Hallaron huellas que confirman que dos especies humanas coexistieron hace 1,5 millones de años

Científicos de EE.UU. descubrieron rastros fósiles en Kenia y aseguran que son la prueba de que los homínidos Homo erectus y Paranthropus boisei coincidieron en tiempo y espacio. Por qué es importante para la teoría evolutiva

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Una huella fósil que, según
Una huella fósil que, según la hipótesis, es de un individuo de Homo erectus (Kevin G. Hatala, Universidad de Chatham /Handout via REUTERS)

Científicos han hallado en Kenia un conjunto de huellas fósiles que demuestra que dos especies de homínidos, Homo erectus y Paranthropus boisei, coexistieron en el tiempo y el espacio hace 1,5 millones de años, de acuerdo al estudio.

El descubrimiento, publicado en Science, marca la primera evidencia directa de interacción o proximidad entre estos ancestros humanos en un mismo entorno, según Craig Feibel, autor del estudio y profesor en Rutgers University de Estados Unidos.

“Esto demuestra, más allá de toda duda, que no solo uno, sino dos homínidos diferentes caminaban sobre la misma superficie, literalmente con pocas horas de diferencia”, explicó Feibel. Las huellas aparecieron en el margen de un antiguo espejo de agua, cerca del lago Turkana.

Feibel indicó que las especies posiblemente compartían hábitats y enfrentaban desafíos similares, como evadir depredadores y obtener alimentos. Si bien no se puede asegurar que interactuaran directamente, las huellas sugieren que sus caminos se cruzaron en una ventana temporal muy estrecha.

Una imagen 3D del hallazgo.
Una imagen 3D del hallazgo. La convivencia de Homo erectus y Paranthropus boisei cerca del lago Turkana hace 1,5 millones de años refleja desafíos compartidos como evitar depredadores y buscar alimentos en un hábitat compartido (Crédito: Kevin Hatala/Universidad de Chatham)

Según Kevin Hatala, otro de los autores del estudio y profesor asociado en la Universidad Chatham, Estados Unidos, este hallazgo aporta “instantáneas vívidas que dan vida a nuestros parientes fósiles”. Hatala explicó que los restos fósiles, como huesos o herramientas, suelen ser desplazados por agua o depredadores, mientras que las huellas permanecen inalteradas, lo que ofrecería evidencia de comportamiento. “Con este tipo de datos, podemos ver cómo los individuos vivos, hace millones de años, se movían por su entorno y potencialmente interactuaban entre sí o con otros animales”, señaló.

El análisis de las huellas permitió distinguir patrones anatómicos y de locomoción específicos de cada especie. Hatala y su equipo utilizaron tecnologías de imágenes en 3D para realizar estudios detallados que mostraron diferencias en la forma en que cada especie se desplazaba.

Una huella fósil en el
Una huella fósil en el norte de Kenia que, según la hipótesis, es de un individuo de Paranthropus boisei (Kevin G. Hatala, Universidad de Chatham /Handout via REUTERS)

Investigación y metodología

El descubrimiento se realizó en 2021 cuando un equipo dirigido por Louise Leakey encontró huesos fósiles en el sitio. Durante las excavaciones, Richard Loki, miembro del equipo, identificó la primera huella de homínido tras observar huellas de aves en la misma superficie. Posteriormente, Leakey coordinó una excavación más extensa en julio de 2022.

Feibel, con más de 40 años de experiencia en el área, utilizó técnicas de datación y análisis sedimentario para confirmar la antigüedad geológica de las huellas. Según sus hallazgos, estas se formaron en sedimentos blandos y se preservaron en el mismo lugar donde se encontraron.

Rebecca Ferrell, directora de programas de la Fundación Nacional de Ciencias, destacó el uso de tecnologías avanzadas para estudiar las huellas. “En antropología biológica, siempre estamos interesados en encontrar nuevas formas de extraer el comportamiento del registro fósil, y este es un gran ejemplo. El equipo utilizó tecnologías de imágenes 3D de última generación para crear una forma totalmente nueva de observar las huellas, lo que nos ayuda a comprender la evolución humana”, afirmó.

Los investigadores describieron que ambas especies, Homo erectus y Paranthropus boisei, eran bípedas, con posturas erguidas y una notable agilidad. Mientras que Homo erectus sobrevivió durante un millón de años más, Paranthropus boisei se extinguió pocos cientos de miles de años después de la época a la que pertenecen las huellas, de acuerdo a este registro.

El profesor de Rutgers Craig
El profesor de Rutgers Craig Feibel, uno de los autores que participó del trabajo (Crédito: Craig Feibel/Universidad de Rutgers)

“Su presencia en la misma superficie, en un tiempo cercano, coloca a las dos especies en el margen del lago, utilizando el mismo hábitat”, afirmó Feibel. De todos modos, aún se desconoce la naturaleza de sus interacciones culturales o reproductivas.

Feibel también destacó que las huellas fósiles ofrecen información única. A diferencia de los fósiles corporales, estas no son desplazadas por factores externos y permiten observar comportamientos en contextos específicos. “Las huellas no son parte de un organismo, pero ofrecen evidencia de comportamiento”, explicó. “La idea de que vivieron contemporáneamente puede no ser una sorpresa. Pero esta es la primera vez que se demuestra”, concluyó Feibel.

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