
La cooperación militar entre Ecuador y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo con el despliegue de patrullajes marítimos conjuntos frente a las costas de Esmeraldas, una de las provincias más golpeadas por la violencia ligada al narcotráfico y considerada un punto estratégico para las organizaciones criminales que utilizan el océano Pacífico para enviar cargamentos de droga hacia mercados internacionales.
Las operaciones fueron desarrolladas por la Armada del Ecuador junto con efectivos estadounidenses y estuvieron supervisadas por el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis L. Donovan, y el comandante general de la Armada ecuatoriana, vicealmirante Pablo Pazmiño. La presencia de ambos mandos coincidió con una agenda de inspecciones y entrenamientos orientada a fortalecer la capacidad operativa de las dos fuerzas en la frontera norte del país.
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Según informó el Comando Sur, las maniobras se realizaron como parte de la Coalición de las Américas Contra los Cárteles, una iniciativa impulsada por Washington para coordinar acciones de seguridad con varios países de la región frente al crecimiento del crimen organizado transnacional. En el caso ecuatoriano, el objetivo principal fue reforzar la vigilancia sobre corredores marítimos utilizados por redes dedicadas al tráfico de drogas y otras economías ilícitas.
Los patrullajes se desarrollaron tanto en aguas del litoral norte como en áreas fluviales cercanas a la frontera con Colombia, donde confluyen rutas utilizadas para movilizar cocaína, armas, combustible y otros productos ilegales. La zona ha adquirido una importancia creciente para las autoridades ecuatorianas debido a la expansión de organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera y que aprovechan la geografía de la provincia para trasladar cargamentos hacia el océano Pacífico.
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Durante la visita, Donovan y Pazmiño recorrieron instalaciones militares bajo la jurisdicción del Batallón de Infantería de Marina N.º 11 San Lorenzo, una de las principales unidades encargadas de las operaciones de vigilancia en la frontera norte. Los comandantes revisaron el estado de alistamiento de las tropas, las capacidades logísticas disponibles y el desarrollo de las operaciones permanentes contra actividades ilícitas en la zona.
La agenda también incluyó ejercicios conjuntos entre personal de la Armada ecuatoriana y miembros del Special Boat Team 22 de la Marina estadounidense, una unidad especializada en operaciones con embarcaciones de alta velocidad. Los entrenamientos estuvieron enfocados en perfeccionar procedimientos de interdicción marítima, navegación táctica y coordinación operativa, con el propósito de mejorar la capacidad de respuesta ante amenazas en espacios marítimos y fluviales.
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El Comando Sur destacó que Ecuador mantiene un papel relevante dentro de la estrategia regional de cooperación contra los carteles y calificó al país como un socio esencial en ese esfuerzo conjunto. La institución señaló que las operaciones permiten fortalecer la interoperabilidad entre ambas fuerzas, es decir, la capacidad de actuar de forma coordinada durante misiones de vigilancia e interdicción.

La provincia de Esmeraldas concentra buena parte de la atención de las autoridades de seguridad debido a su ubicación geográfica. Además de compartir una extensa frontera con Colombia, posee numerosos ríos que desembocan en el Pacífico y facilitan la movilidad de organizaciones dedicadas al narcotráfico. Desde esa zona, las estructuras criminales utilizan embarcaciones rápidas, pesqueros y otras modalidades para sacar cargamentos de droga con destino a Centroamérica, México y posteriormente Estados Unidos.
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El fortalecimiento de las operaciones conjuntas se produce en un contexto de mayor acercamiento entre Quito y Washington en materia de seguridad. Durante los últimos meses, ambos gobiernos han ampliado los programas de cooperación militar mediante intercambios de inteligencia, capacitación especializada y asistencia técnica para enfrentar al crimen organizado transnacional, considerado por las autoridades ecuatorianas como la principal amenaza a la seguridad interna.
Las instituciones involucradas no informaron sobre decomisos, capturas o embarcaciones interceptadas durante los patrullajes realizados en Esmeraldas. El despliegue estuvo orientado principalmente a demostrar las capacidades conjuntas de vigilancia y coordinación entre las dos armadas, así como a reforzar la presencia estatal en una de las zonas más sensibles del litoral ecuatoriano frente al avance de las organizaciones criminales.
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