
Una mutación genética habría alterado la forma en que se comunican los grillos de campo (Teleogryllus oceanicus).
Conocida como flatwing, esta alteración impide a los machos producir el canto de apareamiento, según un estudio científico realizado en Hawái. Lejos de ser perjudicial, el silencio les ofrece una ventaja: los vuelve invisibles para una mosca parásita que los localiza guiada por el sonido. Sin embargo, el impacto de este cambio va más allá de la reproducción y plantea nuevas preguntas sobre la vida social de estos insectos.
PUBLICIDAD
La investigación analizó cómo influye la presencia o ausencia del canto masculino en las interacciones entre hembras, un aspecto hasta ahora poco explorado. El estudio reveló que, incluso en un entorno donde casi ningún macho puede cantar, esa señal acústica sigue teniendo un rol clave en la conducta femenina.
El trabajo fue difundido en Proceedings of the Royal Society B y liderado por Ana Drago, Thomas M. J. Green y Nathan W. Bailey. Los expertos exploraron las consecuencias del cambio drástico en la comunicación en esta especie.
PUBLICIDAD

El grupo comprobó que, aunque la mutación flatwing convirtió el canto masculino en una rareza, cuando está presente estimula el contacto y la evaluación social entre hembras, transformando la dinámica social del grillo hawaiano.
Aunque tanto machos como hembras pueden portar la mutación, solo los machos pierden la capacidad de emitir sonidos, siempre de acuerdo con los científicos. Las hembras permanecen morfológicamente intactas, pero esta alteración podría modificar su biología interna y su forma de interactuar socialmente.
PUBLICIDAD
El nuevo estudio documentó que las hembras pueden coincidir de forma regular en la naturaleza, especialmente en poblaciones densas o cuando varias acuden al canto de un mismo macho. Pese a esto, los autores escribieron que persiste un vacío de conocimiento sobre cómo influyen el genotipo y el entorno acústico en esas interacciones.

El equipo empleó líneas puras de grillos diferenciando entre hembras portadoras de la mutación y hembras de alas normales, todas vírgenes y bajo condiciones controladas.
PUBLICIDAD
Las hembras fueron emparejadas según su genotipo y expuestas a dos escenarios acústicos: presencia o ausencia del canto masculino. El diseño incluyó 167 pruebas con 334 hembras, que fueron grabadas en video para el análisis posterior.
Se evaluaron cinco tipos de comportamiento: contacto antenal, un claro marcador de investigación y evaluación social, montaje, aceptación del montaje, mordida e intento de vuelo. El análisis permitió comparar el impacto del genotipo, el entorno sonoro y la combinación de ambos en la frecuencia, duración y probabilidad de cada conducta.
PUBLICIDAD
El canto masculino refuerza las conductas sociales entre hembras
Los datos plantearon que el 86,5% de las hembras exhibió algún comportamiento social con otra hembra. El contacto antenal emergió como la interacción dominante y aumentó significativamente cuando había canto masculino, tanto en frecuencia como en duración.

Los autores señalaron: “El comportamiento social intrasexual entre hembras fue común, expresado por el 86,5% de los individuos. Las hembras se dedicaron principalmente al contacto antenal, lo cual es razonable interpretar como un comportamiento de detección y evaluación. El contacto antenal aumentó en presencia del canto, en términos de la probabilidad de que las hembras lo hicieran, la cantidad de veces que lo hicieron y la duración”.
PUBLICIDAD
En cambio, la mordida, que es una manifestación de agresión, fue minoritaria, presente en solo el 19,16% de los casos, y no varió según el genotipo o el entorno acústico. El comportamiento sexual entre hembras resultó casi inexistente, con apenas dos casos de montaje y uno de aceptación registrados.
Por otra parte, los intentos de vuelo (considerados como evasión) fueron escasos y se registraron sobre todo en ausencia del canto masculino, lo que sugiere que la señal acústica no solo favorece el contacto social, sino que también reduce la propensión a evitarlo.
PUBLICIDAD
Además, los resultados muestran que la genética y el entorno social influyen conjuntamente en la plasticidad social de las hembras, un fenómeno que podría facilitar la adaptación a cambios ambientales como la desaparición de señales acústicas. El equipo insiste en la importancia de seguir investigando las interacciones femeninas, ya que podrían tener consecuencias evolutivas poco comprendidas hasta ahora.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Qué saber sobre los sistemas de alerta temprana de terremotos
Estados Unidos, México, Japón, Turquía, Rumania, China, Italia y Taiwán cuentan con sistemas de alerta temprana de terremotos. Venezuela no dispone de este mecanismo

Las ratas y ratones en las grandes ciudades están cambiando: por qué los venenos están perdiendo eficacia
Un estudio citado por Science Focus analizó muestras de casi 300 roedores urbanos en Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington D. C. y encontró nuevas mutaciones genéticas que sugieren revisar las estrategias actuales de control de plagas

¿El volumen del cerebro se asocia con el tamaño de las crías? La ciencia identificó un patrón que conecta a mamíferos, aves y reptiles
El estudio realizado por investigadores de Princeton y el Museo Americano de Historia Natural ofrece una nueva clave para entender la evolución de las estrategias reproductivas

La OMS evalúa enviar suministros médicos a Venezuela tras los terremotos
La entidad analiza el despliegue de recursos para sostener la atención a víctimas en un escenario de hospitales desbordados, cortes de electricidad y personas atrapadas bajo escombros

Cuáles son las zonas con mayor peligro de terremotos en Argentina
El doblete sísmico en Venezuela reavivó la preocupación en la región por la posibilidad de episodios similares. Expertos detallan a Infobae qué áreas del país presentan más exposición a temblores fuertes


