
Investigadores científicos de España han descubierto otro factor de riesgo para desarrollar un cuadro grave de COVID-19. Se encuentra en el epigenoma, que se compone de compuestos químicos que modifican, o marcan, el genoma de manera que le dice qué hacer, dónde hacerlo y cuándo hacerlo.
El estudio fue realizado por el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, de la Fundación Josep Carreras, y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y fue publicado por la revista EBiomedicine de The Lancet. Señaló que la dotación epigenética de cada persona influye en la severidad de la enfermedad covid-19.
En el estudio, liderado por Aurora Pujol y Manel Estelle, se describe que el COVID-19 se puede padecer de modos muy diferentes. Abarca individuos asintomáticos y pacientes con sintomatología leve que no requieren hospitalización hasta aquellos que ingresan en la sala por una insuficiencia respiratoria debida a una neumonía que puede acabar derivando en un síndrome de dificultad respiratoria aguda. Se sabía que los factores de riesgo para un peor curso clínico incluyen la edad avanzada, el sexo masculino y comorbilidades como la diabetes, la obesidad y la hipertensión. Más recientemente se han reconocido como factores de riesgo tener al grupo sanguíneo A y los errores innatos de la inmunidad IFN tipo I.
Ahora, los investigadores de España reportaron el primer estudio de asociación de todo el epigenoma de COVID-19 que considera la gravedad de la insuficiencia respiratoria. El hallazgo demuestra -sostienen los investigadores- la existencia de sitios de metilación del ADN diferenciales que distinguen a los pacientes con COVID-19 con estado clínico leve o los asintomáticos de aquellos que requerirán oxigenoterapia en el hospital, incluyendo ventilación mecánica y medidas adicionales de soporte de órganos.
Estudiaron a 400 personas que habían dado positivo en covid-19 y que no pertenecían a ninguno de los grupos de riesgo convencionales como la edad avanzada y la coexistencia de otras patologías (cardiovasculares, obesidad, diabetes, defectos inmunes). Analizaron el material genético en función de si no habían tenido síntomas o habían padecido un cuadro muy leve, o si, en cambio, habían sido ingresados en el hospital y habían requerido asistencia respiratoria.
“Encontramos que existían variaciones epigenéticas, en los interruptores químicos que regulan la actividad del ADN, en los positivos por el virus que desarrollaban un covid-19 grave”, aclaró el doctor Manel Esteller. “Utilizando estos biomarcadores de metilación del ADN, obtuvimos una firma epigenómica que hemos denominado “EPICOVID” y que mostró una gran precisión en la predicción de la gravedad de la COVID-19″, explicó. Al identificar el biomarcador en las personas, estiman que se podría realizar “una predicción más precisa de los pacientes con COVID-19 que podrían sufrir los peores resultados clínicos, de modo que puedan diseñarse estrategias de intervención temprana para mejorar la tasa de curación y aliviar la carga del sistema sanitario”, escribieron.

¿El hallazgo de los investigadores españoles podría convertirse en un test predictor de COVID-19 grave en el futuro? Tras leer el estudio de los científicos, Alberto Kornblihtt, biólogo molecular, investigador superior y miembro del directorio del Conicet y profesor titular en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, contestó a Infobae: “Los investigadores encontraron patrones de metilación del DNA en genes relacionados con la respuesta inmunitaria que son diferentes en pacientes severos. Desde el punto de vista biológico es bastante esperable que haya susceptibilidades causadas por patrones diferentes de expresión de los genes y la expresión de los genes está controlada, entre otros factores, por la metilación del ADN, especialmente si se tiene en cuenta que la enfermedad grave es una enfermedad inflamatoria causada por la respuesta inmune al virus y ya no por el virus en sí mismo”.
El científico argentino opinó que no sería “muy fácil determinar los patrones de metilación del DNA de un paciente por métodos rutinarios de laboratorio de análisis clínicos para predecir la susceptibilidad a enfermedad grave inflamatoria”. También el doctor Kornblihtt sugirió que hay que preguntarse qué se ganaría si se conoce hoy la susceptibilidad de una persona para un cuadro grave de COVID-19.
“El tratamiento de la enfermedad grave desde julio de 2020 ha mejorado inmensamente por el uso de corticoides como la dexametasona para bajar la inflamación y la excesiva respuesta inmune -afirmó el doctor Kornblihtt-. Sería interesante estudiar nivel básico la correlación entre edad y patrones de metilación susceptibles, o como dicen los autores, entre personas no mayores con co-morbilidades y sin ellas”.
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