
El flujo de remesas familiares enviadas por la población salvadoreña en Estados Unidos no sólo sostiene a millones de hogares en El Salvador, sino que además impulsa la economía nacional, con un volumen que en 2024 alcanzó US$8,479,7 millones, equivalentes al 24% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
Esta es una de las principales conclusiones reveladas por la octava edición de la encuesta sociodemográfica y económica realizada por el Banco Central de Reserva, BCR, que traza el perfil de los migrantes salvadoreños, sus ingresos y la dinámica de los envíos.
El estudio revela que 1.5 millones de personas nacidas en El Salvador residen en Estados Unidos, y de ellas, aproximadamente 1,4 millones son mayores de 18 años. Más del 86% de esa población envía algún tipo de remesa—ya sea periódica, en especie, en efectivo o a través de canales digitales—generando un entramado económico y social transnacional.
Según la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples, el 26.4% de los hogares en El Salvador reciben remesas, una cifra que da cuenta del carácter estructural de estos ingresos familiares.
Mujeres las que más envían y principal ciudad emisora es California
La encuesta, basada en entrevistas cara a cara a 1,392 personas en 21 estados, refleja que el 79.4% de los remitentes tienen entre 28 y 57 años, con una edad promedio de 45 años, y que el género femenino se ha consolidado como actor relevante en los envíos.
El nivel educativo marca diferencias: solo el 9.5% de los hombres y el 11.1% de las mujeres remitentes alcanzaron estudios superiores.
En términos geográficos, la comunidad salvadoreña se concentra principalmente en California, Texas, Maryland, Nueva York y Virginia, estados que concentran el 83% de los remitentes.
Esta dispersión territorial tiene un correlato en la distribución de las remesas: la mayor parte va dirigida a San Salvador, Santa Ana y San Miguel, replicando los puntos de origen de la migración.
El impacto económico es tangible: el ingreso mensual promedio de los remitentes se sitúa en US$4,692, y destinan, en promedio, 13.3% de sus ingresos mensuales a remesas familiares.
Esta proporción puede parecer modesta, pero, en conjunto, equivale a US$3,840.7 millones mensuales generados por migrantes, de los cuales US$424.7 es el promedio mensual remitido por persona.

La participación laboral es alta: nueve de cada diez remitentes perciben ingresos, fundamentalmente derivados de trabajos en construcción, limpieza y restaurantes. Además, el 28.8% de los migrantes salvadoreños declara poseer un negocio propio en sectores como reparación, comercio y servicios.
Predomina situación migratoria regular
La cuestión migratoria define la vida de los remitentes. Solo el 53.4% cuenta con un estatus migratorio regular (como residencia, ciudadanía, o beneficios como el TPS—Estatus de Protección Temporal), mientras que el 42.5% permanece en situación irregular.
El estatus migratorio también influye en el volumen de la remesa: quienes están indocumentados suelen enviar US$455.2 en promedio al mes, contra US$412,6 enviados por quienes tienen un permiso de trabajo.
En la relación con El Salvador, la red de dependientes no se limita al país de origen: en promedio, los remitentes tienen 1.8 dependientes en Estados Unidos y 4.2 personas dependientes en total, sumando ambos territorios.
Además, el 27.3% señala que la remesa es la única fuente de ingresos del hogar receptor, mientras otro 15.7% la define como la fuente principal.
Mayoría es usada para consumo
El uso de la remesa es variado, pero el 91.7% de los remitentes cita el consumo y manutención como finalidad principal, seguido por gastos médicos, educación y ahorros. La frecuencia del envío es elevada: el 86.5% realiza al menos un envío mensual.

El cambio tecnológico es uno de los hallazgos centrales de la encuesta: el 17.3% de los remitentes utiliza aplicaciones o sitios web para transferencias, desplazando progresivamente a las tradicionales remesadoras.
Plataformas digitales y billeteras de criptomonedas ya forman parte del repertorio de opciones, con una adopción creciente tanto entre hombres como entre mujeres.
El fenómeno del turismo migratorio también gana fuerza. El 16,4% de los salvadoreños en Estados Unidos visitó El Salvador en 2023, y, de ese grupo, el 62% dejó remesas en su visita, con un promedio de US$861.2 en 2024, cifra que representa un aumento del 4.5% respecto al año anterior.
Las remesas en efectivo representan el 3.9% del total remitido, y han crecido 44.5% desde 2022, impulsadas principalmente por quienes visitan el país y entregan dinero en mano. El canal más frecuente sigue siendo el envío a través de familiares o amigos viajeros.
También destacan las remesas ocasionales o de envíos especiales: en 2023, 431,891 personas realizaron este tipo de envíos, destinados principalmente a la compra o mejora de vivienda y tratamientos médicos, en montos significativamente más altos—hasta US$8.725,5 anuales en el caso de inversiones inmobiliarias.
En cuanto a las remesas en especie, el 26.9% de la población envió bienes o servicios a sus familiares, totalizando US$299.5 millones en ese rubro. La modalidad más frecuente consiste en la compra en supermercados y tiendas de El Salvador, aprovechando canales digitales e intermediarios.
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