El mensaje de Canadá a Rusia luego del retiro de la flota de Cuba: “Vigilaremos los movimientos de los buques rusos”

El conjunto compuesto por un submarino de propulsión nuclear, una fragata y dos naves logísticas había realizado con éxito maniobras militares en el Atlántico simulando un ataque con misiles a objetivos que pudieran estar a más de 600 kilómetros

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El submarino ruso Kazan de propulsión nuclear llega el 12 de junio de 2024 al puerto de La Habana, Cuba. (AP Foto/Ariel Ley)
El submarino ruso Kazan de propulsión nuclear llega el 12 de junio de 2024 al puerto de La Habana, Cuba. (AP Foto/Ariel Ley)

Una flota militar rusa compuesta por un submarino de propulsión nuclear, una fragata y dos naves logísticas comenzó a retirarse del puerto de La Habana el lunes después de una visita de cinco días y tras la realización de maniobras en el Atlántico.

Las naves iniciaron los movimientos de salida a primera hora de la mañana y de manera paulatina, constató la agencia AP.

En esa línea, el Gobierno liberal de Canadá, criticado por legisladores de oposición por enviar un buque patrullero a La Habana mientras estaban allí buques rusos, afirmó el lunes que la visita pretendía enviar un mensaje de disuasión a Moscú.

El buque de la armada canadiense arribó al puerto de La Habana a primera hora del viernes, dos días después de la llegada de un submarino nuclear y una fragata rusos.

El despliegue (...) envía un mensaje muy claro de que Canadá tiene un Ejército capaz”, dijo a periodistas el ministro de Defensa, Bill Blair. “Las Fuerzas Armadas canadienses seguirán vigilando los movimientos y actividades de los buques rusos (...) La presencia es disuasión. Estuvimos presentes”.

“¿Por qué el gobierno de (Justine) Trudeau envía un buque de guerra canadiense a ‘celebrar’ las relaciones con una dictadura comunista, y mucho menos cuando hay buques de guerra rusos atracados allí?. Cuba y Rusia no son aliados de Canadá”, dijo el portavoz conservador de Asuntos Exteriores, Michael Chong, en una publicación en las redes sociales.

Una mujer toma fotos mientras la fragata rusa Almirante Gorshkov abandona la bahía de La Habana, Cuba (REUTERS/Alexandre Meneghini)
Una mujer toma fotos mientras la fragata rusa Almirante Gorshkov abandona la bahía de La Habana, Cuba (REUTERS/Alexandre Meneghini)

Estados Unidos informó que monitoreaba de cerca a las embarcaciones y desestimó que fueran un peligro para la región o significaran la transferencia de misiles. De todas maneras, un submarino norteamericano, el USS Helena, atracó en la Base Naval de Guantánamo, un fuerte militar que Washington mantiene en el extremo oriental de la isla, a unos 1.000 kilómetros de la capital, contra la voluntad de La Habana.

La semana pasada las naves rusas habían arribado al puerto en medio de una atención general debido a que el Ministerio de Defensa Ruso informó que la flota había realizado con éxito maniobras militares en el Atlántico simulando un ataque con misiles a objetivos que pudieran estar a más de 600 kilómetros.

La flota compuesta por la fragata “Gorshkov”, el submarino de propulsión nuclear “Kazan”, el petrolero “Pashin” y el remolcador “Nikolai Chiker” fue recibida en La Habana con 21 salvas de cañón.

Varias personas visitan la fragata rusa Almirante Gorshkov (REUTERS/Alexandre Meneghini)
Varias personas visitan la fragata rusa Almirante Gorshkov (REUTERS/Alexandre Meneghini)

El líder del régimen, Miguel Díaz-Canel, visitó la fragata el sábado y compartió con los marineros, informó el propio mandatario en su cuenta de X, antes Twitter. En contrapartida, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossio rechazó la presencia del submarino estadounidense en la Base de Guantánamo y aseguró que no era bienvenido pues no había sido invitado.

Previamente, la cancillería cubana había informado sobre el arribo de la flota ruso al cual calificó de una visita de rutina entre países amigos y aseguró que no constituía ningún peligro.

“Conocíamos de su presencia, pues conforme a procedimientos que hemos seguido desde hace años, Estados Unidos nos informó con antelación”, sobre la presencia del USS Helena, manifestó en comentarios al portal oficial Cubadebate el vicecanciller Carlos Fernández de Cossio.

“Pero evidentemente no nos gusta la presencia en nuestro territorio y transitando por nuestras aguas de un medio de esa naturaleza (el submarino norteamericano), perteneciente una potencia que mantiene una política oficial y práctica que es hostil contra Cuba”, agregó Cossio.

Un día después del atraque, el jueves, cientos de personas de todas las edades hicieron cola para visitar la fragata, que estuvo abierta también para la población local el sábado, una práctica habitual cuando llegan embarcaciones a este puerto.

La patrullera de la marina canadiense HMCS Margaret Brooke entra en la bahía de La Habana, Cuba (REUTERS/Alexandre Meneghini)
La patrullera de la marina canadiense HMCS Margaret Brooke entra en la bahía de La Habana, Cuba (REUTERS/Alexandre Meneghini)

Mientras tanto también pasó por el puerto de La Habana el buque de la Real Armada de Canadá “Margaret Brooke”.

Cuba y Rusia son países sancionados por Estados Unidos y en los últimos años tuvieron un fuerte acercamiento político y económico. Para la isla el embargo que busca presionar un cambio de modelo tiene un gran impacto financiero.

La Habana nunca se sumó a la condena de la guerra en Ucrania y abogó por una negociación pacífica.

No se indicó cuáles serán los siguientes movimientos o los puntos de atraque de la flota rusa en el Caribe.

(Con información de AP)

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