Flores, banano, cacao, café y otros productos ecuatorianos podrán entrar a Estados Unidos sin la tasa del 15%

La exención se da en el marco de un Acuerdo de Comercio Recíproco que se presenta como paso previo a un eventual TLC

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Las rosas ecuatorianas ingresarían a
Las rosas ecuatorianas ingresarían a EE.UU. sin la sobretasa del 15% (Foto: Shutterstock)

El ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo, afirmó que Ecuador y Estados Unidos avanzan hacia un “Acuerdo de Comercio Recíproco” (ART, por sus siglas en inglés) que permitiría que un conjunto de exportaciones ecuatorianas ingrese al mercado estadounidense sin la sobretasa arancelaria del 15% que afectó a los envíos no petroleros.

Según el ministro, el beneficio inmediato del entendimiento sería reducir esa sobretasa a 0% para cerca del 50% de las exportaciones no petroleras del país, que el Gobierno estima en aproximadamente USD 3.200 millones, además de dar un marco para inversiones bilaterales.

En su explicación pública, Jaramillo detalló que la reducción a 0% aplicaría para productos incluidos en anexos vinculados a una orden ejecutiva de la Casa Blanca emitida el 14 de noviembre de 2025, en la que se ajustó el esquema de “aranceles recíprocos” y las listas de bienes sujetos a la sobretasa del 15%. En esa lista, según la descripción difundida por el ministro, figuran exportaciones agrícolas y agroindustriales como flores, arándanos, aguacate, piña, banano, plátano, mangos, café y cacao (en grano y procesado), además de lomos de atún, pitahaya, yuca, malanga, jengibre, uvilla y palmito; también aparecen ciertos productos procesados (como banano y plátano procesados) y minerales/metales como oro, cobre y plomo, entre otros.

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Foto de archivo de un trabajador de la industria bananera ecuatoriana en Babahoyo April 2, 2015. REUTERS/Guillermo Granja/

La diferencia clave, de acuerdo con la narrativa oficial, es que el ART no equivale todavía a un Tratado de Libre Comercio (TLC) integral, sino a un paso previo que “abre camino” hacia un acuerdo más amplio.

En paralelo, medios locales han reportado que Ecuador también realizaría ajustes arancelarios para determinados bienes estadounidenses y que el entendimiento contempla disciplinas sobre barreras no arancelarias, reglas de origen, facilitación y control aduanero, comercio electrónico y propiedad intelectual, así como capítulos de “seguridad económica” y cooperación para combatir la pesca ilegal y la minería ilícita.

A nivel institucional, el Ministerio de Producción ya había informado que Estados Unidos modificó sus listas de productos y que se incluyeron bienes ecuatorianos para eliminación inmediata de la sobretasa del 15%, aunque el número de partidas y el alcance exacto han sido comunicados en distintos momentos por fuentes oficiales y cobertura periodística. En lo inmediato, el eje político del anuncio del Gobierno es que la sobretasa dejaría de aplicarse, al menos, para un bloque de exportaciones no petroleras consideradas prioritarias.

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Ecuador es uno de los productores y exportadores más importantes del cacao fino de aroma. (Ministerio de Producción)

El trasfondo de esta negociación también reabre un debate histórico: por qué Ecuador no firmó un TLC con Estados Unidos cuando Perú y Colombia sí lo hicieron. El proceso andino de negociación con Washington se aceleró a mediados de los años 2000, con la idea inicial de un acuerdo que incluyera a Ecuador, Colombia y Perú, pero terminó fragmentándose en acuerdos bilaterales. Perú suscribió su TLC en 2005 y Colombia en 2006, mientras Ecuador se quedó sin un instrumento similar.

En el caso ecuatoriano, diversas reconstrucciones periodísticas y análisis académicos ubican el quiebre en el contexto político y social de la época: cuestionamientos internos al contenido del TLC (por sus impactos potenciales en sectores sensibles), tensiones en torno a temas como propiedad intelectual, agricultura y márgenes regulatorios, y un ambiente de fuerte resistencia social y disputa política que volvió inviable cerrar la negociación en los mismos términos que sus vecinos.

Con el ART, el Gobierno plantea que busca resolver, primero, el problema inmediato de la sobretasa del 15% y, después, encauzar una relación comercial con reglas más estables. Sin embargo, la dimensión real del beneficio dependerá de la lista final de productos cubiertos, de la entrada en vigor del entendimiento y de cómo se apliquen los compromisos pactados por ambas partes, en un escenario donde la competitividad se mide no solo por el arancel, sino también por logística, requisitos sanitarios, reglas de origen y condiciones de acceso efectivo al mercado estadounidense.