
Aitana Ferreyra Denz y Valentín Poggio comparten muchas cosas, además de haber sido los dos únicos argentinos seleccionados por la NASA para capacitarse dos semanas en un programa espacial este año.
Ambos tienen 19 años, estudian en la facultad y desde chicos les apasiona cómo funcionan las cosas. Les gusta la física, la astronomía, el espacio y las STEM, que es el acrónimo en inglés que hace referencia a Science, Technology, Engineering and Mathematics (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
PUBLICIDAD
Con una nueva carrera espacial abierta en la actualidad, con múltiples actores estatales y privados con la vista puesta en la vuelta a la Luna y una posible visita al planeta Marte, los jóvenes estudiantes argentinos saben que están ante una oportunidad única para perfeccionarse profesionalmente y abrazar lo que tanto apasionan estudiar.
Los dos viajarán en julio a Houston, Texas, donde, junto con otros 40 jóvenes de entre 16 y 19 años de todo el mundo, trabajarán durante 15 días en el bajo la guía de ingenieros, científicos y astronautas de renombre. Su tarea será proyectar cada aspecto de una misión al planeta rojo, teniendo en cuenta tanto la tecnología actual como la que podría desarrollarse en el futuro.
PUBLICIDAD
Para Argentina, esta selección de ambos jóvenes para participar del prestigioso programa United Space School, un proyecto de la Fundación para la Educación Espacial Internacional (FISE) con el apoyo de la NASA, es un reconocimiento a la calidad de formación de sus universidades, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

El United Space School es un programa que, cada año, reúne a estudiantes de todo el mundo en Houston para trabajar en la planificación de una misión tripulada a Marte.
PUBLICIDAD
Durante dos semanas, los participantes no solo diseñan cada detalle del viaje, sino que reciben formación teórica y práctica por parte de expertos de la NASA y de otras empresas aeroespaciales como SpaceX y Boeing.
“Estaremos divididos en cuatro grupos. En el que estaremos Valentín y yo es el grupo rojo, que agrupa a los estudiantes que buscan el mejor sistema de propulsión y trayectoria de un cohete tripulado a Marte. Luego está el grupo que se encarga de la salud de los futuros astronautas y cómo enfrentan los temas de radiación y falta de gravedad prolongada. El tercer grupo se encarga de la llegada al planeta rojo y cómo sería posible un aterrizaje exitoso. Y el cuarto grupo debe dar los fundamentos de por qué es necesario un viaje allí para la humanidad”, explicó Aitana a Infobae, la estudiante que está en segundo año de la carrera de Ingeniería en Mecatrónica, de la Facultad de Ingeniería de UNCuyo.
PUBLICIDAD

El camino hasta la NASA no fue sencillo para Aitana. La joven mendocina debió atravesar un exigente proceso de selección que incluyó la presentación de su currículum, cartas de recomendación y videos en inglés donde se evaluaron su nivel de idioma y su capacidad de resolución de problemas.
Posteriormente, enfrentó entrevistas con un comité evaluador y, como etapa final, desarrolló una propuesta técnica para mejorar proyectos aeroespaciales. Concretamente, investigó acerca del combustible que podría usar un cohete hasta Marte, planteando una propulsión híbrida que trabaja entre combustible químico y un sistema de propulsión nuclear eléctrica para los momentos en los que el cohete se encuentre en velocidad crucero y más estabilizado (como si fuese un piloto automático de un avión).
PUBLICIDAD
El impacto de la educación y la vocación científica en Argentina

El logro de Aitana y Valentín es también un reflejo del papel que juegan las instituciones educativas argentinas en la formación de jóvenes con interés en la ciencia y la tecnología. En el caso de Aitana, su camino comenzó en el Colegio Universitario Central (CUC), una escuela secundaria dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo sus primeros acercamientos al mundo científico.
Aitana recordó que desde niña se sentía atraída por las matemáticas, la física y las ciencias naturales. “En el colegio me gustaban las materias como Astronomía y Física. Los profesores siempre fueron muy atentos, con clases extra de apoyo o quedándome en los recreos hablando con ellos de mucha información adicional a las dadas en clase. También recibí en casa mucho apoyo de mis padres, un ingeniero químico y una ingeniera en Sistemas. Recurría a ellos para preguntarles cómo funcionaban las cosas, cuando no tenían las respuestas, me motivaban a que buscara la solución a un problema”, explicó la estudiante.
PUBLICIDAD
Ya en su adolescencia, su interés por la ciencia la llevó a participar en programas educativos especializados, como Mujeres Moviendo el Mundo, una iniciativa de la Fundación INVAP para incentivar la presencia femenina en la tecnología y la ingeniería. También formó parte del programa Tech Girls en Estados Unidos, donde tuvo la oportunidad de visitar el Goddard Space Flight Center de la NASA y conocer las instalaciones donde se construye el telescopio espacial Nancy Grace Roman, una experiencia que describió como “inspiradora y decisiva para su carrera”.

En el caso de Valentín, también sus padres y profesores fueron clave en despertar su interés por las ciencias duras. “Cuando tenía 7 años mis papás me regalaron un telescopio y ahí me emocioné mucho por todas las cosas que podía observar y descubrir. Luego siguió con un microscopio y juegos de ciencia. La pasión fue creciendo en las áreas de astronomía, física y el espacio en general. Fue importante también ver videos en YouTube de canales relacionados al tema y seguir a divulgadores científicos españoles como Javier Santaolalla y José Luis Crespo Cepeda (Quantum Fracture).
PUBLICIDAD
También recibió apoyo de sus profesores de la Tecnicatura en Electrónica en el Colegio Albert Thomas. Actualmente, estudia Física en la UNLP y está muy entusiasmado con el llamado de la NASA que le confirmaba que era uno de los estudiantes elegidos para cursar este exclusivo programa espacial.

Valentín se encargará del simulado lanzamiento y trayectoria de la nave espacial que debe conducir a los astronautas hasta Marte. Y para ello debió trazar todo un plan muy bien elaborado que cautivara el interés de los seleccionadores de alumnos en la NASA.
PUBLICIDAD
“La mayoría de mis profesores fueron ingenieros. Y me enseñaron los métodos de investigación de un proyecto. Hoy estoy trabajando también en la implementación de una locomotora vieja que funcione con paneles solares y sea un transporte sustentable”, comentó Valentín sobre sus motivaciones a estudiar e investigar.
Motivados para el éxito

“Esta experiencia significa un gran paso hacia mi futuro, tanto académico como profesional, ya que voy a poder aprender muchísimos conceptos super aplicables a la industria aeroespacial, que es donde quiero trabajar en un futuro, y se relaciona mucho con la carrera que estoy estudiando”, explicó Aitana, que anticipó que desde Estados Unidos ya le envían distintas tareas preparatorias para el programa espacial al que asistirán.
Su formación en Ingeniería Mecatrónica ha sido clave en este proceso, ya que esta disciplina tiene un rol fundamental en las misiones espaciales. En una misión tripulada a Marte, la mecatrónica puede aplicarse en múltiples áreas, desde la navegación y los sistemas de control del vehículo hasta el desarrollo de herramientas robóticas para la exploración del terreno. “Los rovers requieren sistemas mecatrónicos complejos. Un ejemplo son los brazos robóticos que recolectan muestras de la superficie marciana para su análisis”, detalló.
Para Aitana, este proyecto representa una oportunidad única de aprendizaje, no solo en términos de conocimientos técnicos, sino también en habilidades como el trabajo en equipo y la resolución de problemas en un contexto internacional. “Allí podré profundizar también sobre misiones espaciales y física, que son conocimientos clave para mi futuro como profesional”, precisó la joven.

En tanto, Valentín afirmó: “Tengo que ser el pibe que tiene que saber más de cohetes en el mundo. Por eso me voy a preparar desde ahora hasta julio que viaje en investigar todo sobre naves espaciales, desde el cohete V1 del alemán Von Braun hasta la Starship de SpaceX”.
Los estudiantes que participan en el United Space School no solo trabajan en el diseño de la misión, sino que deben presentar sus proyectos ante un jurado compuesto por especialistas del sector aeroespacial. La experiencia también incluye la asistencia a conferencias impartidas por astronautas y científicos, visitas a las oficinas de la NASA y clases en la Universidad de Houston.
El hecho de que Argentina cuente con dos representantes en un programa de esta magnitud es un reconocimiento al talento y la preparación de los jóvenes en el país. No solo valida la calidad de la educación en ciencia y tecnología, sino que también refuerza la importancia de impulsar políticas que fomenten la participación de estudiantes en proyectos internacionales de alto nivel.

El United Space School no solo capacita a los jóvenes para diseñar misiones espaciales, sino que también los posiciona en un circuito donde pueden establecer contactos con referentes de la industria y proyectar sus futuras carreras en el ámbito aeroespacial.
En un mundo donde la exploración de Marte ya no es solo una idea futurista, sino un objetivo concreto para los próximos años, programas como este permiten que la próxima generación de ingenieros y científicos adquiera herramientas clave para contribuir a la llegada del ser humano al planeta rojo.
Para Aitana y Valentín, esta oportunidad es solo el comienzo de un camino que aspiran a seguir recorriendo. Sus historias reflejan cómo la pasión por la exploración, el compromiso con el estudio y el acceso a oportunidades educativas pueden abrir puertas impensadas, incluso hasta el espacio.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Recrean las condiciones de una estrella en un laboratorio: cómo este avance podría cambiar el futuro de la energía
Un equipo internacional liderado por el HZDR capturó por primera vez, en billonésimas de segundo, el momento exacto en que un láser transforma metal en plasma a millones de grados, abriendo nuevas posibilidades para el diseño de reactores de fusión nuclear

Cómo algunas aves logran que otras especies críen a sus hijos sin sospechar nada
El parasitismo de cría, presente en cerca del 1 % de las especies, desencadenó una carrera evolutiva de millones de años en la que atacantes y hospedadores se superan mutuamente sin descanso

Revelan cómo las plantas con flores sobrevivieron al asteroide que extinguió a los dinosaurios
Científicos de Bélgica lideraron el hallazgo que permite comprender por qué hay especies vegetales que resistieron las peores catástrofes ambientales de la historia de la Tierra

Como en Star Wars: detectan 27 posibles planetas que orbitan dos estrellas
Astrónomos utilizaron una técnica innovadora para identificar cuerpos celestes que giran alrededor de pares estelares. El hallazgo sugiere que existen ambientes planetarios mucho más diversos de lo que se pensaba

Los peces también sueñan: descubren movimientos oculares y patrones inéditos en su descanso
Un grupo de investigadores utilizó microscopía avanzada para registrar la actividad cerebral y ocular de peces cebra durante 24 horas. Los detalles




