
El calentamiento global que sufre el planeta Tierra como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, producida por las actividades humanas, tiene diversos efectos en la salud.
Entre otros impactos, hay más riesgo de exponerse a olas de calor y tormentas intensas, y de contraer enfermedades transmitidas por alimentos y agua contaminados o por vectores, como los mosquitos.
Un nuevo estudio interdisciplinario, que fue realizado por investigadores de los Estados Unidos y el Reino Unido, reveló que la exposición al aire seco puede incrementar significativamente el riesgo de deshidratación e inflamación en las vías respiratorias de las personas.
Se trata de un problema que podría agravarse por el cambio climático generado por el calentamiento global y otros factores, según advirtieron los científicos en el trabajo en la revista Communications Earth & Environment, editada por Nature Portfolio.
Cuáles son las vías respiratorias en las personas

El aparato respiratorio es el conjunto de estructuras anatómicas que permiten el intercambio de gases, principalmente oxígeno y dióxido de carbono, entre el organismo y el ambiente.
Por un lado, están las vías respiratorias altas: nariz, senos paranasales, boca, faringe, laringe. Por otro, se encuentran las estructuras de las vías respiratorias bajas: tráquea, bronquios y pulmones.
El equipo de investigación, liderado por David Edwards, profesor adjunto de medicina en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en los Estados Unidos, recordó que la inflamación de las vías respiratorias está vinculada a afecciones como el asma, la rinitis alérgica y la tos crónica.
Qué estudiaron los científicos con respecto al aire

La exposición al aire seco puede reducir la hidratación de las vías respiratorias superiores y desencadenar respuestas inflamatorias e inmunológicas en el cuerpo.
“La sequedad del aire es tan crítica para la calidad del aire como su suciedad, y gestionar la hidratación de nuestras vías respiratorias es tan esencial como mantenerlas limpias”, afirmó el doctor Edwards.
Para comprender mejor ese fenómeno, los investigadores realizaron experimentos con cultivos de células humanas del epitelio bronquial, que recubre las vías respiratorias superiores. Estas células fueron expuestas a condiciones de aire seco con un alto déficit de presión de vapor.

Los resultados mostraron un adelgazamiento del moco y un aumento en la concentración de citoquinas, que son proteínas que indican inflamación celular.
Ese hallazgo confirma las predicciones teóricas de que la deshidratación del moco en ambientes secos puede generar suficiente compresión celular como para desencadenar inflamación.
Pruebas en modelos animales y sus implicaciones
El estudio también incluyó pruebas en modelos animales. Los investigadores expusieron a ratones sanos y a otros con sequedad preexistente en las vías respiratorias a una semana de aire seco intermitente.

Los ratones con deshidratación previa mostraron una mayor presencia de células inmunitarias en los pulmones, lo que indica una respuesta inflamatoria significativa. En contraste, los ratones expuestos únicamente a aire húmedo no presentaron signos de inflamación.
Estos resultados implican que la deshidratación de las vías respiratorias no solo afecta a individuos con enfermedades respiratorias crónicas, sino que también puede impactar a personas sanas, especialmente en un contexto de aumento de temperaturas y aire más seco.
Al basarse en un estudio de modelado climático que el equipo también llevó a cabo, predicen que la mayor parte de América estará en un mayor riesgo de inflamación de las vías respiratorias en la segunda mitad del siglo por las temperaturas más altas y aire más seco.

Esos resultados tienen implicaciones para otros mecanismos fisiológicos en el cuerpo, como el ojo seco y el movimiento de agua en las mucosas del ojo.
“Este trabajo marca un antes y un después para la medicina, ya que la deshidratación de las mucosas humanas es actualmente una amenaza crítica para la salud humana, y esta amenaza solo aumentará a medida que el calentamiento global continúe”, dice el coautor del estudio Justin Hanes.
“Sin una solución, las mucosas humanas se volverán cada vez más secas con los años, lo que llevará a un aumento de inflamaciones crónicas y las aflicciones asociadas”, agregó.

En diálogo con Infobae, el médico neumonólogo Sergio Zunino, coordinador de la sección de enfermedades obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, comentó que “los resultados de este nuevo estudio son un llamado de atención para los fenómenos que se producen por el cambio climático. El incremento de las temperaturas medias en muchos sectores del mundo son extremos y precipitan el aumento de casos de personas con síntomas de mal control, y en el desarrollo de eventos agudos en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas de la vía superior”.
El año pasado, el reporte global Lancet Countdown dedicado al cambio climático y su impacto en la salud señaló que “algunas señales incipientes de progreso y oportunidades para la acción deben aprovecharse ahora para proteger la salud ante el cambio climático”.
Después de décadas de retrasos, “evitar los impactos más graves del cambio climático en la salud ahora requiere cambios alineados, estructurales y sostenidos en nuestros sistemas de energía, transporte, agricultura, alimentación y salud. Es especialmente importante una transformación global de las finanzas, redirigiendo los recursos desde la economía basada en combustibles fósiles hacia un futuro de emisiones cero que apoye la salud”, afirmaron los expertos.
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