En un avance significativo para el estudio de la ecología del comportamiento de los cetáceos, una pareja de orcas fue observada “besándose” en condiciones naturales de libertad por primera vez en la historia.
Esta conducta, que en los últimos años solo se había registrado en cautiverio, ofrece una nueva perspectiva sobre la complejidad de las interacciones sociales entre estos animales.
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El hallazgo fue documentado durante una expedición de snorkel en los fiordos de Kvænangen, al norte de Noruega y cerca del Ártico, lo que marca un hito importante para la comprensión de la vida social de las orcas.

El comportamiento observado durante la expedición de octubre de 2024 involucró dos orcas, que se mordisqueaban la lengua de una manera que los investigadores describieron como un “beso”.
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Este tipo de contacto, aunque raro, no es completamente desconocido. Según los científicos, el mordisqueo de lengua se había observado anteriormente en orcas en cautiverio, pero nunca en su entorno natural.
De hecho, uno de los primeros registros de este comportamiento ocurrió en 1978 en orcas cautivas y fue documentado nuevamente en 2019 en el zoológico Loro Parque, en Tenerife, España. Sin embargo, en la naturaleza, este tipo de interacción no había sido presenciado hasta ahora.
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El estudio, publicado el 11 de junio en la revista Oceans, describe cómo la interacción duró poco menos de dos minutos e incluyó tres episodios de contacto entre las dos orcas. Después de este intercambio, cada una continuó nadando por su cuenta.
Este descubrimiento no solo aporta nuevas pruebas sobre la vida social de las orcas, sino que también abre el debate sobre el significado y la función de este comportamiento en la naturaleza.
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La función social del “beso” de las orcas
Los investigadores sugieren que el comportamiento observado podría desempeñar un papel en el fortalecimiento de los vínculos sociales entre las orcas, similar a las interacciones observadas en otras especies sociales como los primates.
“Este comportamiento parece tener fines afiliativos y puede desempeñar un papel en el refuerzo de los vínculos sociales o la resolución de conflictos, de forma similar a las conductas de acicalamiento o reconciliación en otras especies altamente sociales”, explicó Javier Almunia, coautor del estudio e investigador de mamíferos marinos.
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Según él, este tipo de contacto podría ser una forma de comunicación social en las orcas, facilitando la cohesión dentro de grupos familiares o sociales.
Sin embargo, aún persisten dudas sobre las razones precisas detrás de esta conducta. Luke Rendall, investigador de mamíferos marinos de la Universidad de St. Andrews, Escocia, plantea varias posibilidades.
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“Solo podemos especular sobre su función, y nadie puede saberlo con certeza sin datos que la relacionen con las estructuras sociales conocidas en la naturaleza”, indicó Rendall. Según él, el mordisqueo de la lengua podría ser una forma de acicalamiento, una interacción relacionada con la búsqueda de alimento, o incluso una conducta de juego.
Lo cierto es que este intercambio no ha sido ampliamente observado en otras especies de cetáceos. Sin embargo, se han documentado comportamientos sociales similares en especies como las belugas (Delphinapterus leucas), que también son conocidas por su contacto boca a boca. Este hallazgo sugiere que el contacto oral podría desempeñar un papel fundamental en la comunicación social de los cetáceos, siendo posiblemente un medio más versátil para interactuar que en mamíferos terrestres.
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“Dada la anatomía de los cetáceos, el contacto oral podría ser un medio de comunicación social más versátil que en los mamíferos terrestres”, afirmó Almunia.
El descubrimiento del mordisqueo de lengua en orcas salvajes, realizado en los fiordos de Kvænangen, aporta evidencia crucial para los estudios de comportamiento social en cetáceos. Las orcas, conocidas por su estructura social compleja, han sido objeto de numerosos estudios sobre sus interacciones, pero gran parte de lo que se conoce sobre ellas proviene de observaciones en cautiverio.
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Según los autores del estudio, “este comportamiento se asemeja mucho a secuencias observadas y descritas en detalle en entornos zoológicos, lo que sugiere que forma parte del repertorio social natural de la especie. La observación también respalda la interpretación del mordisqueo de lenguas como un comportamiento socialmente afiliativo, probablemente involucrado en el refuerzo de lazos sociales, particularmente entre juveniles”.

“El comportamiento social de los cetáceos sigue siendo particularmente difícil de estudiar debido al entorno acuático en el que ocurre la mayor parte de su actividad”, señalaron los investigadores. El estudio de interacciones como el mordisqueo de lengua, registrado ahora en orcas en libertad, ha cambiado esta perspectiva. La observación se realizó en condiciones óptimas, con buen clima y visibilidad submarina, lo que permitió a los buzos registrar de manera detallada la interacción.
En cuanto a los métodos de observación, el equipo de investigación utilizó un protocolo cuidadosamente diseñado para minimizar cualquier tipo de perturbación a los animales.
Los buzos se acercaron a las orcas desde un lado, sin interrumpir su conducta natural, y mantuvieron una posición pasiva en el agua. “Las condiciones ambientales eran favorables, con viento suave, oleaje bajo y buena visibilidad submarina, lo que permitió una observación detallada de las orcas”, explicaron.
Este descubrimiento también tiene implicaciones importantes para la conservación de las orcas y su entorno. “La interacción entre los individuos observada en los fiordos de Kvænangen refuerza la idea de que las orcas, al igual que otras especies sociales, dependen de interacciones complejas para mantener sus relaciones sociales y asegurar la cohesión de sus grupos”, sostuvieron los científicos.
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