Uruguay cerró el año con un valor “incómodo” del dólar para el gobierno de Yamandú Orsi

El equipo económico señala que el país se enfrenta por primera vez al riesgo de sobrecumplir la meta de inflación

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El presidente de Uruguay Yamandú
El presidente de Uruguay Yamandú Orsi junto a su ministro de Economía, Gabriel Oddone (MEF)

La cotización del dólar en Uruguay se desvalorizó un 11,19% en 2025 y cerró el año a 39,04 pesos uruguayos por unidad en el mercado mayorista. El valor de la divisa estadounidense preocupa al sector productivo uruguayo –que advierte por una pérdida de competitividad–, pero también al gobierno, que asegura que el valor lo “incomoda”. Además, el país se enfrenta por primera vez al riesgo de sobrecumplir la meta que se puso para la inflación.

La incomodidad que esto representa para el equipo económico fue admitida días atrás por el ministro de Economía, Gabriel Oddone, en una entrevista con En Perspectiva.

No estamos cómodos. Ese es el punto más importante y significativo. Las autoridades económicas no estamos cómodas con la trayectoria del tipo de cambio y con los efectos que la trayectoria del tipo de cambio puede tener”, dijo el ministro del gobierno de Yamandú Orsi en esa entrevista.

El presidente de Uruguay, Yamandú
El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, la ministra de Industria, Fernanda Cardona, y el ministro de Economía, Gabriel Oddone (Camilo dos Santos Ayala/Presidencia)

El jerarca explicó que en diciembre y en enero hay un factor estacional “muy claro” en la evolución del dólar porque se dan un conjunto de transacciones particulares.

“Este efecto se está traduciendo en que la tasa de inflación está convergiendo por debajo de la meta inflacionaria”, explicó Oddone.

Uruguay lleva 30 meses con la inflación dentro del rango objetivo que las autoridades del Banco Central del Uruguay (BCU) se pusieron como meta. Ese rango es de 3%-6% y el objetivo en concreto es el centro: 4,5%. El último dato del Índice de Precios del Consumo en Uruguay mostró que la inflación en el acumulado a 12 meses fue de 4,09%.

El presidente del Banco Central
El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa (Presidencia Uruguay)

“Para nosotros, y para las autoridades del Banco Central, es tan inconveniente un incumplimiento de la meta inflacionaria por encima como por debajo. Porque la consistencia de la política macroeconómica tiene que ver con el cumplimiento de la meta y no con una obtención de resultados anticipados que eventualmente se genera como consecuencia de eventos espurios”, agregó el ministro.

El equipo económico uruguayo mira este asunto con “preocupación”, admitió Oddone, y agregó que se están buscando “mecanismos de flexibilización” para cumplir con la meta de inflación sin que haya “efectos espurios colaterales”.

Ante este escenario de inflación más baja que el objetivo, el BCU resolvió al cierre del año recortar la tasa de interés de referencia unos 50 puntos básicos, desde 8,0% a 7,5%.

El ministro de Economía de
El ministro de Economía de Uruguay, Gabriel Oddone, junto al subsecretario, Martín Vallcorba (MEF)

Para el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, se trata de un escenario desafiante, como admitió días atrás en una charla con periodistas de economía consignada por El Observador.

Lo que esos modelos hoy nos plantean es una situación bastante inédita: cumplir la meta de inflación es un creciente desafío, pero por primera vez con riesgo de sobrecumplir o errarle por abajo”, dijo Tolosa.

“Generalmente las apreciaciones cambiarias son vistas por la sociedad como beneficiosas para el Banco Central en su cumplimiento de la meta. En este caso, por primera vez, esta apreciación cambiaria representa un desafío. Es una diferencia importante con el pasado. Incluso se ha acusado, si se quiere, al Banco Central de generar esas apreciaciones para cumplir sus metas. Ahora la realidad es que la meta ya se había cumplido y esta situación de estar por debajo implica que la apreciación cambiaria nos juega en contra”, agregó el presidente de la autoridad monetaria uruguaya.

El BCU dejó abierta la posibilidad de aplicar en 2026 una política monetaria más expansiva, lo que implica un estímulo a la actividad económica y a la demanda. Esto, en la teoría, favorece a que la inflación converja hacia la meta en el horizonte de la política monetaria.