
Durante los trabajos de construcción de un acueducto en el desierto de Gobi, en Mongolia, se hallaron los restos de una nueva especie de dinosaurio que presenta una combinación anatómica inédita entre los terópodos: solo tenía dos dedos por mano y una de sus garras, de casi 30 centímetros, conserva la vaina de queratina, algo extremadamente raro en el registro fósil.
El hallazgo fue publicado en marzo de 2025 en la revista iScience, según informaron investigadores de Japón, Canadá y Mongolia.
El fósil fue descubierto en 2012 cerca de la localidad de Khanbogd, en una zona semiárida con cauces fluviales fósiles. A pesar de que el esqueleto no estaba completo -faltaban el cráneo y las piernas- las manos y los brazos se encontraban bien conservados.

Una de las garras aún mantenía su recubrimiento externo, permitiendo a los científicos observar por primera vez una estructura tridimensional de queratina en un dinosaurio de este tipo.
Duonychus tsogtbaatari: un terizinosaurio distinto
La especie fue nombrada Duonychus tsogtbaatari, en honor al paleontólogo mongol Khishigjav Tsogtbaatar. El género, Duonychus, significa “dos garras” en griego.
El ejemplar medía unos 3 metros de largo y pesaba alrededor de 260 a 270 kilogramos, según las estimaciones del equipo liderado por Yoshitsugu Kobayashi, paleontólogo del Museo Universitario de Hokkaido, informó la agencia de noticias Reuters.
Duonychus pertenecía al grupo de los terizinosaurios, dinosaurios terópodos de aspecto peculiar, con cuellos largos, torsos anchos, cráneos pequeños, plumas en el cuerpo y enormes garras en las manos.
Aunque se originaron dentro del linaje carnívoro, los terizinosaurios adoptaron dietas herbívoras u omnívoras, informó CNN, y compartieron su entorno con otros dinosaurios como Alectrosaurus, dinosaurios acorazados, con cuernos y con pico de pato.
Lo que hace a Duonychus diferente del resto de sus parientes es la pérdida de uno de los dedos funcionales.

“La mayoría de los terópodos, incluyendo otros terizinosaurios, conservaban tres dedos funcionales, por lo que encontrar uno que hubiera perdido un dedo es bastante inesperado”, dijo Kobayashi, según publicó New Scientist.
La garra mejor conservada de su tipo
La garra mejor conservada presenta una curvatura extrema y una longitud aumentada en más del 40% gracias a la presencia de la vaina de queratina, un material orgánico que rara vez se fosiliza. Este detalle proporciona una idea más precisa del tamaño real y el uso potencial del arma natural.
“Esta es, con diferencia, la garra tridimensional más grande que se encontró completamente preservada”, afirmó Darla Zelenitsky, paleontóloga de la Universidad de Calgary y coautora del estudio, en declaraciones recogidas por CNN.
La función principal de las garras habría sido agarrar y derribar ramas para alimentarse de hojas, aunque los investigadores no descartan otros usos como defensa, excavación o exhibición. La forma de las manos, con solo dos dedos, sugiere un patrón de especialización evolutiva.
“Tres dedos podrían haberle estorbado, mientras que dos le proporcionaban un agarre más preciso y eficiente”, explicó Kobayashi en New Scientist.
Dos dedos: una evolución eficiente
La reducción de dedos en terópodos es un fenómeno conocido, aunque poco común. Se han identificado al menos cinco linajes que evolucionaron hacia manos con solo dos dedos, siendo el más famoso el Tyrannosaurus rex, agregó New Scientist.

En el caso de Duonychus, el cambio anatómico no está relacionado con la depredación, sino con una adaptación funcional a su entorno y su dieta.
Los primeros vertebrados terrestres tenían ocho dedos, mientras que los primeros dinosaurios presentaban manos de cinco.
La evolución redujo ese número en distintos linajes de formas independientes. En especies como Duonychus, esta transformación parece haber sido una respuesta eficiente a necesidades alimenticias específicas, en un paisaje árido y con vegetación dispersa.
El descubrimiento amplía la comprensión sobre las formas de vida del Cretácico y revela cómo la evolución produjo soluciones inesperadas incluso en especies emparentadas con depredadores. Como resumió Zelenitsky, “Pensamos: guau, esto es realmente extraño para uno de estos dinosaurios”.
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