
El paso de los años es inexorable. Y a medida que se envejece, se generan un gran número de cambios en el organismo. Uno de ellos se relaciona con un funcionamiento más deficiente del sistema inmunológico, ya que se vuelve más susceptible a las infecciones y enfermedades. Además, se evidencia una disminución generalizada de la función inmunitaria adaptativa, con implicaciones importantes para la salud y la esperanza de vida.
Para conocer cómo este proceso afecta al organismo, científicos alemanes analizaron el comportamiento de un pez muy utilizado en la ciencia para identificar aspectos del envejecimiento. Es que en estudios previos se había detectado una pérdida generalizada de la diversidad del repertorio inmunológico en la sangre periférica humana. Sin embargo, se sabía poco sobre cómo el paso de los años afecta a otros compartimentos inmunitarios.
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La eficacia del sistema inmunitario se basa en su capacidad para generar una enorme variedad de secuencias de anticuerpos diferentes, con una amplia gama de especificidades antigénicas, las cuales ajustan progresivamente la composición de esta población de anticuerpos en respuesta a la exposición al antígeno.

En humanos, la secuenciación del repertorio de anticuerpos ha descubierto una serie de cambios importantes relacionados con la edad, que incluyen un número reducido de clones y secuencias únicas, una mayor mutación de referencia, expansiones clonales más frecuentes y más grandes, una selección de células B alterada y un cambio hacia la memoria compartimento. Es que mientras la diversidad del repertorio dentro de los individuos disminuye con la edad, la variabilidad entre individuos aumenta y los repertorios de los individuos mayores difieren más entre sí que los de los jóvenes.
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En torno a esta problemática es que trabajó un equipo de investigación dirigido por Darío Riccardo Valenzano del Instituto Max Planck de Biología para el Envejecimiento de Colonia, Alemania. Los expertos investigaron si los peces killis de vida corta, utilizados para esta clase de análisis, sufren envejecimiento del sistema inmunológico. De hecho, descubrieron que ya a los cuatro meses de edad tienen anticuerpos circulantes menos diversos en comparación con los peces más jóvenes, situación que puede contribuir a una disminución generalizada de la función inmunológica. Sus descubrimientos se publicaron en la revista especializada eLife Sciences Publication.

El funcionamiento del sistema inmunitario se basa en responder constantemente a nuevos ataques de patógenos y recordarlos para estar protegido durante la próxima infección. Para este objetivo, las células B construyen un depósito de información y producen una variedad de anticuerpos que pueden reconocer directamente a los “invasores”.
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“Queríamos saber sobre el repertorio de anticuerpos en la vejez -señaló Valenzano, quien lideró la investigación-. Es difícil estudiar el sistema inmunológico de un ser humano durante toda su vida porque viven mucho tiempo. Además, solo se pueden estudiar los anticuerpos en la sangre periférica, ya que es problemático obtener muestras de otros tejidos. Por eso usamos el killis. Son peces que tienen una vida muy corta y podemos obtener muestras de diferentes tejidos”.

Los killis son elegidos por los científicos porque son los vertebrados de vida más corta que se pueden mantener en un laboratorio. Según explicaron, viven solo de tres a cuatro meses y envejecen en un tiempo breve. Es por este motivo que los investigadores realizaron los primeros experimentos de secuenciación del repertorio inmunológico en esta especie, ya que los peces adultos expresan repertorios de cadenas y experimentan una rápida pérdida de diversidad con la edad.
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“Al secuenciar los repertorios de muestras intestinales aisladas encontramos, además, que el repertorio de anticuerpos intestinales de los killis exhibe una pérdida de diversidad dependiente de la edad mucho más dramática que el cuerpo en su conjunto. Esto es posiblemente debido a una prevalencia mucho mayor de clones expandidos en el intestino, ya que esta pérdida está asociada con cambios en la expresión génica que indican una actividad reducida de las células B”, indicó el especialista.
Según señalaron los investigadores, en su estudio pudieron caracterizar con gran precisión todos los anticuerpos que producen los killis. Además, descubrieron que los más viejos tienen diferentes tipos de anticuerpos en la sangre que los peces más jóvenes. También tenían una menor diversidad de anticuerpos en todo el organismo.
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“Si tenemos menos anticuerpos diferentes a medida que envejecemos, esto podría conducir a una capacidad reducida para responder a las infecciones. Ahora queremos investigar más a fondo por qué las células B pierden su capacidad para producir diversos anticuerpos y si es posible que se rejuvenezcan y así recuperar esta capacidad”, finalizó Valenzano.
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