
El hallazgo de una capa de sedimento rica en iridio justo en el punto de contacto entre formaciones geológicas que marcan la transición entre el Cretácico y el Paleógeno ha permitido a un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan redefinir la comprensión sobre cómo la extinción de los dinosaurios transformó de manera radical los paisajes terrestres.
Este descubrimiento, que se extiende a lo largo del interior occidental de Norteamérica, respalda la hipótesis de que la desaparición de estos grandes vertebrados no solo supuso un cambio en la fauna, sino que desencadenó una profunda reorganización ecológica y sedimentaria en los ecosistemas continentales.
PUBLICIDAD
Durante décadas, los científicos han observado diferencias marcadas en las formaciones rocosas que separan la era de los dinosaurios de la de los mamíferos. Tradicionalmente, estas variaciones se atribuían a factores abióticos como el aumento del nivel del mar o fluctuaciones climáticas. Sin embargo, el paleontólogo Luke Weaver, de esa universidad de Estados Unidos, junto a su equipo, ha demostrado que la extinción de los dinosaurios permitió la proliferación de bosques densos, lo que alteró de manera significativa la dinámica de los ríos y la sedimentación, según los resultados publicados hoy en Communications Earth & Environment.
El análisis de cinco nuevas secciones estratigráficas en las cuencas Bighorn —un sistema de valles y montañas en los estados de Wyoming y Montana, en Estados Unidos— y Williston —en Dakota del Norte, Montana y Saskatchewan, Canadá— reveló que, antes del evento de extinción, los sistemas fluviales del Cretácico Superior se caracterizaban por su inestabilidad, con canales estrechos y frecuentes avulsiones que facilitaban el transporte de sedimentos clásticos —materiales rocosos y minerales fragmentados procedentes de la erosión— hacia las llanuras aluviales, formados por la acumulación de sedimentos. Los estratos superiores de este periodo muestran suelos anegados, canales de corta duración y una alta frecuencia de suelos antiguos sepultados.
PUBLICIDAD

Los investigadores dijeron que después de la desaparición de los dinosaurios, el comportamiento de los ríos y el paisaje cambió de manera significativa. Los sedimentos del Paleógeno inferior, conocidos como Formación Fort Union, muestran grandes canales de arena y capas delgadas alternadas de arcilla, limolita y arenisca fina. Estas estructuras se formaron porque los ríos adoptaron meandros más grandes y se movieron de forma más estable, con menos cambios bruscos en su curso. Además, la presencia repentina y extendida de carbón en la base de esta formación, sobre todo en las cuencas de Williston y Bighorn, indica que la materia orgánica se acumuló en ambientes donde la actividad de los ríos ya no provocaba tantas perturbaciones.
La clave para entender este cambio, según los autores, reside en el papel de los dinosaurios como ingenieros del ecosistema. Según la hipótesis defendida por Weaver y sus colegas, estos animales, en particular la megafauna herbívora, mantenían hábitats abiertos mediante el pisoteo y la remoción de vegetación, lo que impedía el desarrollo de bosques densos y favorecía la inestabilidad de los ríos. Con su extinción, los bosques pudieron expandirse, estabilizando los sedimentos y canalizando el agua hacia ríos de amplios meandros.
PUBLICIDAD
“Para mí, lo más emocionante de nuestro trabajo es la evidencia de que los dinosaurios pudieron haber tenido un impacto directo en sus ecosistemas”, afirmó Courtney Sprain de la Universidad de Florida en declaraciones recogidas por Phys.org. “En concreto, el impacto de su extinción podría observarse no solo por la desaparición de sus fósiles en el registro rocoso, sino también por los cambios en los propios sedimentos”.

La identificación de la anomalía de iridio —una capa con concentraciones de este elemento tres órdenes de magnitud superiores a las habituales, asociada al impacto del asteroide de Chicxulub hace unos 66 millones de años— permitió a los investigadores correlacionar de manera precisa el cambio de facies sedimentarias con el evento de extinción. En todos los puntos muestreados, la transición entre formaciones que contienen fósiles de dinosaurios y aquellas dominadas por mamíferos del Paleoceno coincide con la presencia de esta capa, lo que refuerza la relación causal entre ambos fenómenos.
PUBLICIDAD
Las diferencias en estos cambios sedimentarios varían según la región. En la Cuenca Williston y en otras áreas alejadas de las montañas, la transición se observa de manera clara y uniforme: se pasa de tener capas de lutita y canales de río angostos a grandes canales de arena y capas de carbón que se mantienen a lo largo del tiempo. Por otro lado, en las cuencas cercanas a las montañas Laramide, como Raton y Bighorn, hay características distintas, como canales extensos cerca de las montañas y depósitos de arena más gruesos. Estas diferencias se deben tanto a la influencia anterior de los dinosaurios en la formación del paisaje como al impacto que tuvo la topografía local sobre el comportamiento de los ríos.
El impacto de la extinción de los dinosaurios no se limitó a la reorganización de los sistemas fluviales. La proliferación de bosques densos tras la desaparición de la megafauna favoreció el desarrollo de cubiertas forestales cerradas, lo que a su vez influyó en la evolución de la flora y la fauna superviviente. El registro fósil de plantas muestra un aumento en el tamaño de las semillas de las angiospermas y la expansión de especies arbóreas de dosel denso, mientras que en la fauna se observa la diversificación de mamíferos arbóreos y frugívoros, como los primeros primates.
PUBLICIDAD
“El límite K-Pg fue esencialmente un cambio geológico instantáneo en la vida terrestre, y los cambios que estamos generando en nuestra biota y, en general, en nuestros entornos, parecerán igualmente instantáneos”, advirtió Luke Weaver. “Lo que ocurre durante nuestras vidas es un abrir y cerrar de ojos en términos geológicos, por lo que el límite K-Pg es nuestra mejor analogía de la abrupta reestructuración de la biodiversidad, los paisajes y el clima”.

La metodología empleada por el equipo incluyó excavaciones en afloramientos clave, recolección sistemática de muestras de sedimentos y análisis geoquímicos mediante Análisis Instrumental de Activación Neutrónica, lo que permitió detectar con precisión las anomalías de iridio y caracterizar los cambios sedimentológicos. Las campañas de campo, desarrolladas entre 2017 y 2024, abarcaron localidades como Little Polecat Dome, Elk Basin, Kirby Ditch, Sand Draw y Mill Iron, donde se constató la coincidencia entre el cambio de facies y la señal geoquímica del límite K/Pg.
PUBLICIDAD
Los resultados de este estudio no solo redefinen el papel de los dinosaurios en la configuración de los paisajes continentales, sino que también subrayan la importancia de los grandes vertebrados como agentes de cambio en la historia geológica de la Tierra. La evidencia reunida sugiere que la reorganización ecológica y sedimentaria observada tras la extinción masiva fue consecuencia directa de la desaparición de los dinosaurios, cuyo impacto sobrepasó la mera pérdida taxonómica para modelar la estructura y funcionamiento de los ecosistemas terrestres.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por qué la cuarentena por hantavirus es más prolongada que la de otras enfermedades virales
El brote del crucero MV Hondius obliga a 42 días de confinamiento, un plazo inédito respaldado por la evidencia científica. Las recomendaciones de la OMS

Cuál es el ejercicio ideal para bajar la presión arterial, según un nuevo estudio
Investigadores de Brasil compararon ocho tipos de actividad física en 1.345 personas con hipertensión y llegaron a una conclusión

El secreto del naturalista David Attenborough para llegar a los 100 años: vivir con propósito y una curiosidad que nunca se apagó
Es un pionero en ubicar a la crisis ambiental en el centro de la conversación global. Las pruebas científicas respaldan lo que su biografía ilustra: los hábitos sostenidos en el tiempo y un fuerte sentido de vida se asocian con mejor salud y longevidad

Qué es la memoria fotográfica y por qué sería una desventaja según la ciencia
Casos célebres como el de Akira Haraguchi o el artista Stephen Wiltshire alimentaron el mito durante décadas, pero la evidencia empírica indica que ninguno reúne los criterios del fenómeno

Un insólito videojuego para macacos reveló el secreto evolutivo detrás de la curiosidad animal
El hallazgo confirma que el placer de explorar lo desconocido en dosis manejables, sin recompensas externas, es un rasgo compartido con los humanos y replantea lo que se sabía sobre los fundamentos del aprendizaje
