
La Antártida, además de ser el continente más austral del planeta, alberga la mayor reserva de agua dulce. Sus capas de hielo, que han existido durante millones de años, desempeñan un papel crucial en la regulación del clima global y el nivel del mar.
Debido a su sensibilidad a los cambios de temperatura, los científicos han estudiado durante décadas la evolución de estas masas de hielo para entender mejor los efectos del calentamiento global. Estos estudios en la región se basan en la extracción de núcleos de hielo, que actúan como archivos naturales del clima pasado.
A través del análisis de burbujas de aire atrapadas en el hielo, los investigadores pueden reconstruir temperaturas, niveles de gases de efecto invernadero y otros factores climáticos de miles de años atrás. Estos datos son esenciales para proyectar el comportamiento futuro de la capa de hielo en respuesta al cambio climático.
En qué se basa el estudio
Un nuevo estudio, realizado por expertos del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, en conjunto con la British Antarctic Survey, optó por desafiar los modelos previos que sugerían un colapso total de la capa de hielo de la Antártida occidental durante el último período cálido.
Basado en un núcleo de hielo de 640 metros extraído de la región occidental del continente, indica que la capa de hielo se redujo significativamente, pero no desapareció por completo.
Qué reveló
De acuerdo con los datos recabados, hace más de 100.000 años la temperatura en la zona era aproximadamente 3 °C más alta que en la actualidad. En ese contexto, la capa de hielo occidental experimentó una reducción considerable, aunque mantuvo una parte de su estructura. Además, la plataforma de hielo Ronne, que se extiende sobre el océano, permaneció intacta.
“Estos hallazgos contrastan con estimaciones previas que planteaban la posibilidad de un colapso total de la capa de hielo”, lo que subraya la importancia de reevaluar los efectos del cambio climático en regiones polares.
Si bien la investigación sugiere que la Antártida occidental podría no perder todo su hielo de inmediato a medida que aumentan las temperaturas globales, también confirma la vulnerabilidad al calentamiento futuro se presenta como un desafío que no se puede ignorar.

Impacto en el nivel del mar
Aunque la capa de hielo de la Antártida occidental no colapsó por completo durante el último período cálido, su reducción tuvo un impacto significativo en el nivel del mar.
Según los registros obtenidos del núcleo de hielo, en esa época el nivel del mar era varios metros más alto que en la actualidad. Esto confirma que incluso una pérdida parcial de hielo en la región puede contribuir de manera sustancial al aumento del nivel del mar.
Dado que muchas ciudades costeras del mundo están en riesgo ante el ascenso de las aguas, entender estos procesos es clave para evaluar las posibles consecuencias del calentamiento global en el futuro.
Los científicos subrayan que si las temperaturas globales continúan aumentando, la Antártida occidental podría experimentar un derretimiento similar o incluso mayor, lo que reforzaría la tendencia actual de elevación del nivel del mar y pondría en peligro a millones de personas en todo el mundo.
Implicaciones para el cambio climático
Los hallazgos de este estudio aportan información clave sobre la respuesta de la capa de hielo de la Antártida occidental al calentamiento global. La evidencia de que no colapsó por completo en el pasado sugiere que aún podría resistir temperaturas más altas de lo que indicaban modelos previos. Sin embargo, esto no significa que sea inmune al cambio climático.
El estudio confirma que la capa de hielo sigue siendo vulnerable y que incluso una reducción parcial puede generar un aumento significativo del nivel del mar. A medida que el planeta se calienta debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, la velocidad del derretimiento en la Antártida occidental podría acelerarse, con efectos a largo plazo sobre los océanos y el clima global.
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