Los humanos modernos y neandertales podrían haber compartido besos, según un estudio de la Universidad de Oxford

Los investigadores publicaron evidencias genéticas y microbianas que lo sugieren. Por qué consideran que habría facilitado la convivencia y la transmisión de bacterias

Neandertal
El beso entre neandertales y humanos modernos habría existido hace más de 40.000 años/Archivo PETR KRATOCHVIL
Guardar

Antes de cualquier palabra escrita, el beso ya habría formado parte de los encuentros entre neandertales y personas modernas en Eurasia.

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Oxford y colegas del Reino Unido y los Estados Unidos sostiene que ambas especies habrían compartido besos hace más de 40.000 años.

PUBLICIDAD

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio internacional revela que el beso surgió millones de años antes de la aparición de Homo sapiens, con pruebas genéticas y microbianas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, los investigadores afirman que ese gesto nació millones de años antes, cuando todavía no existía la humanidad tal como se la conoce en la actualidad. El trabajo fue publicado en la revista Evolution and Human Behavior.

El equipo estuvo integrado por Matilda Brindle, Catherine Talbot y Stuart West, de la Universidad de Oxford, el Colegio Universitario de Londres y el Instituto de Tecnología de Florida.

Por qué besar va más allá del amor

La investigación publicada en Evolution and Human Behavior destaca que el beso no es exclusivo de los humanos, sino común en grandes simios./Archivo PXHERE
La investigación publicada en Evolution and Human Behavior destaca que el beso no es exclusivo de los humanos, sino común en grandes simios./Archivo PXHERE

Para los científicos, besar no siempre tiene que ver con el amor. Se propusieron comprender si besar tenía ventajas biológicas, ayudaba a crear lazos sociales o cumplía otras funciones esenciales.

PUBLICIDAD

Consideraron que el beso es una acción amistosa o afectiva entre miembros de la misma especie, con contacto boca a boca, movimiento de labios y sin intercambio de alimento. Esta definición excluyó prácticas como dar comida masticada de boca a boca.

Los chimpancés curan las heridas de otros miembros de su comunidad (Animalia)
El equipo científico utilizó modelos estadísticos bayesianos para rastrear la presencia del beso en ancestros remotos y especies actuales (Animalia)

El objetivo de los investigadores fue saber si besar se inventó varias veces en la evolución o si fue una herencia de ancestros comunes de humanos, neandertales y grandes simios.

También quisieron determinar en qué circunstancias besar podía aportar beneficios, como fortalecer lazos sociales o mejorar el cuidado entre individuos.

Cómo rastrearon el inicio del beso

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El intercambio de besos facilitó la transmisión de bacterias orales entre neandertales y humanos modernos, según el estudio.(Archivo Imagen Ilustrativa Infobae)

Para responder a esas preguntas, el estudio revisó investigaciones previas, videos y reportes sobre primates africanos y asiáticos. Sumó datos genéticos sobre bacterias presentes en la boca de humanos y neandertales.

El análisis se hizo al usar modelos estadísticos bayesianos, que permiten calcular la probabilidad de que un comportamiento existiera en antepasados ya extintos.

El equipo marcó como “presente” toda evidencia confiable de besos en primates. Si no encontraron pruebas suficientes, catalogaron la conducta como “no observada”, sin descartar que pueda existir, pero no esté documentada.

Observaron también si el beso era más frecuente en especies con costumbres sociales complejas, varias parejas o dietas variadas.

Evidencias que acercan a dos especies

El beso pudo ser una vía clave de interacción social y transmisión bacteriana entre neandertales y humanos modernos /Archivo TRUSTEES OF THE NATURAL HISTORY MUSEUM
El beso pudo ser una vía clave de interacción social y transmisión bacteriana entre neandertales y humanos modernos /Archivo TRUSTEES OF THE NATURAL HISTORY MUSEUM

La hipótesis de qué neandertales y humanos modernos compartieron besos descansa en tres pruebas principales.

Primero, los modelos evolutivos de conducta indican que el beso estaba presente en los neandertales.

En segundo lugar, los investigadores mencionaron evidencias de bacterias idénticas en la boca de ambos grupos, mantenidas durante miles de años tras su separación, lo que puede explicarse solo con contacto boca a boca.

“Los microbios orales compartidos dejan abierta la posibilidad de que humanos modernos y neandertales se hayan besado”, escribieron los investigadores.

El análisis muestra que el beso apareció primero en el ancestro de los grandes simios, hace entre 21,5 y 16,9 millones de años.

Bonobos, chimpancés y orangutanes también practican el beso, adaptándolo a sus realidades sociales y necesidades de cooperación. REUTERS/Michael Dalder/Archivo
Bonobos, chimpancés y orangutanes también practican el beso, adaptándolo a sus realidades sociales y necesidades de cooperación. REUTERS/Michael Dalder/Archivo

Es un gesto que no solo pertenece a las personas: chimpancés, bonobos y orangutanes también lo practican. En cada especie, besar expresa vínculos, consuelo o reconciliación.

Besar resulta común en especies de grupos mixtos y estructuras sociales flexibles. Allí ayuda a crear confianza, calmar disputas o cuidar a otros miembros, de acuerdo con los investigadores.

En ciertas especies, besar aparece muy poco o no se documenta, pero el patrón general asocia el gesto con lazos sociales duraderos y necesidades de cooperación.

Lo que falta saber sobre el beso

Cerca de compartir un beso, dos bocas casi tocándose en un gesto de intimidad y deseo. La fotografía transmite la tensión y la emoción del momento previo al beso, enfatizando la conexión, la atracción y el erotismo entre dos personas. (Imagen ilustrativa Infobae)
Los científicos señalaron la necesidad de investigar más sobre la diversidad de besos en especies y culturas (Imagen ilustrativa Infobae)

Los investigadores reconocieron que los análisis que hicieron “estuvieron limitados de varias maneras que pueden haber afectado nuestras conclusiones preliminares”.

La mayoría de los datos provienen de primates en zoológicos; hay menos de animales silvestres. Tampoco es posible saber cuán frecuente es el beso, ni diferenciar claramente entre tipos de besos.

Durante mucho tiempo, se pensó que neandertales y humanos modernos no tenían contacto o apenas coincidían en territorio, ya que se creía que pertenecían a linajes separados sin mayor interacción (Imagen Ilustrativa Infobae)
Durante mucho tiempo, se pensó que neandertales y humanos modernos no tenían contacto o apenas coincidían en territorio, ya que se creía que pertenecían a linajes separados sin mayor interacción (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, el equipo consideró que se necesitan más investigaciones que recopilen datos más detallados y comparen distintas formas de besar en animales y en personas de diferentes culturas.

Aunque faltan muchas piezas para entender por completo el pasado, el beso asoma como una costumbre que conecta a los humanos con sus ancestros y recuerda que algunos gestos logran trascender millones de años.

Chimpancés
Cosas como besar no son exclusivas de los humanos si se observa de cerca a otros animales, afirmó Jake Brooker./Archivo Rhianna C. Drummond-Clarke/Investigación y Conservación del Ecosistema del Gran Mahale (GMERC)

El doctor Jake Brooker, experto en el comportamiento de grandes simios en la Universidad de Durham, quien no participó en el trabajo, dijo al ser consultado por The Guardian que, como el comportamiento de besar se observa en una amplia variedad de simios, tiene sentido que sus orígenes estén muy atrás en nuestro pasado evolutivo, y que un análisis de diferentes formas de besar en una mayor diversidad de especies podría situar su origen aún más atrás en el tiempo.

“Cosas que consideramos propias de la vida humana, como besar, no son exclusivas nuestras si observamos de cerca a otros animales”, afirmó.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Crean un mapa genético del tomate silvestre que muestra dónde se podría buscar el sabor perdido

Un equipo del Boyce Thompson Institute identificó los interruptores genéticos que controlan el color, la dulzura y el amargor en especies silvestres, y puso los datos a disposición de investigadores y mejoradores de todo el mundo

Crean un mapa genético del tomate silvestre que muestra dónde se podría buscar el sabor perdido

El volcán Kīlauea da una señal antes de lanzar fuentes de lava: qué descubrieron los científicos en Hawái

Un estudio sobre la secuencia récord de erupciones identifica cambios en la cumbre del macizo que permiten anticipar nuevos episodios eruptivos

El volcán Kīlauea da una señal antes de lanzar fuentes de lava: qué descubrieron los científicos en Hawái

Así era el Lokiceratops, el antepasado del Triceratops con un cráneo fuera de lo común

El fósil recuperado en Estados Unidos, de 78 millones de años, revela una combinación de ornamentos que pudo servir para identificar parejas y especies vecinas

Así era el Lokiceratops, el antepasado del Triceratops con un cráneo fuera de lo común

Cómo la forma de la cola podía convertir a un reptil marino de hace más de 66 millones de años en un cazador letal

Un estudio con fósiles y simulaciones físicas revela por qué algunos de estos animales de la era de los dinosaurios lograban arranques explosivos mientras otros se especializaban en nadar largas distancias tras sus presas

Cómo la forma de la cola podía convertir a un reptil marino de hace más de 66 millones de años en un cazador letal

Más allá del ADN: descubren que ciertos rasgos heredados pueden persistir durante 15 generaciones en algunos organismos

Un equipo de la Universidad de Ginebra identificó, en modelos animales, cómo una señal química en las proteínas que organizan el material genético puede pasarse de padres a hijos sin que este código sufra ningún cambio

Más allá del ADN: descubren que ciertos rasgos heredados pueden persistir durante 15 generaciones en algunos organismos
MÁS NOTICIAS