
La reacción cerebral ante los ritmos electrónicos fue objeto de interés tanto en la ciencia como en la cultura popular. Existen indicios crecientes de que determinados patrones musicales influyen en el estado mental de los oyentes y modifican las conexiones neuronales.
Un reciente estudio ofrece datos experimentales que ayudan a comprender cómo la exposición a señales acústicas repetitivas puede inducir sensaciones de unidad y transformaciones en la conciencia individual y colectiva.
Un experimento realizado por la Universidad de Barcelona reveló que la música electrónica, al ser reproducida a un ritmo específico, indujo sensaciones de unidad y provocó cambios neuronales, lo que planteó nuevas preguntas sobre el vínculo entre sonido y mente.
Un equipo investigador identifica el ritmo con mayor efecto neuronal

La investigación, liderada por Raquel Aparicio-Terrés y publicada en bioRxiv, indicó que escuchar música electrónica a un tempo de 1,65 Hz generó los efectos más intensos en la actividad cerebral, especialmente en cuanto a sincronización neuronal, un fenómeno conocido como “arrastre”.
Este efecto se identificó principalmente en las regiones frontocentrales del cerebro, asociadas al procesamiento sensoriomotor y auditivo.
El estudio incluyó a 19 jóvenes adultos que participaron en sesiones de escucha dentro de una cámara insonorizada. Cada persona escuchó seis fragmentos musicales con tres tempos diferentes: 1,65 Hz, 2,25 Hz y 2,85 Hz. Se eligieron extractos con mínima presencia de voces y sin cambios abruptos de ritmo, mientras los participantes realizaron tareas cognitivas y respondieron cuestionarios para valorar su experiencia subjetiva.
Durante las sesiones, el equipo empleó electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad cerebral. Al término de cada escucha, los voluntarios completaron una tarea de tiempo de reacción —hicieron clic al finalizar la música—, realizaron una prueba de inhibición de respuesta y valoraron su experiencia en tres dimensiones: unidad, espiritualidad y desencarnación, según subescalas del cuestionario 11D-ASC.
Resultados principales: sincronización y experiencia subjetiva

Los resultados mostraron que el tempo de 1,65 Hz produjo la mayor sincronización neuronal. Además, los participantes manifestaron una sensación de unidad superior al escuchar la música a este ritmo en comparación con tempos más elevados. En cambio, no se encontraron diferencias relevantes en las experiencias de espiritualidad y desencarnación entre los distintos ritmos evaluados.
Desde el punto de vista estadístico, no se observaron cambios significativos en el tiempo de reacción entre los diferentes tempos. Sin embargo, la magnitud del arrastre neuronal sí se relacionó con diferencias individuales en el tiempo de respuesta.
Quienes presentaron mayor sincronización cerebral tendieron a experimentar variaciones en su capacidad de reacción, aunque este efecto varió entre personas. A su vez, la concentración y la función ejecutiva, medidas mediante la tarea de inhibición de respuesta, no parecieron alterarse por el tempo musical.
El fenómeno del arrastre neuronal: implicaciones culturales y biológicas
El arrastre neuronal permite que las ondas cerebrales se sincronicen con estímulos externos periódicos, como el ritmo de la música. Este mecanismo se propuso como posible explicación para los estados alterados de conciencia inducidos por sonidos repetitivos, observados tanto en festivales de música electrónica como en rituales chamánicos. En estos entornos, música y baile buscaron provocar experiencias transformadoras y sensaciones de conexión colectiva, un paralelismo destacado por el equipo de la Universidad de Barcelona.

El estudio enmarcó estos hallazgos en una perspectiva cultural e histórica, resaltando que la búsqueda de estados alterados de conciencia mediante música y ritmo se dio en diversas culturas y épocas. Desde tambores rituales hasta presentaciones de DJs en festivales como Tomorrowland, la exposición a estímulos auditivos repetidos compartió una base biológica capaz de modular la conciencia.
Proyecciones terapéuticas y limitaciones actuales
Más allá de su relevancia científica y cultural, los autores sugirieron que la música electrónica podría tener aplicaciones terapéuticas futuras, especialmente en el tratamiento de trastornos de conciencia como: coma o estado vegetativo. No obstante, insistieron en que se requiere un conocimiento mucho más profundo de los mecanismos cerebrales implicados y de las diferencias en la respuesta individual a la música antes de considerar cualquier uso clínico.
La relación entre música, cerebro y conciencia sigue siendo motivo de investigación, y aunque este trabajo ofreció nuevas evidencias sobre la influencia de la música electrónica en la mente y el cerebro, los especialistas subrayaron la necesidad de profundizar el estudio de estos procesos antes de plantear aplicaciones médicas.
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