
Muchos estudios se centran en las consecuencias a largo plazo y los posibles síntomas post cororavirus o COVID prolongado que suelen permanecer por varias semanas o meses después de que una persona cursó la infección.
Varios expertos suman sus voces para afirmar que el riesgo de síntomas persistentes después de enfermarse por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) es incierto y las características del COVID de larga duración están mal caracterizadas.
Más de 200 síntomas se han atribuido a COVID prolongado, muchos de ellos inespecíficos y altamente prevalentes en la población general y especialmente en los jóvenes, como fatiga, alteraciones del sueño, dificultad de concentración, pérdida de apetito y dolor muscular o en las articulaciones. Por lo tanto, una determinación precisa del riesgo de COVID prolongado es crucial en el debate sobre los riesgos y beneficios de la vacunación en este grupo de edad.

El jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid, Jaime Masjuan, afirmó en una reciente entrevista los problemas el COVID prolongado en sus pacientes: “Tenemos pacientes neurológicos que podemos dividir, muchos de ellos, entre los que vimos durante la fase aguda, los que sufrían de dolor de cabeza, el problema del olfato y algunos de ellos con una mayor incidencia de ictus tantos hemorrágicos como isquémicos. Y aquellos que ingresaban en la UCI, que también quedaban con secuelas neurológicas, después de quedar tanto tiempo intubados. Ese grupo de enfermedades agudas con la variante nueva, Ómicron, han tenido una menor incidencia, claramente. Lo que sí nos ha quedado es un grupo de pacientes que después de todas las olas se han quedado con secuelas derivadas de todas estas enfermedades agudas del COVID, como secuelas del ictus o del ingreso UCI, problemas crónicos, generalmente leves, como la alteración del olfato y el gusto. Todas ellas, se han ido resolviendo con el paso del tiempo”.
Y completó: “Cabe destacar que todos estos síntomas son muchísimo más frecuentes en pacientes jóvenes que en pacientes mayores. Ocurre generalmente en adultos de mediana edad que han tenido un COVID leve y muchas veces, después de haber pasado la infección casi sin síntomas, aparece esta sintomatología. Entonces hay una serie de incógnitas que tendremos que seguir investigando: cuál es la relación entre el COVID y el conjunto de síntomas, a ver dónde los podemos englobar”.
“¿Cuáles son las secuelas tras la infección Covid más comunes en todos los pacientes? Los dolores de cabeza suelen estar relacionados con la infección aguda por la infección. Lo que pasa es que esto se alarga unos tres o cuatro meses después del COVID. Pero bien tratados y bien explicada la situación a esos pacientes al cabo de unos meses la cefalea desaparece. Y nos pasa algo similar con el gusto y olfato, aunque con Ómicron esta situación ya es mucho menor. Al principio, en las primeras olas, había gente que se quedaba prácticamente sin ningún tipo de olor y gusto, pero paulatinamente van mejorando; algunos quedan con olores extraños y otro nos pueden reconocer algunos concretos. Pero esto ya ocurría antes con otros virus, no es una cosa nueva”, completó el experto.

En otro estudio científico reciente, publicado en la revista JAMA Network Open, se encontró que casi una cuarta parte de los pacientes que tuvieron COVID-19 experimentaron algunos problemas de memoria. Aunque los pacientes que habían necesitado hospitalización eran más propensos a padecer la llamada “niebla mental” después de la infección, el estudio también identificó que hubo algunos pacientes ambulatorios que sufrieron el deterioro cognitivo.
El problema de la “niebla mental” puede persistir durante meses en los pacientes de COVID-19, incluso en algunos que no fueron hospitalizados. “En este estudio, encontramos una frecuencia relativamente alta de deterioro cognitivo varios meses después de que los pacientes enfermaran por COVID-19. Las deficiencias en el funcionamiento ejecutivo, la velocidad de procesamiento, la fluidez de las categorías, la codificación de la memoria y el recuerdo fueron predominantes entre los pacientes hospitalizados”, escribieron en el estudio Jacqueline Becker y sus colegas de Nueva York.
“La niebla mental es un término popular. El trastorno existía antes del COVID-19 por otros factores. En el caso del COVID-19, tiene un perfil específico, y puede persistir más de 7 meses después de haber tenido la infección por el coronavirus”, aseguró en diálogo con Infobae Ricardo Allegri, investigador del Conicet y jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni. En esta institución dedicada a la investigación y a la atención de pacientes de Argentina se hizo un relevamiento sobre los síntomas.

Para ello se seleccionaron 45 pacientes con “niebla mental” y 45 de controles sanos. “En general, el impacto no es tanto sobre la memoria, sino sobre la atención”, dijo Allegri. En este estudio en Argentina, se encontró que el 30% de los pacientes que habían tenido el coronavirus tenía problemas de atención y el 25% expresó tener afectada su capacidad para resolver problemas de la vida diaria.
Ante el desarrollo de los síntomas de niebla mental, cada persona afectada “debería hacer una consulta médica y una evaluación cognitiva. Según el diagnóstico, se puede hacer rehabilitación específica”, especificó el doctor Allegri. Además, la alimentación saludable -la dieta mediterránea-, la actividad social con otras personas, y la actividad física también son claves para recuperarse de la niebla mental.
“La incidencia del long COVID varía bastante, pero se calcula que está entre el 10 y el 15% del total de los pacientes y no está necesariamente asociado con la severidad del cuadro, aunque es más frecuente en aquellos que han acusado el COVID-19 de una forma más grave”, explicó a Infobae Omar Tabacco (MP 8942), expresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Tabacco señaló que esta patología generalmente se detecta en pacientes de mediana edad, aunque también se registran casos en niños y adolescentes. “No está muy clara la causa. A veces se especula con la persistencia del virus, aunque si ocurre después del síndrome inflamatorio multisistémico, esta tormenta inflamatoria que se presenta en algunos adolescentes, se estima que puede ser responsable de la persistencia de los síntomas”, afirmó.
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