
En las primeras noches de enero, el cielo se convierte en escenario de un fenómeno pocas veces sincronizado: la primera superluna del año y la lluvia de meteoros Cuadrántidas coinciden y compiten por la atención de quienes miran hacia arriba. A pesar de que cada evento suele atraer multitudes de observadores, en determinadas ocasiones uno puede eclipsar al otro, literalmente. Este año, el brillo de la luna llena amenaza con opacar uno de los espectáculos astronómicos más intensos del calendario.
¿Qué son las Cuadrántidas y por qué fascinan a los astrónomos?
La llegada de enero trae consigo la lluvia de meteoros Cuadrántidas, considerada una de las más intensas del año. Según el sitio especializado Star Walk Space, el pico de actividad en 2026 se espera para la noche del 3 de enero, justo cuando la luna llena alcanza su máximo esplendor. En condiciones ideales, las Cuadrántidas pueden producir hasta 200 meteoros por hora, aunque en esta ocasión el fuerte resplandor lunar limitará la visibilidad a solo unos pocos destellos especialmente brillantes.
“El mayor enemigo para disfrutar una lluvia de meteoros es la luna llena”, explicó Mike Shanahan, director del planetario del Liberty Science Center en Nueva Jersey a The Independent Español. Esta coincidencia obliga a los entusiastas a buscar estrategias: bloquear la luz de la luna con algún obstáculo natural o aprovechar las primeras horas del amanecer, cuando el satélite se acerca al horizonte.

Un pico breve y veloz: cómo observar la lluvia de estrellas
A diferencia de otras lluvias como las Perseidas, las Cuadrántidas se caracterizan por un pico de actividad muy corto, de apenas seis horas. El máximo se espera alrededor de las 21:00 GMT del 3 de enero. Este breve intervalo exige precisión para quienes deseen captar el fenómeno, ya que perder la ventana significa esperar un año entero.
La observación se favorece en el hemisferio norte, donde el radiante —el punto del cielo desde el que parecen surgir los meteoros— se eleva alto antes del amanecer. El radiante de las Cuadrántidas se encuentra cerca de la constelación de Bootes, en el este-noreste del firmamento, aunque el nombre proviene de la extinta Quadrans Muralis. Los meteoros de esta lluvia son particularmente brillantes y rápidos, alcanzando velocidades de hasta 41 km/s.
Recomendaciones para ver las Cuadrántidas en todo su esplendor
Para maximizar la experiencia, los expertos recomiendan alejarse de las luces de la ciudad y evitar mirar pantallas durante al menos 20 minutos, para que los ojos se adapten a la oscuridad. Jacque Benítez, del planetario Morrison de la Academia de Ciencias de California, sugirió que “es mejor buscar los destellos antes de que el brillo de la luna dificulte la observación”. Agregó que los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo, aunque serán más abundantes cerca del radiante.

La Organización Internacional de Meteoros (IMO) estima para el 2026 una tasa cenital horaria de 120 meteoros por hora, cifra que coloca a las Cuadrántidas entre las lluvias más densas del calendario astronómico.
Superluna: el satélite se agranda y compite en brillo
La superluna ocurre cuando la luna llena coincide con su punto más cercano a la Tierra en la órbita. En ese momento, puede verse hasta un 14% más grande y un 30% más brillante que la luna llena promedio, de acuerdo con la NASA. Aunque a simple vista la diferencia puede ser sutil, la luz adicional que aporta impacta directamente en la visibilidad de fenómenos débiles como las lluvias de meteoros.
La superluna de enero de 2026 será la última de una serie que comenzó en octubre, y no se espera otra hasta fines de 2026. Las superlunas, al igual que cualquier luna llena, pueden verse a simple vista desde cualquier lugar donde sea de noche y el cielo esté despejado.

Historia y misterio detrás de las Cuadrántidas
El origen de las Cuadrántidas permaneció incierto hasta 2003. Ese año, el astrónomo Peter Jenniskens identificó al asteroide 2003 EH1 como el cuerpo progenitor de esta lluvia, posiblemente relacionado con el cometa C/1490 Y1 observado por astrónomos de China, Japón y Corea hace 500 años. El hecho de que provenga de un asteroide la emparenta con las Gemínidas, otra lluvia relevante que no tiene origen cometario.
El nombre Cuadrántidas persiste, a pesar de que la constelación Quadrans Muralis fue eliminada del catálogo oficial en el siglo XX. La mayor parte de esa constelación se encuentra hoy en el territorio de Bootes, pero el término se mantiene para distinguirla de otras lluvias menores que se originan en la misma región.
El calendario astronómico ofrece más oportunidades para los observadores. La lluvia de meteoros Líridas está prevista para abril, mientras que una nueva serie de superlunas solo regresará hacia el final de 2026.
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