
El pelo de los gatos domésticos se comporta como un acertijo para la ciencia. Aunque estos felinos comen carne todos los días, los análisis químicos muestran valores similares a los de individuos veganos.
Científicos de Austria detectaron que el nivel de nitrógeno-15 en el pelo de los gatos es mucho más bajo que en las personas que consumen alimentos de origen animal.
La causa de ese fenómeno está en la dieta y la biología felina. La coincidencia entre los aminoácidos de la comida y de las proteínas del cuerpo del gato minimiza las diferencias químicas, según detallaron los investigadores en el estudio en la revista Frontiers in Ecology & Evolution. Así, los resultados hacen que estos animales parezcan veganos, aunque se alimentan de carne.
El hallazgo fue realizado por investigadores del Centro de Microbiología y Ciencia de los Sistemas Ambientales y la División de Investigación de Ecosistemas Terrestres de la Universidad de Viena, Austria. El equipo, conformado por Viktoria Zechner, Maryna Tiutiunnyk, Hannah Riedmüller y Wolfgang Wanek.
El desafío de entender la dieta de los gatos

La investigación se centró en el gato doméstico, para entender por qué la señal química del pelo no indica una dieta carnívora. El análisis de isótopos de nitrógeno suele distinguir entre carnívoros y herbívoros, pero en los gatos ese método no funciona como se espera.
La pregunta era si la diferencia se debía a los ingredientes de la comida para gatos o a su fisiología. El equipo comparó muestras de pelo de gatos con las de personas que siguen dietas omnívoras, vegetarianas y veganas.
Intentaron saber si la clave estaba en la dieta o en el metabolismo felino y diseñaron un experimento para observar el efecto de la calidad y el perfil de los aminoácidos en los rastros químicos del pelo.
Gatos, pelo y química sin misterios

Los investigadores recolectaron muestras de pelo y bigotes de 35 gatos domésticos de Viena, de otras regiones de Austria y de un gato del noroeste de Inglaterra. Todos vivían en espacios interiores y solo comían alimentos comerciales.
El análisis incluyó también pelo de 653 personas con distintos hábitos alimentarios y más de mil productos del supermercado, tanto para gatos como para humanos. Cada muestra se lavó, cortó y preparó cuidadosamente para el análisis químico.
La técnica elegida fue la espectrometría de masas, que permite detectar diferencias mínimas en los isótopos de nitrógeno y carbono.

Los resultados mostraron que no existen diferencias entre el pelo y los bigotes de los gatos. La media de nitrógeno-15 en la comida de los gatos fue prácticamente igual a la de los alimentos de origen animal para humanos. El equipo de científicos detalló que “la media del nitrógeno-15 en la dieta de los gatos no difiere de la de los productos animales terrestres para humanos”.
Calcularon luego el “factor de discriminación trófica”, que mide la diferencia entre la comida y el pelo. En humanos omnívoros ese valor fue de 4,73, mientras que en gatos llegó solo a 1,61. La explicación propuesta es que la dieta comercial para gatos se parece mucho a sus propias proteínas.
El estudio señaló: “La alta calidad de la dieta y la coincidencia de aminoácidos entre la dieta y la proteína corporal probablemente causaron la reducción en el enriquecimiento trófico de nitrógeno-15”.
Nuevas reglas para estudiar la alimentación

El hallazgo obliga a revisar los métodos que usan isótopos para reconstruir la dieta en animales. Los investigadores recomiendan que se incluya la calidad y el perfil de los aminoácidos, no solo la cantidad de proteína.
El estudio reconoce como limitación principal no haber analizado los isótopos en aminoácidos individuales, lo que impide precisar el mecanismo exacto.
El equipo propone ampliar estos estudios a otros carnívoros, para saber si este fenómeno se observa solo en gatos domésticos o también en animales silvestres.
“Estos hallazgos indican que la calidad de la proteína puede superar la cantidad de proteína al determinar la fracción isotópica de nitrógeno trófico en los gatos domésticos”, escribieron.
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