La Real Academia Suecia de Ciencias otorgó este miércoles el premio Nobel de Química 2019 a John Goodenough, Stanley Whittingham y Akira Yoshino, investigadores que trabajaron en el desarrollo de las baterías de litio.

Los tres, que son favoritos al galardón desde hace años, investigaron por separado en innovaciones de este producto. Las baterías han “revolucionado nuestras vidas”, destacó la organización, al ser usada en teléfonos, computadoras y hasta automóviles eléctricos, con ventajas de ser ligera, poderosa y recargable. “Los ganadores han sentado las bases para una sociedad conectada y libre de combustibles fósiles”, resaltó la Academia. El desarrollo de estos dispositivos tiene su origen en la crisis del petróleo de la década de 1970, cuando se buscaban formas de energía alternativas.

En los años ’70, Whittingham sentó las bases al presentar la primera batería funcional de litio, material rico en energía cuyo potencial fue descubierto mientras investigaba los superconductores. Sin embargo, el producto todavía era muy explosivo para ser viable.

Posteriormente, Goodenough (de 97 años, el ganador más anciano de la historia del Nobel) duplicó su potencial (de dos a cuatro voltios), ya que descubrió que el potencial sería mayor si se usa un óxido de metal (cobalto) en lugar de un sulfuro. Esto creó las condiciones para una batería más poderosa y con mayor utilidad.

Por su parte, Yoshino logró en 1985 basar el funcionamiento en los iones de litio, haciendo el proceso más seguro: el resultado fue una batería ligera que podía ser recargada cientos de veces antes de perder su rendimiento, ya que no está basada en reacciones químicas, sino en el ida y vuelta de los iones entre los ánodos y cátodos.

El reconocimiento conlleva un premio de 9 millones de coronas suecas (918.000 dólares) a compartir, una medalla de oro y un diploma. Los premiados de esta y otras cinco categorías lo reciben en una elegante ceremonia en Estocolmo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel en 1896.

Semana de premios

El lunes, dos científicos norteamericanos y un británico ganaron el Nobel de Medicina por sus estudios sobre cómo se adaptan las células a la disponibilidad de oxígeno. La premiación durará hasta la próxima semana. El martes, un científico canadiense y dos suizos lograron el premio de Física por sus trabajos sobre la evolución del universo y por sus investigaciones sobre el cosmos y el primer hallazgo de un exoplaneta.

Seguirán el galardón de Literatura el jueves (con dos ganadores, por no haber tenido distinción el año pasado), Paz el viernes, y Economía el lunes 14.

Para cada premio hay numerosas especulaciones, pero cualquier pronóstico es arriesgado, ya que las listas de los candidatos se mantienen en secreto. En cuanto al Nobel de paz, el comité noruego, que entrega esa distinción, registró este año 301 candidaturas. La activista sueca Greta Thunberg, creadora del movimiento Fridays for Future, contra el cambio climático, es la favorita en las apuestas.

El origen del premio

Alfred Nobel (1833-1896) se hizo millonario con sus inventos, pero atormentado por las consecuencias del más famoso, la dinamita, legó su fortuna para crear unos premios que reconocieran logros en los campos del conocimiento, las letras y la lucha por la paz.

Según el testamento, dejaba un capital de 31,5 millones de coronas suecas, que equivaldría, si se tiene en cuenta la inflación, a unos 2.200 millones de coronas suecas actuales (unos 203 millones de euros, 222 millones de dólares). Los intereses debían repartirse cada año entre quienes en el transcurso del año anterior hubiesen llevado a cabo “el mayor beneficio a la humanidad”.

Desde 1974, los estatutos de la Fundación Nobel estipulan que no se puede otorgar un premio a título póstumo, a menos que la muerte ocurra después del anuncio del nombre del ganador.