En el contexto de una extrema escasez de agua en la ciudad de Kozhikode, India, también conocida como Calicut surgió una iniciativa que podría cambiar la forma en que las comunidades acceden al agua potable. La startup Uravu Labs, fundada por Swapnil Shrivastav, Govinda Balaji y Venkatesh Raja, ha desarrollado un sistema innovador que convierte el aire en agua mediante generadores atmosféricos.
Los generadores de agua de Uravu Labs funcionan mediante un desecante líquido que absorbe la humedad del aire. Utilizan energía solar o electricidad renovable. El desecante se calienta a 65 grados, lo que libera la humedad que luego se condensa y se transforma en agua potable. El proceso completo dura aproximadamente 12 horas y cada unidad puede producir alrededor de 2.000 litros de agua potable al día.
La grave sequía que sufrió Kozhikode en 2016, que limitó el acceso de los residentes a solo dos baldes de agua al día, sirvió de catalizador para que Shrivastav explorara soluciones innovadoras. Inspirado en la ciencia ficción de Star Wars, donde hay dispositivos que extraen agua del aire, Shrivastav pensó: “¿Por qué no lo intentamos?”.

Sin embargo, la startup ha enfrentado desafíos financieros. A pesar de que su visión inicial era proporcionar agua potable a comunidades con escasez, Shrivastav señala que esto no era financieramente viable sin apoyo externo. “Nos dimos cuenta de que la tecnología aún necesita más tiempo para crecer y reducir sus costos”, dijo Shrivastav. Actualmente, se han dirigido a clientes comerciales como la industria hotelera, que están dispuestos a pagar por esta tecnología sustentable.
Más del 50% de la población mundial enfrenta escasez de agua al menos una vez al mes, y se estima que para 2025, 1.800 millones de personas vivirán en regiones con escasez “absoluta” de agua, según la Comisión de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas. En este contexto, la tecnología de generación de agua atmosférica resulta prometedora. Si bien ofrece una fuente renovable de agua sin necesidad de infraestructura hídrica tradicional, queda aún por mejorar su eficiencia energética y viabilidad económica.
Empresas como Veragon, con sede en Italia, también han incursionado en esta tecnología. Veragon opera en regiones como Medio Oriente, Asia, África y América del Sur, utilizando sistemas de enfriamiento y condensación para generar agua. Stephen White, director de negocios globales de Veragon, resaltó cómo el avance en infraestructuras digitales ha contribuido a la adopción de estos sistemas, lo que facilitó pagos y operaciones más eficientes en lugares como Camboya.

En Kenia, la empresaria Beth Koigi administra alrededor de 40 generadores de agua a través de su empresa social, Majik Water. Inspirada por una sequía que vivió mientras estudiaba en Nairobi en 2016, Koigi desarrolló un sistema basado en el enfriamiento y la condensación para capturar humedad del aire. Aunque reconoce la demanda de su tecnología, Koigi advierte: “Sinceramente, creo que ésta no es la solución a la escasez de agua. Es una solución temporal... especialmente porque no es barata”.
La eficiencia energética es una prioridad para los fabricantes de sistemas aire-agua. Innovaciones en compresores, intercambiadores de calor y desecantes continúan con la mejora de la eficiencia y reducen costos. Uravu Labs, por su parte, explora avances en la ciencia de materiales para desarrollar desecantes más eficientes que puedan absorber más humedad a temperaturas más bajas, alrededor de 40 grados. Esto reduciría el calor requerido y mejoraría la eficacia del proceso.
Para el futuro, Uravu Labs planea proyectos piloto en centros de datos en India y Singapur. Los centros de datos generan mucho calor residual que Uravu planea aprovechar para generar agua dulce. Shrivastav explica: “Este proceso dará como resultado una reducción de hasta un 95 % en el consumo de agua dulce, ya que el sistema de Uravu captura la mayor parte del calor residual y devuelve agua fría, por lo que se necesita muy poca agua dulce como relleno”.

El mercado de generación de agua atmosférica está en expansión. Valorado en 3.400 millones de dólares, se espera que alcance los 13.500 millones de dólares en 2032, según Global Market Insights, una empresa de investigación de mercado y consultoría de gestión que atiende a corporaciones, organizaciones sin fines de lucro, universidades y agencias gubernamentales. No obstante, la adopción más amplia de esta tecnología podría requerir apoyos gubernamentales, subsidios o regulaciones ambientales que incentiven su uso.
La búsqueda de soluciones sostenibles para la escasez de agua es incesante. Proyectos innovadores como los de Uravu Labs marcan un camino hacia un futuro donde la tecnología podría desempeñar un papel crucial en garantizar el acceso al agua potable para todas las comunidades afectadas por la crisis hídrica.
Últimas Noticias
Investigan cómo mejorar la detección de sismos en la Luna: por qué es clave para misiones espaciales
Un equipo internacional analiza un método para obtener mediciones más precisas y menos costosas, ampliando la cobertura frente a los sistemas tradicionales

El cambio climático aumenta la frecuencia de brotes de dengue, según científicos
Un equipo de la Universidad de Stanford aportó más pruebas que vinculan a las lluvias intensas y el calor con el desarrollo de epidemias. Cómo se debería trabajar en prevención

El avance del “Súper El Niño”: científicos alertan sobre un fenómeno que podría transformar el clima global y el régimen de lluvias en Argentina y la región
Entre medidados y fines de 2026 podría consolidarse el evento climático, con riesgo de temperaturas récord, eventos meteorológicos extremos y un giro decisivo en la dinámica de precipitaciones del Cono Sur
Cómo revela tu forma de caminar si estás enojado, triste o feliz
Un equipo de científicos descubrió que la coordinación entre brazos y piernas al desplazarse permite advertir señales emocionales invisibles para la mayoría

Astrónomos captan la desintegración de un cometa cerca del Sol: los reveladores datos sobre su origen
El telescopio espacial Hubble de la NASA registró cómo se fragmentó el objeto, un hallazgo que aporta información clave sobre los materiales primordiales que conformaron el sistema solar


