
Una nave espacial experimental que prueba las velas solares como un medio de propulsión espacial rentable que podría impulsar futuras misiones a lugares distantes, sigue funcionando con éxito alrededor de la Tierra más de dos años y medio después de su lanzamiento.
La nave espacial, llamada LightSail 2, es un cubo del tamaño de una barra de pan pero equipado con una vela solar del tamaño de un ring de boxeo: cubre unos 32 metros cuadrados que sirven para capturar los fotones entrantes del sol, al igual que una vela de viento atrapa el aire en movimiento, para propulsar la nave espacial.

LightSail 2 es un proyecto privado de Planetary Society, una organización sin fines de lucro de divulgación y educación espacial estadounidense. Estos estudios que se llevan adelante sirvieron para programar las próximas misiones espaciales que utilizarán la misma tecnología: NEA Scout, Solar Cruiser y ASC3, también dependerán de las velas solares, afirmó la Sociedad Planetaria en un comunicado el 15 de noviembre. NEA Scout, uno de los “pasajeros” de la próxima misión Artemis 1 con destino a la luna de la NASA, que utilizará la tecnología de propulsión solar para dejar la órbita de la luna y visitar un asteroide cercano a la Tierra.
En tanto, el Sistema de Vela Solar Compuesto Avanzado de la NASA (ACS3) desplegará una vela solar del tamaño de un departamento desde un cubo del tamaño de una tostadora en órbita terrestre a mediados de 2022. La misión perfeccionará las tecnologías asociadas con las velas solares. Los datos que recopile la nueva misión informarán el diseño de sistemas futuros a mayor escala que se pueden usar para la búsqueda de asteroides, monitorear la actividad del sol o alimentar sistemas de comunicaciones de astronautas en el espacio profundo, agregó la NASA en la actualización de la misión.
La nueva misión exhibirá el despliegue de una vela solar de “pluma compuesta”, demostrando un material liviano y duradero que podría ahorrar masa y, por lo tanto, costos de lanzamiento en misiones futuras, dijo la NASA. La vela cuadrada completamente desplegada estará sostenida por cuatro brazos y tendrá una extensión de aproximadamente 9 metros por lado.

Misión en el espacio
LightSail 2 no utiliza la vela solar para ir a lugares distantes, sino simplemente para mantenerse en órbita sobre la Tierra. La nave espacial está orbitando actualmente a una altitud de 687 kilómetros donde la atmósfera residual del planeta causa fricción. Esta fricción en circunstancias normales ralentizaría el satélite y lo llevaría de regreso a la Tierra, pero el poder de la vela lo compensa y hace que no caiga. La nave espacial inicialmente logró elevar su órbita utilizando solo la vela solar. Ahora, poco a poco está perdiendo su batalla contra la atmósfera, pero este proceso está sucediendo mucho más lento de lo que ocurriría sin la vela.
“Gracias a la orientación optimizada de las velas a lo largo del tiempo, las tasas de caída de la altitud durante los últimos meses han sido las mejores de toda la misión”, afirmaron desde la Sociedad Planetaria en el comunicado. “El empuje incluso ocasionalmente superó la resistencia atmosférica, elevando ligeramente la órbita de la nave espacial”.

La misión de $ 7 millones de dólares es financiada colectivamente por donantes y fue lanzada en 2019. En los últimos meses, se han estado formando más manchas solares en la superficie del sol y poderosas erupciones han lanzado enormes cantidades de partículas cargadas al espacio circundante. Estas partículas, en forma de viento solar, llegan a la Tierra donde interactúan con la atmósfera del planeta, haciéndola más gruesa.

“La actividad solar por debajo del promedio ha mantenido la atmósfera superior de la Tierra delgada durante gran parte de la misión, creando menos resistencia a la vela”, dijo la Sociedad Planetaria en el comunicado.
“Eso ha cambiado recientemente, con el sol volviéndose más activo y emitiendo llamaradas solares significativas. El equipo de LightSail 2 cree que esta actividad probablemente ahora está causando tasas de desintegración orbital más altas que las observadas anteriormente en la misión”.
Durante su misión, LightSail 2 capturó algunas imágenes asombrosas del planeta de origen utilizando sus dos cámaras de ojo de pez, incluidas instantáneas de la tormenta tropical Mirinae, que se acercó a la costa de Japón durante los Juegos Olímpicos de Tokio en agosto de este año. El propósito de estas cámaras ojo de pez es principalmente monitorear el estado de la vela solar. Los expertos ya han notado algunos signos de que la vela puede estar sufriendo algún desgaste. Los cálculos de la Sociedad predicen que la nave espacial debería permanecer a flote durante al menos un año más.
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