Por qué los pelirrojos pueden tener mayor tolerancia al dolor

Según advierten investigadores del Hospital General de Massachusetts, las personas con cabello rojo exhiben una sensibilidad alterada a ciertos tipos de dolor. Descubrir los mecanismos que afectan la percepción del dolor en las personas pelirrojas puede ayudar para diseñar nuevas estrategias en tratamientos

Los pelirrojos tendrían un diferente umbral de dolor, según una investigación
Los pelirrojos tendrían un diferente umbral de dolor, según una investigación

Un nuevo estudio dirigido por investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH) proporcionó valiosa información sobre por qué las personas con cabello rojo exhiben una sensibilidad alterada a ciertos tipos de dolor.

En los pelirrojos, como en muchas otras especies de animales con pelaje colorado, las células productoras de pigmento de la piel, llamadas melanocitos, contienen una forma variante del receptor de melanocortina 1.

Se trata de un receptor que se encuentra en la superficie celular y, si se activa por las hormonas circulantes llamadas melanocortinas, hace que el melanocito cambie de generar un pigmento de melanina amarillo/rojo a producir un pigmento de melanina marrón/negro. Investigaciones previas ya habían demostrado que la incapacidad de las personas pelirrojas para broncearse u oscurecer el pigmento de su piel se remonta al inactivo de variantes de este receptor.

Un niño durante la última celebración del Día Mundial del Pelirrojo, en Melbourne, Australia
Un niño durante la última celebración del Día Mundial del Pelirrojo, en Melbourne, Australia

Para investigar los mecanismos detrás de diferentes umbrales de dolor en individuos pelirrojos, los científicos estudiaron una cepa de ratones pelirrojos que -como sucede en los humanos- contiene una variante que carece de función del receptor de melanocortina 1 y encontraron que estos también exhiben umbrales de dolor más altos.

El equipo descubrió que la pérdida de la función de este receptor en los ratones pelirrojos hizo que los melanocitos de los animales secretaran niveles más bajos de una molécula llamada POMC (proopiomelanocortina) que, posteriormente, se corta en diferentes hormonas, incluida una que sensibiliza al dolor y otra que lo bloquea. La presencia de estas hormonas mantiene un equilibrio entre los receptores opioides que inhiben el dolor y los receptores de melanocortina 4 que mejoran la percepción del dolor.

En los ratones pelirrojos (y, por lo tanto, posiblemente en los humanos), tener ambas hormonas en niveles bajos, aparentemente, se cancelaría entre sí. Sin embargo, el cuerpo también produce factores adicionales no relacionados con los melanocitos, que activan los receptores opioides involucrados en el bloqueo del dolor. Por lo tanto, el efecto neto de niveles más bajos de hormonas relacionadas con los melanocitos se traduce en más señales de opioides, lo que eleva el umbral del dolor.

Una investigación reveló por qué los pelirrojos tienen diferentes umbrales de dolor
Una investigación reveló por qué los pelirrojos tienen diferentes umbrales de dolor

“Estos hallazgos describen la base mecanicista detrás de la evidencia anterior que sugiere umbrales de dolor variados en diferentes antecedentes de pigmentación”, manifestó el investigador David E. Fisher, líder del estudio. “La comprensión de este mecanismo proporciona la validación de esta evidencia anterior y un reconocimiento valioso para el personal médico cuando atiende a pacientes cuya sensibilidad al dolor puede variar”, valoró.

Fisher añadió que los resultados sugieren nuevas formas de manipular los procesos naturales del cuerpo que controlan la percepción del dolor, por ejemplo, mediante el diseño de nuevos medicamentos que inhiben los receptores de melanocortina 4 involucrados en la detección del dolor.

Nuestro trabajo en curso se centra en dilucidar cómo las señales adicionales derivadas de la piel regulan el dolor y la señalización de los opioides”, precisó el coautor principal del trabajo, Lajos V. Kemény, MD, PhD, investigador en Dermatología del MGH. “Comprender estas vías en profundidad puede conducir a la identificación de nuevas estrategias moduladoras del dolor”. Los hallazgos se publicaron en Science Advances.

Los científicos estudiaron una cepa de ratones pelirrojos que -como sucede en los humanos- contiene una variante que carece de función del receptor de melanocortina 1. Los humanos también exhiben umbrales de dolor más altos
Los científicos estudiaron una cepa de ratones pelirrojos que -como sucede en los humanos- contiene una variante que carece de función del receptor de melanocortina 1. Los humanos también exhiben umbrales de dolor más altos

Estos resultados sugieren nuevas formas de entender los procesos naturales del cuerpo que controlan la percepción del dolor, por ejemplo a través del diseño de nuevos medicamentos que inhiban a los receptores de la melanocortina 4 implicados en la percepción del dolor.

Los seres humanos y los ratones con pelo rojo natural tienen umbrales de dolor basal elevados y una mayor sensibilidad a los analgésicos opioides

En otra línea, varios estudios confirmaron el aumento de probabilidades de la gente pelirroja de sufrir cáncer de piel, lo que se encuentra sumamente vinculado con el concepto de melanoma, uno de los tipos de cáncer más nocivos para la salud del ser humano. Una investigación de la prestigiosa Universidad de Harvard publicada en Pubmed y titulada “La genética del color del pelo y el riesgo de la enfermedad de Parkinson” vincula este concepto con las probabilidades de padecer el mal de Parkinson.

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