
Los mastodontes fueron grandes mamíferos parecidos a los elefantes actuales. Vivieron principalmente en América del Norte hace al menos 3 millones de años y su apariencia se distinguía por tener colmillos rectos y un cuerpo robusto cubierto de pelo.
Un nuevo análisis de ADN antiguo realizado por investigadores de Canadá y los Estados Unidos demostró que los mastodontes eran viajeros incansables. Se publicó en la revista Science Advances.
Recorrieron grandes distancias durante su existencia y migraron entre distintas regiones de América del Norte.
El trabajo identificó múltiples linajes genéticos, lo que evidencia una diversidad mayor a la que se pensaba. Esos hallazgos revelan movilidad y adaptación ante los cambios ambientales.
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El estudio del ADN antiguo se hizo sobre restos de mastodontes hallados en las costas del Pacífico y el Atlántico de América del Norte.
“Los datos modifican nuestra visión de la región hoy conocida como Alberta y del norte en general, de ser un terreno marginal de paso a un corredor migratorio ocupado repetidamente y un paisaje significativo para los mastodontes, con posible cruce entre especies”, afirmó Hendrik Poinar, director del Centro de ADN antiguo y titular de la cátedra Michael G. DeGroote en Antropología Genética de la Universidad McMaster en Canadá.
Genomas revelan ramas antiguas y migraciones

El equipo reconstruyó genomas mitocondriales a partir de fragmentos de ADN degradado extraídos de fósiles de dientes, colmillos y huesos, algunos con una antigüedad de hasta 500.000 años.
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Entre los especímenes analizados se encuentran cinco procedentes de Nueva Escocia y la costa este, así como, por primera vez, un ejemplar único de mastodonte del Pacífico hallado en Tualatin, Oregón, y un genoma mitocondrial parcial de Ontario Norte.
Ese trabajo permitió identificar que los mastodontes del Pacífico pertenecen a una rama genética antigua y bien diferenciada, cuyo rango de distribución se extendía mucho más allá de lo que se creía, alcanzando el noroeste del Pacífico, posiblemente el sur de México y hasta Alberta.
Además el estudio reveló que la zona de Alberta funcionó como un “punto caliente” donde mastodontes del Pacífico y americanos se congregaron, expandieron hacia el norte y, potencialmente, se cruzaron entre sí.
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Diversidad inesperada y nuevas preguntas

“Este estudio representa varios hitos, incluyendo nuestro trabajo sobre el mastodonte del Pacífico. También plantea muchas preguntas nuevas. Por ejemplo, ¿cómo interactuaban estas especies distantes de mastodonte en Alberta? ¿Competían por recursos o se cruzaban, como nuestro laboratorio ha demostrado previamente en mamuts?”, planteó Emil Karpinski, autor principal y actual investigador en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
Los análisis genéticos de los ejemplares de la costa este y de Ontario Norte permitieron identificar dos nuevos grupos genéticos, o clados, de mastodontes que habitaron la misma región en diferentes épocas.
Los investigadores determinaron que las especies orientales presentaban una diversidad inesperada y que llegaron en al menos tres oleadas migratorias distintas.
Esas oleadas fueron impulsadas por ciclos repetidos de calentamiento climático, deshielo glacial y apertura de nuevos territorios hacia el norte.

Cuando el clima se enfriaba y los glaciares avanzaban, los mastodontes se desplazaban hacia el sur o desaparecían localmente.
El trabajo también identificó una enigmática línea genética de mastodonte en México, que podría corresponder a una rama más profunda de la especie occidental M. pacificus o incluso a una tercera especie aún no reconocida.
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“La evidencia genética confirma que los mastodontes del Pacífico pertenecen a una rama muy antigua, bien establecida y separada, con un rango que se extendía mucho más lejos de lo que se pensaba”, explicó Poinar.
Durante la Edad de Hielo, el mastodonte fue uno de los animales terrestres más grandes del planeta, con un rango que abarcaba desde Beringia (actual Alaska y Yukón) hasta Nueva Escocia y el sur de México Central.
Su dieta consistía principalmente en arbustos y ramas bajas de árboles en ambientes pantanosos, muy diferente al hábitat de sus parientes lejanos, los mamuts lanudos, que preferían praderas abiertas y tundra.
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Los hallazgos de este estudio, junto con los resultados de una investigación previa publicada en 2020 por el mismo equipo, ofrecen una visión mucho más completa sobre los patrones de migración y diversificación de los mastodontes en América del Norte.
Según los investigadores, estos conocimientos pueden ayudar a las organizaciones dedicadas a la conservación de la biodiversidad a comprender el impacto del calentamiento del Ártico y la migración de especies hacia el norte.
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