
En un laboratorio de Nueva York, una máquina del tamaño de una heladera ha causado revuelo al prometer una nueva forma de producir gasolina sin recurrir a pozos petroleros ni refinerías tradicionales.
Se trata del nuevo desarrollo de Aircela, una startup estadounidense centrada en combustibles alternativos, que sostiene haber construido el primer dispositivo funcional capaz de sintetizar gasolina directamente a partir del aire, agua y energía renovable. Esta propuesta llega en un contexto en el que la transición hacia vehículos eléctricos avanza lentamente y las emisiones asociadas al transporte continúan siendo uno de los grandes desafíos climáticos.
Cómo funciona y qué distingue a la máquina de Aircela

La máquina desarrollada por Aircela opera bajo el principio de la captura directa de aire (DAC, por sus siglas en inglés), una técnica que implica extraer dióxido de carbono (CO₂) directamente de la atmósfera. Este CO₂, en lugar de ser almacenado o eliminado, como ocurre en la mayoría de las tecnologías similares, es sometido a un proceso de síntesis que permite obtener gasolina lista para ser utilizada en vehículos convencionales.
El sistema presentado por Aircela incluye tres grandes módulos hexagonales azules, dos en la parte inferior y uno apilado encima, que se encargan de dividir y operar las distintas etapas del proceso: la captura de CO₂ y la síntesis de la gasolina. El dispositivo se alimenta con aire, agua y un suministro eléctrico que, idealmente, proviene de fuentes renovables.
En la parte trasera, una boquilla similar a las de las estaciones de servicio permite extraer la gasolina producida y llevarla directamente al tanque de cualquier automóvil de gasolina.
El resultado es gasolina libre de azufre, etanol y metales pesados, lo que apunta a un combustible más limpio en cuanto a impurezas. Durante una demostración pública en Nueva York, la empresa mostró la viabilidad del proceso en tiempo real, enfatizando que no se trata de un simple prototipo, sino de una máquina completamente funcional apta para la producción cotidiana a pequeña escala.
El peso del transporte y la lenta adopción de los vehículos eléctricos
La relevancia de una innovación como la de Aircela se acentúa al considerar los desafíos actuales del sector transporte respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero.
En 2022, aproximadamente el 28% de las emisiones generadas en Estados Unidos provino del transporte, siendo los automóviles particulares la principal fuente de dichos contaminantes.
A pesar de una millonaria inversión pública y privada a lo largo de varias décadas en la promoción de los vehículos eléctricos, su adopción sigue siendo limitada. Hoy en día, apenas alrededor del 8% del parque automotor estadounidense corresponde a vehículos eléctricos, mientras que en el mundo, cerca del 90% de los automóviles continúan operando con combustibles fósiles.
Varias barreras explican este fenómeno: el elevado costo de adquisición de los eléctricos para la mayoría de los ciudadanos, la necesidad de minerales esenciales para su producción—cuyo impacto ambiental a gran escala también es motivo de debate—y una resistencia cultural a abandonar los automóviles convencionales.
Aircela frente a otras técnicas de captura de carbono

Mientras varias compañías y centros de investigación exploran la captura de carbono como solución a la crisis climática, existen diferencias notables en sus enfoques. La captura de carbono, en términos generales, se refiere a la extracción de CO₂ originado en fuentes puntuales, como chimeneas industriales o centrales eléctricas. Sin embargo, la captura directa del aire, tal como la impulsa Aircela, se centra en retirar CO₂ ya presente de forma diluida en la atmósfera.
En Europa, funcionan actualmente más de una docena de instalaciones DAC de gran tamaño, a menudo compuestas de máquinas de ventilación gigantes que filtran el aire ambiente para atrapar el CO₂, como las desarrolladas por Climeworks. Otros enfoques, como el de Carbon Engineering, emplean nieblas químicas que se enlazan químicamente al gas para su posterior extracción.
Incluso existen grupos que experimentan con la extracción de CO₂ de los océanos, ampliando el abanico de posibilidades para mitigar el calentamiento global.
Sin embargo, la mayor parte de estas tecnologías persigue el almacenamiento permanente del gas, a diferencia de Aircela, que propone emplearlo como materia prima para generar un combustible idéntico al derivado del petróleo, pero teóricamente neutral en emisiones si la electricidad y el agua empleadas también lo son.
Capacidad operativa y limitaciones del dispositivo actual
El equipo de Aircela afirma que su máquina, en la configuración actual, es capaz de capturar hasta 10 kilogramos de CO₂ provenientes de la atmósfera al día. Este volumen se traduce en la producción de un galón de gasolina cada 24 horas, el cual puede almacenarse en un tanque interno con una capacidad máxima de 17 galones.
A modo de comparación, un vehículo mediano cuenta con un tanque de 21,1 galones, lo que significa que ni siquiera en la configuración máxima del equipo portátil podría llenarse por completo de manera inmediata. La producción es, por el momento, limitada y gradual.
Además, el costo final del dispositivo se mantiene en reserva, si bien la compañía recalca que la asequibilidad es central dentro de su modelo de negocio y prevé que la fabricación en masa reducirá los precios significativamente.
Otra consideración clave para el despliegue futuro está relacionada con la fuente energética: el verdadero beneficio ambiental del sistema depende de que la energía utilizada provenga de fuentes limpias. Si la máquina opera con electricidad generada a partir de combustibles fósiles, el ciclo de reducción de emisiones se ve comprometido.
Producción, escalabilidad y desafíos para el futuro
Las proyecciones de Aircela apuntan a iniciar la fabricación y distribución de su máquina a partir del próximo otoño, con expectativas de captar tanto a clientes residenciales como comerciales e industriales. El objetivo es que los usuarios puedan instalar estos dispositivos en sus viviendas, negocios o estaciones de servicio, y abastecer sus vehículos sin depender del suministro tradicional de combustibles fósiles.
Entre los desafíos más importantes se encuentra la cuestión de la escala. Un único aparato de capacidad limitada tiene un impacto marginal sobre el volumen total de emisiones de carbono; la clave residirá en cuán rápido y masivamente puede desplegarse la tecnología.
Según Eric Dahlgren, CEO de la startup, el formato compacto y modular del equipo permite adaptaciones tanto para el consumidor individual como para aplicaciones de mayor volumen, desde estaciones de servicio hasta grandes instalaciones industriales, sin largos plazos de implementación.
La visión de Aircela dependerá de la consolidación de fuentes renovables y de la capacidad de producción en masa. Dahlgren insiste en que la urgencia por reducir las emisiones no permite demoras, subrayando que lo esencial es actuar en el presente para frenar el calentamiento global.
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