Científicos revelan detalles inéditos sobre el origen de las erupciones solares

La misión Solar Orbiter captó el proceso completo que precede a uno de los mayores estallidos

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El descubrimiento fue posible gracias a una de las imágenes más detalladas de una gran llamarada solar obtenida por Solar Orbiter

Una secuencia de imágenes mostró una clave para comprender cómo se desencadenan las erupciones solares. Los datos captados por la misión Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea (ESA) permitieron identificar una sucesión de pequeños eventos magnéticos que, al combinarse, provocan una liberación de energía capaz de impactar la Tierra. El hallazgo fue publicado en la revista Astronomy & Astrophysics.

Lejos de ser un evento repentino, las erupciones solares se gestan a partir de una acumulación de tensiones en los campos magnéticos del Sol. De acuerdo con la ESA, el 30 de septiembre de 2024, los instrumentos de Solar Orbiter detectó una región activa donde, durante unos 40 minutos, se tejió una compleja red de hebras magnéticas enroscadas que almacenaban energía. La misión capturó cómo esas hebras comenzaron a fragmentarse y reconectarse, lo que desató una reacción en cadena que terminó por liberar una cantidad masiva de energía.

“El proceso inicia con una alteración magnética débil que se intensifica en cuestión de minutos, desencadenando una avalancha de reconexiones”, explicó Pradeep Chitta, investigador del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar. Esta secuencia, observada con una resolución sin precedentes, permitió ver el “nacimiento” de la erupción antes de cualquier señal visible desde la Tierra.

(Captura de video)
(Captura de video)

Solar Orbiter y la evidencia directa del proceso

El hallazgo fue posible gracias al trabajo conjunto de cuatro instrumentos de la misión: EUI, STIX, SPICE y PHI. El EUI pudo captar cambios en la corona solar cada dos segundos, mientras los otros instrumentos analizaron distintas capas de la atmósfera solar. El equipo científico detectó que, antes de que la erupción llegara a su punto máximo, ya existían “filamentos” de plasma y campos magnéticos conectados a una estructura en forma de cruz.

El análisis mostró que nuevas hebras magnéticas aparecían de forma constante y, al retorcerse, terminaban por romperse y generaban chispazos de energía. Cuando la región perdió estabilidad, la reacción se propagó como una avalancha que multiplicó la energía liberada.

No hay una explosión, sino una “cascada”

Las imágenes y mediciones de Solar Orbiter revelaron que las explosiones solares surgen por una sucesión de reconexiones magnéticas y no por una única gran ruptura. Este nuevo dato permite explicar por qué las erupciones pueden crecer de manera impredecible y tan rápidamente.

Un astrónomo aficionado utiliza un
Un astrónomo aficionado utiliza un telescopio para observar el cielo nocturno durante una noche despejada. En el horizonte se puede apreciar la Luna en fase creciente y otro cuerpo celeste brillante, en un entorno natural lejos de la contaminación lumínica de la ciudad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nos sorprendió ver que la gran erupción se origina por una serie de eventos menores de reconexión que se extienden rápidamente en espacio y tiempo”, afirmó Chitta. El hallazgo confirma una hipótesis antigua, pero nunca comprobada, sobre el comportamiento colectivo de los campos magnéticos solares.

Consecuencias para la Tierra

El proceso observado no solo ayuda a entender la física solar, sino que tiene consecuencias directas en la Tierra. De acuerdo con la ESA, las erupciones solares pueden lanzar partículas a velocidades de hasta 540 millones de kilómetros por hora, capaces de afectar satélites, sistemas eléctricos y las comunicaciones globales.

“La emisión en rayos X aumentó de forma abrupta, lo que indica que la energía se transfiere directamente a las partículas y al plasma circundante”, informó la agencia en su resumen técnico. Estas condiciones extremas pueden provocar tormentas geomagnéticas y radiointerferencias, lo que explica la importancia de anticipar su formación.

(Captura de video)
(Captura de video)

El rastro de la erupción

Las cámaras de Solar Orbiter también registraron un fenómeno inédito: tras el estallido, cintas de plasma cayeron en la atmósfera solar y formaron ‘lluvias’ que persistieron mucho después de la erupción principal. Estas estructuras de plasma son la huella del proceso de liberación de energía y muestran que la actividad no termina con el estallido visible”, precisó el equipo científico de la ESA.

Para la comunidad científica, el dato clave revelado por la misión marca un cambio en la forma de abordar el estudio de las erupciones solares.

Solar Orbiter ha permitido desvelar el motor central de la erupción y subraya el papel clave del mecanismo de liberación de energía en forma de avalancha”, afirmó Miho Janvier, coinvestigadora principal de la misión. El hallazgo abre la puerta a anticipar riesgos tecnológicos y a conocer mejor los secretos del Sol, una prioridad para la ciencia internacional.