
Un equipo de investigadores de Japón desarrolló un material con potencial para reemplazar a los plásticos convencionales. Afirman que puede disolverse de manera progresiva en agua salada y evitar que se formen microplásticos que contaminan los ecosistemas.
La investigación fue publicada en la revista Science y liderada por el científico Takuzo Aida, del Centro de Ciencias de Materiales Emergentes (CEMS) del instituto RIKEN, en Wako, Japón. También colaboró un investigador de la Universidad de Tecnología Eindhoven de los Países Bajos.
Intentaron aportar una solución a un problema global: la mayoría de los plásticos que se usan en el mundo son derivados de productos petroquímicos obtenidos del petróleo. Su bajo costo de producción, su versatilidad y su durabilidad fueron las cualidades que los convirtieron en materiales masivos.

Pero no son biodegradables: persisten en el ambiente durante cientos de años y pueden descomponerse en fragmentos más pequeños que afectan la vida marina, ingresan a la cadena alimentaria y eventualmente llegan al ser humano. Además, durante la producción y la degradación de los plásticos, se liberan gases de efecto invernadero que favorecen el cambio climático.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2021 se produjeron aproximadamente 400 millones de toneladas de plásticos a nivel mundial. Se estima que solo el 12% fue incinerado y el 9% reciclado, mientras que el resto se depositó en vertederos o se liberó en el ambiente, incluidos los océanos.
Qué limitaciones tienen plásticos biodegradables ya existentes

Desde la investigación científica se ha buscado sustituir a los plásticos tradicionales y ya existen algunos plásticos reciclables y biodegradables. Pero persiste un gran problema.
Los plásticos biodegradables actuales, como el PLA o ácido poliláctico, a menudo terminan en el océano. Allí no pueden degradarse debido a su insolubilidad en el agua. Como consecuencia se generan microplásticos, que son partículas menores a 5 milímetros, que perjudican la vida acuática, entran en la cadena alimentaria y pueden incluso afectar a la salud humana.
En el nuevo estudio publicado en Science, el doctor Aida y su equipo se enfocaron en resolver ese problema al desarrollar “plásticos supramoleculares”, que son polímeros cuyas estructuras están unidas por interacciones reversibles.

Esos nuevos plásticos se produjeron al combinar dos monómeros iónicos que forman puentes de sal entrecruzados. Precisaron que las ventajas del nuevo material serían:
- Aporta fuerza y flexibilidad.
- Se degrada completamente al entrar en contacto con agua salada y puede descomponerse en el suelo en un plazo de diez días, al liberar nutrientes como fósforo y nitrógeno.
- Permite la recuperación de hasta el 91% del hexametafosfato de sodio y del 82% del sulfato de guanidinio, los monómeros principales, tras su disolución en agua salada, lo que indica una alta eficiencia en la recuperación de sus componentes.
- Es adaptable, una característica que permitiría elaborar plásticos con distintas durezas y aplicaciones.
Qué implicancias tienen los resultados

“Con este nuevo material, hemos creado una nueva familia de plásticos que son fuertes, estables, reciclables, pueden servir para múltiples funciones y, lo que es más importante, no generan microplásticos”, resaltó Aida.
Esto podría impulsar el desarrollo de productos más sostenibles en sectores como la impresión 3D, dispositivos médicos y otros usos industriales. También podría contribuir a un manejo más responsable de los residuos plásticos.
En qué está la negociación por un tratado sobre los plásticos

Mientras la investigación científica sigue, esta semana se está llevando a cabo en Corea del Sur la quinta y última sesión del Comité Intergubernamental de Negociación sobre la Contaminación por Plásticos de las Naciones Unidas. Los países miembros esperan finalizar y aprobar el texto del “instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos”.
“Nuestro mundo se está ahogando en contaminación por plásticos. Cada año producimos 460 millones de toneladas de plástico, gran parte del cual se tira rápidamente”, dijo el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, a través de un mensaje de video, mientras instó a los delegados a impulsar un acuerdo.
“En 2050 podría haber más plástico que peces en el océano. Los microplásticos en nuestro torrente sanguíneo están creando problemas de salud que apenas estamos empezando a comprender”, añadió.
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