
Desde la mirada humana del último siglo, los neandertales fueron “grupos cavernícolas” que habitaron Europa y Asia entre hace aproximadamente 400.000 y 40.000 años. Pero diversos estudios han permitido conocer que los neandertales tenían capacidad para fabricar herramientas, se adaptaron a diversos ambientes y se cruzaron con los humanos modernos. Es decir, hubo mestizajes.
Pero, ¿cuándo ocurrió exactamente ese entrecruzamiento y qué impacto tuvo? Por separado, dos grupos de científicos de diversos países hicieron investigaciones que se complementan y aportaron respuesta.
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En un hecho muy poco frecuente, sus estudios fueron publicados simultáneamente hoy en las revistas Science y Nature. Infobae habló con los primeros autores de ambos trabajos, Leonardo Iasi y Arev Sümer, quienes forman parte del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania.

“Siempre se pensó que los humanos modernos estaban emparentados de algún modo con los neandertales. Sin embargo, con la secuenciación de los genomas neandertales hace más de una década quedó claro que hubo un entrecruzamiento reciente que ahora nosotros datamos de nuevo con más precisión en torno a hace 47.000 años, con una duración de 7.000 años”, contó el biólogo Iasi a Infobae.
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A partir de los nuevos resultados, ahora se sabe que los antepasados de todos los individuos actuales fuera de África se han mezclado con Neandertales hace alrededor de 50.500 a 43.500 años.
“Se cree que los habitantes del África subsahariana no se mezclaron con neandertales. Presumiblemente, sus antepasados nunca conocieron a los neandertales. Se han encontrado sólo cantidades muy bajas de ascendencia neandertal en sus genomas”, agregó Iasi.
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Cómo se hizo y qué reveló el estudio en Science

El trabajo publicado en Science tuvo a Iasi como primer autor y consistió en un análisis genómico. También colaboraron colegas de la Universidad de California en Berkeley y de la Universidad de Rochester en los Estados Unidos y del Instituto Francis Crick del Reino Unido.
Los investigadores intentaron determinar la duración de este período del entrecruzamiento genético entre neandertales y humanos modernos. Para eso, analizaron 334 genomas, incluyendo 59 de humanos antiguos (fechados entre 45.000 y 2.200 años) y 275 contemporáneos.
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Utilizaron el modelo llamado “admixfrog”, que identifica segmentos de ascendencia neandertal en genomas antiguos y modernos. También desarrollaron nuevos modelos matemáticos.
Con esa metodología, entonces, precisaron que el intercambio genético ocurrió entre hace 50.500 y 43.500 años y se extendió durante 7000 años, en lugar de ser un evento único. Esto coincide con la evidencia arqueológica de la convivencia entre ambas especies en Eurasia.
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Entre otros resultados, los investigadores descubrieron que los genes neandertales relacionados con la pigmentación de la piel, el metabolismo y la inmunidad resultaron beneficiosos para los humanos modernos, especialmente al enfrentarse a climas fríos y nuevos patógenos.

Algunos genes, como los asociados a la inmunidad frente a ciertos coronavirus, adquirieron relevancia mucho tiempo después del entrecruzamiento genético.
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Como si fuera poco, detallaron que las personas de Asia Oriental poseen un 20% más de ascendencia neandertal que los europeos y los asiáticos occidentales, probablemente debido a migraciones prolongadas y cruces adicionales.
Qué aportó el estudio publicado en la revista Nature

Por otra parte, el trabajo publicado en Nature fue liderado por Sümer junto Kay Prüfer y Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. El trabajo también incluyó a investigadores de la Universidad del Estado de California en Northridge, Estados Unidos, el Instituto de Biología Evolutiva en España y el Instituto Weizmann de Ciencias en Tel Aviv, Israel, entre otros.
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Analizaron genomas obtenidos en restos que estaban en los sitios de Ranis, Alemania, y Zlatý kůň, en República Checa. Los restos eran de individuos que pertenecieron plenamente a la especie Homo sapiens, pero tienen un 2.9% de ADN neandertal en su genoma.
Se trata de una población temprana que vivió en el actual territorio de Europa y que no dejó descendencia en los humanos actuales.
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“Mi investigación comenzó a principios de 2022, cuando empezamos a obtener los datos del genoma de alta cobertura de Zlatý kůň y algunas secuencias iniciales de los especímenes de Ranis”, contó la científica a Infobae.

Sin embargo, “los pasos iniciales que nos llevaron hasta ese punto que ocurrieron mucho antes, concretamente con las excavaciones en Ranis y la identificación de los especímenes como humanos mediante métodos morfológicos y de proteómica”, señaló.
En cuanto a los especímenes de Ranis, el motivo inicial fue arqueológico. “Queríamos determinar si el tecnocomplejo LRJ había sido creado por humanos modernos o por neandertales. Al descubrir que efectivamente los humanos modernos fabricaron esas herramientas, decidimos profundizar en quiénes eran estas personas desde el punto de vista genético, lo que nos llevó a secuenciar sus genomas nucleares”, detalló.
Así encontraron que el ADN neandertal presente en los genomas de esos individuos de Ranis y Zlatý kůň no proviene de interacciones de ellos con los neandertales sino que el entrecruzamiento se había dado varias generaciones antes.

Según escribieron los autores, “el ADN neandertal en estos individuos deriva de un único evento de mezcla, fechado entre 45.000 y 49.000 años atrás, consistente con todas las poblaciones no africanas actuales”.
Sümer concluyó: “Estos resultados proporcionan una comprensión más profunda de los primeros pioneros que se asentaron en Europa y las condiciones genéticas de sus poblaciones”. Además, los autores señalan que los restos humanos más antiguos que 50.000 años hallados fuera de África no pertenecen a esta población, sino a otras líneas que no participaron en el evento de mezcla con neandertales.
Qué implican los hallazgos

“Ambos trabajos arrojan pistas claves para comprender quiénes fueron los Neandertales y cuál fue su aporte a nuestra propia evolución”, sostuvo Miguel Delgado, investigador en evolución humana del Conicet y la Universidad Nacional de La Plata en la Argentina, al ser consultado por Infobae.
El trabajo de Iasi y colaboradores “realiza una evaluación exhaustiva de la ancestría neandertal en poblaciones humanas a nivel global. Identificaron un evento único y extenso de mestizaje entre ambas especies hace aproximadamente 47.000 años y que se prolongó por más de 7000 años”.
La ancestría neandertal fue distribuida a lo largo del genoma en humanos modernos (a excepción de los africanos) y tuvo un gran impacto evolutivo. “La herencia neandertal influenció en nuestro potencial adaptativo y revela una historia demográfica más compleja en ambas especies”, resaltó Delgado.
Por otro lado, el trabajo de Sϋmer y colegas reportó el estudio de varios genomas de cobertura alta y baja de restos fósiles de humanos modernos datados hace 45.000 años procedentes de Alemania y la República Checa.

“Estas personas poseen una relación familiar distante. Fueron parte de una población pequeña y aislada que representa la subdivisión más antigua conocida a la fecha de linajes fuera de África. Uno de los individuos presentó evidencia de mestizaje con Neandertales en un único evento datado entre 45000 y 49000 años”, puntualizó.
“En su conjunto ambos estudios muestran que los Neandertales fueron una especie versátil que convivió con los primeros humanos en llegar a Europa hace más de 50.000 años. Si bien compitieron por espacio y recursos, también aportaron información genética a los humanos”, agregó. “Impactaron en nuestra propia evolución al promover un rango amplio de adaptaciones”, subrayó.
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