anticipar el riesgo de incendios en diferentes escenarios de contaminación y proyectar el efecto sobre las especies.
La investigación priorizó a aquellas con hábitats pequeños, ya que tienen menos opciones para sobrevivir cuando el fuego gana terreno.
Ciencia y predicción frente al fuego

El equipo de investigadores empleó un modelo de inteligencia artificial para prever la superficie quemada en distintos contextos.
El modelo combinó información climática, geográfica y ecológica para analizar el riesgo de incendios.
La herramienta se calibró con datos reales de incendios entre 1999 y 2014 y se validó con registros hasta 2020.
Los investigadores analizaron información sobre 9.592 especies amenazadas, que incluyen animales, plantas y hongos. Se evaluaron cuatro escenarios futuros, según el nivel de emisiones contaminantes.
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Las proyecciones muestran que la temporada de incendios se extendería un 22,8% a nivel global hacia finales de siglo.

En Sudamérica, casi el 40% de las especies amenazadas podría enfrentar un aumento mayor al 50% de superficie quemada bajo escenarios intermedios, y más del 75% bajo emisiones altas.
Sin embargo, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero podría evitar parte del daño.
Esos gases provienen de actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y otras fuentes de contaminación.
Qué podría ocurrir en el resto del mundo
En Europa y Norteamérica, el estudio muestra que muchas especies también enfrentan un aumento grande en el riesgo por incendios, sobre todo si la contaminación sigue subiendo.
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En esas regiones del mundo, casi la mitad de las especies amenazadas podría ver cómo el fuego afecta más de la mitad de su hábitat bajo el peor escenario de emisiones.
En África, la situación es distinta: el informe señala que, en algunas zonas, la superficie quemada podría reducirse debido a más lluvias.
En Asia y Oceanía, la exposición al fuego aumenta para varias especies, en especial en áreas con mucha biodiversidad, pero los porcentajes no llegan a los niveles de Sudamérica.
Qué aconsejan

Tras el análisis de los resultados, los científicos recomendaron adaptar los planes de conservación a la realidad de cada región y especie.
Subrayaron la importancia de considerar los escenarios de incendios en las estrategias de protección, especialmente en zonas donde el fuego nunca fue un peligro habitual.
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Señalaron igualmente que aún faltan datos sobre la capacidad de las especies para desplazarse y adaptarse a las nuevas condiciones.
No se evaluaron los posibles movimientos ante el avance del fuego, lo que puede incidir en la precisión de las proyecciones.
El riesgo creciente para la biodiversidad

En diálogo con Infobae, el doctor Luciano Ávila, investigador del Instituto Patagónico para el Estudio de Ecosistemas Continentales (IPEEC) del CENPAT/Conicet, se refirió al estudio publicado: “Los resultados son alarmantes, ya que indican que en las próximas décadas la actividad de los incendios aumentará en muchas regiones. América del Sur figura entre las más afectadas, en particular Argentina, donde se identifican como áreas de riesgo los bosques andino-patagónicos y la estepa patagónica”.
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Estas zonas enfrentarán un incremento en la extensión del área quemada y una mayor duración de la temporada de incendios. Además, “se prevé una expansión hacia latitudes más altas, lo que incrementará la vulnerabilidad de esos ecosistemas”, alertó.
Los bosques australes muestran una alta sensibilidad al calentamiento, por lo que incluso cambios climáticos moderados podrían alterar significativamente la dinámica del fuego.
“En este escenario, las especies de plantas y animales que habitan en latitudes elevadas se verán sustancialmente más expuestas a incendios en ambientes que antes no presentaban este tipo de amenazas, lo que plantea la necesidad de intervenciones para prevenirlos”, subrayó el doctor Ávila.
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“Algunos grupos, como los anfibios de América del Sur (especialmente aquellos con distribución geográfica restringida y que representan linajes evolutivos únicos) aparecen como especialmente vulnerables, en línea con estudios previos de alcance regional o teórico”, añadió.
Se deberían implementar “estrategias de conservación específicas para las regiones y especies más expuestas a los nuevos regímenes de incendios, que ya empiezan a manifestarse. Muchas especies ya se encuentran amenazadas por los cambios observados en los últimos años”.
Si la intensificación de los incendios sigue la tendencia prevista, “las consecuencias para la biodiversidad regional podrían ser catastróficas. Esta situación ya se ha documentado en otros continentes y podría estar ocurriendo aquí, aunque la falta de recursos dificulta la realización de los estudios necesarios en el contexto actual de la ciencia”, remarcó.
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