Leer por encima se ha vuelto normal en la era digital, pero genera cambios en el cerebro y tiene consecuencias dañinas

Se destacan la pérdida del análisis crítico, la empatía y la toma de perspectiva, entre otros procesos derivados de la lectura profunda. Una neurocientífica explicó cómo el medio digital cambia el circuito neuronal de la atención y la comprensión. Los niños son los más afectados

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El ser humano no nació con los circuitos neuronales de la lectura tendidos: los creó el cerebro para aprender cosas. La lectura digital los cambia.
El ser humano no nació con los circuitos neuronales de la lectura tendidos: los creó el cerebro para aprender cosas. La lectura digital los cambia.

La neurocientífica Maryanne Wolf ama la literatura. Leyó con avidez toda su vida y escribió varios libros entre ellos, Proust and the Squid (Proust y el calamar), en el cual analizó cómo, aunque la especie no nació programada para leer, el ser humano inventó la lectura porque el cerebro se reorganiza a sí mismo para aprender cosas nuevas. Por eso le llamó la atención que hace poco, mientras leía El juego de los abalorios, de Hermann Hesse, se sintiera aburrida.

Su capacidad para concentrarse había desaparecido, notó.

Le pareció el menor de sus problemas. La pregunta que la preocupó de verdad era cuáles serían las consecuencias de esa novedad. "El circuito neuronal detrás de la capacidad de leer está cambiando sutil y rápidamente", escribió en The Guardian. "Como indica la investigación en neurociencia, haber adquirido la lectoescritura creó la necesidad de un nuevo circuito en el cerebro de nuestra especie hace 6.000 años".

Cómo aprovechar las ventajas de la lectura digital sin perder las de la lectura profunda: el tema sobre el que investigó Maryanne Wolf.
Cómo aprovechar las ventajas de la lectura digital sin perder las de la lectura profunda: el tema sobre el que investigó Maryanne Wolf.

Un cambio en ese tendido cerebral alteraría también todas las cosas que se desarrollaron a partir de él en el tiempo, según pasó de ser un mecanismo muy simple al elaborado cerebro lector: procesos intelectuales y afectivos como la incorporación del conocimiento, el razonamiento analógico, la toma de perspectiva, la empatía y el análisis crítico, entre otros. Se trata de procesos de "lectura profunda" que, advirtió la experta, "pueden estar bajo amenaza a medida que nos movemos hacia los modos digitales de lectura".

El nuevo libro de Wolf, Reader, Come Home (Lector, vuelve) es una invitación "a considerar un improbable conjunto de cuestiones sobre la lectura y el cerebro lector cuyas implicancias llevarán a cambios cognitivos de importancia en usted, la generación próxima y posiblemente nuestra especie", según presenta el prólogo. Porque, como sostiene una regla de la neurociencia, lo que no se usa, se pierde.

Cuando surgió, la función cognitiva de la lectoescritura no tenía una red neuronal. La red se creó con conexiones nuevas en redes preexistentes, hasta que se armó un circuito. Una de las virtudes más notables de ese circuito es la plasticidad: se puede tener uno por cada idioma, por ejemplo, y una vez establecido, el circuito creció sobre sí mismo, ganando complejidad.

Los niños son los más afectados por el cambio, ya que nacieron en un medio digital.
Los niños son los más afectados por el cambio, ya que nacieron en un medio digital.

"El hecho de que un circuito sea plástico es a la vez una fuerza maravillosa y su talón de Aquiles", dijo Wolf en una entrevista con The Verge. "Leer refleja nuestro medio. Y en la medida en que un medio digital nos exige que procesemos grandes cantidades de información muy rápidamente, va a reducir el tiempo que tenemos para un trabajo de procesamiento más lento. Las funciones del medio digital premian y facilitan el procesamiento rápido en detrimento de los procesos más lentos que construyen procesos muy importantes como la crítica, el análisis y la empatía".

No se trata de una confrontación binaria, al estilo del libro impreso o las aplicaciones del teléfono. "Como escribió la académica del Instituto de Tecnología de Massachusetts Sherry Turkle, no nos equivocamos como sociedad cuando innovamos, sino cuando ignoramos lo que alteramos o disminuimos al innovar", agregó Wolf en The Guardian. ¿Sería posible obtener los beneficios de la lectura superficial de un titular de noticias, un fragmento de un video familiar, un mensaje de un amigo y tres líneas de un e-mail, sin perder los procesos más exigentes como la inferencia, el análisis crítico y la empatía, "todos los cuales son indispensables para aprender a cualquier edad"?

No se trata, para Wolf, del problema de los adolescentes que se pierden la literatura del siglo XIX y el XX por encontrar sus obras tl (too long, demasiado larga) o densas. "Nos debería importar menos la 'impaciencia cognitiva' de los estudiantes que lo que puede estar debajo de ella: la incapacidad potencial de leer con un nivel de análisis crítico suficiente para comprender la complejidad del pensamiento y los argumentos en textos, ya sea en literatura y ciencia en la universidad, o en testamentos, contratos y las preguntas de un referéndum".

La sobredosis constante de información se vuelve imposible de navegar si se pierde el pensamiento crítico; una consecuencia es recluirse en un mundo cerrado de ideas conocidas. (iStock)
La sobredosis constante de información se vuelve imposible de navegar si se pierde el pensamiento crítico; una consecuencia es recluirse en un mundo cerrado de ideas conocidas. (iStock)

Para los niños —observó en su libro— es todavía más grave: "Su atención se distrae continuamente y se bombardea con estímulos que nunca se consolidarán en sus reservas de conocimiento. Esto significa que la misma base de su capacidad para extraer analogías e inferencias cuando leen se desarrollará cada vez menos".

Citó a Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José, quien concluyó, luego de varios experimentos, que "la nueva norma de la lectura es leer por encima", en una navegación a lo largo de un texto. "Muchos lectores utilizan un patrón con forma de F o de Z, según el cual prueban la primera línea y luego buscan palabras en el resto. Cuando el cerebro extrae contenido así, reduce el tiempo que le da a los procesos de lectura profunda", analizó Wolf, también directora del Centro de Dislexia, Aprendizajes Diversos y Justicia Social en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).

Las herramientas digitales premian y favorecen una lectura por encima de toda la información, en detrimento de la lectura profunda. (iStock)
Las herramientas digitales premian y favorecen una lectura por encima de toda la información, en detrimento de la lectura profunda. (iStock)

"En otras palabras, no tenemos tiempo para abarcar la complejidad, para comprender los sentimientos del otro, para percibir la belleza y para crear pensamientos propios". El análisis crítico, la empatía y otros procesos serían los daños colaterales de la cultura digital. Pero su pérdida "afecta nuestra capacidad de navegar un bombardeo constante de información", explicó. "Incentiva una retirada al encierro en la información sin verificar, que no demanda ni recibe análisis, que nos hace susceptibles a los datos falsos y la demagogia".

Como la historia del desarrollo del cerebro humano está lejos de su última página, Wolf propone utilizar la tecnología y la ciencia disponibles para identificar y rectificar esas pérdidas antes de que el circuito se fije: cultivar un cerebro doblemente alfabetizado, en la lectura profunda y en la lectura superficial, "capaz de las formas de pensamiento más profundas tanto en los medios digitales como en los tradicionales".

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