
Según una investigación llevada a cabo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, algunos consumidores de marihuana pueden tener niveles elevados de plomo y cadmio en la sangre y en la orina.
En comparación con quienes no consumían marihuana ni tabaco, los investigadores vieron que los participantes del estudio que habían informado consumir marihuana en el último mes tenían niveles de plomo en sangre un 27% más altos. Además, tenían niveles un 22% más altos de cadmio en la sangre. Las muestras de orina mostraron resultados similares.
Del trabajo, que fue publicado en la revista Environmental Health Perspectives, participaron más de 7.200 adultos, de los cuales 358 dijeron ser consumidores de marihuana.
El estudio es uno de los primeros que informan de los niveles de metales en biomarcadores entre consumidores de marihuana, y muy probablemente, se trata del mayor estudio realizado hasta la fecha, que relaciona el consumo de marihuana declarado por los propios consumidores con medidas internas de exposición a metales. Hasta ahora, las investigaciones se habían basado en examinar los niveles de metales en la planta de cannabis.

De hecho, los investigadores sabían que las plantas de cannabis pueden absorber metales pesados del suelo y, de hecho, son particularmente buenas para hacerlo. Los contaminantes viajan a través del tallo de la planta hasta las hojas y flores.
Pero los nuevos hallazgos demuestran que los metales pesados de las plantas de cannabis también pueden pasar al ser humano.
“Debido a que la planta de cannabis es un conocido eliminador de metales, habíamos planteado la hipótesis de que los individuos que consumen marihuana tendrán niveles más altos de biomarcadores metálicos en comparación con los que no consumen -explicó en tanto Katelyn McGraw, investigadora postdoctoral en el Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental de Columbia Public Health, y primera autora del trabajo-. Nuestros resultados indican, por tanto, que la marihuana es una fuente de exposición al cadmio y al plomo”.
Sobre el universo estudiado, los autores del trabajo detallaron en la publicación que “en comparación con quienes no consumían marihuana ni tabaco, los participantes que reportaron un uso exclusivo de marihuana eran en promedio más jóvenes”. “El uso exclusivo de marihuana se asoció con reportar más de una educación secundaria y un ingreso más alto, y el 40% había reportado haber fumado cigarrillos anteriormente en su vida -precisaron-. De las personas que no consumían marihuana ni tabaco actualmente, el 47% había consumido marihuana en su vida”.
Los efectos de los metales hallados en el organismo

Los investigadores coincidieron en que no existe una cantidad segura de exposición al plomo, ya que incluso niveles bajos pueden retardar el desarrollo cerebral de los niños y provocar problemas de aprendizaje y de conducta. En los adultos, la exposición crónica al plomo aumenta el riesgo de hipertensión arterial, problemas cardíacos y daño renal.
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el cadmio es carcinógeno humano. La exposición a niveles bajos, como a través del humo del tabaco, puede provocar enfermedades renales y huesos frágiles.
Tiffany Sánchez es autora del estudio y profesora asistente de ciencias de salud ambiental en la Escuela de Salud Pública Mailman de Columbia, y reveló que “tanto para el cadmio como para el plomo, es probable que estos metales permanezcan en el cuerpo durante años, mucho después de que finalice la exposición”.

Otros estudios recientes habían demostrado que los hombres jóvenes que fuman marihuana regularmente pueden tener un mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia. Los casos de esquizofrenia en hombres de 21 a 30 años podrían haberse prevenido hasta en un 30% sin el uso persistente de marihuana, conocido médicamente como “trastorno por consumo de cannabis” (CUD), según los hallazgos publicados en la revista Psychological Medicine.
“Los aumentos en la legalización del cannabis en las últimas décadas lo han convertido en una de las sustancias psicoactivas más utilizadas en el mundo, al mismo tiempo que disminuyen la percepción pública de su daño. Este estudio se suma a nuestra creciente comprensión de que el consumo de cannabis no es inofensivo y que los riesgos no se fijan en un momento dado”, dijo Carsten Hjorthøj, autor principal del estudio y profesor asociado de los Servicios de Salud Mental en la Región Capital de Dinamarca y en la Universidad de Copenhague.
En otro artículo publicado en la revista JAMA Psychiatry en mayo último, el doctor Oskar Hougaard Jefsen de la Universidad de Aarhus y sus colegas demostraron que las personas a las que se les había diagnosticado previamente un trastorno por consumo de cannabis tenían casi el doble de probabilidades de ser diagnosticadas posteriormente con depresión clínica.

El documento también encontró que las personas con trastorno por consumo de cannabis tenían hasta cuatro veces más probabilidades de ser diagnosticadas más tarde con trastorno bipolar con síntomas psicóticos.
Para la presente investigación, Sánchez y su equipo analizaron datos de muestras de sangre y orina recolectadas entre 2005 y 2018 como parte de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, un programa realizado por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud.
Y si bien el conjunto de datos no distinguió entre las diferentes formas en que los participantes consumían marihuana, como comestibles o cigarrillo, Sánchez destacó que inhalar plomo es peor que ingerirlo en los alimentos. “La tasa de absorción por inhalación es del 100%”, sostuvo.
La marihuana es la tercera droga más consumida en el mundo, por detrás del tabaco y el alcohol. “En el futuro, la investigación sobre el consumo de cannabis y sus contaminantes, en particular los metales, debe llevarse a cabo para abordar las preocupaciones de salud pública relacionadas con el creciente número de consumidores de cannabis”, subrayó la experta.
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