
Más de 400 turistas que estaban varados cerca de Machu Picchu por las protestas que piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso, fueron evacuados por los equipos de rescate, según información del Ministerio de Turismo
“Esta tarde se logró el traslado de 418 visitantes nacionales y extranjeros, desde Machu Picchu pueblo hasta la capital del Cusco” por vía férrea, señaló la cartera de Turismo.
El gobierno había anunciado el cierre por “tiempo indefinido” a la ciudadela inca alegando motivos de seguridad ante las intensas protestas que ya dejan un saldo de 62 personas fallecidas desde que se iniciaron en el mes de diciembre.
La decisión se había tomado luego de que el servicio ferroviario entre Cusco hasta Machu Picchu -el único medio disponible entre ambos puntos- se suspendiera por daños a la vía férrea presuntamente provocados por los manifestantes.
En tanto, centenares de personas volvieron a reunirse en la noche de este sábado en el centro de Lima, en torno al Congreso, y se generaron nuevos incidentes, aunque de dimensiones menores.
La Unión Europea (UE) alzó su voz sobre la crisis y lamentó “el gran número de víctimas mortales” y llamó al gobierno y a la oposición “a tomar medidas urgentes para restaurar la calma”.

Este sábado falleció un manifestante que estaba gravemente herido desde el viernes por la represión policial en las protestas en Ilave, en la sureña región de Puno, informó a la agencia de noticias AFP Jacinto Ticona, Defensor del Pueblo de esa localidad, quien llamó a la policía hacer no hace un “uso desproporcional de la fuerza”.
Imágenes viralizadas en las redes sociales muestran a policías disparando al cuerpo de manifestantes en la plaza principal de Ilave, pequeña ciudad a 3.800 m de altitud cercana al lago Titicaca, en la frontera con Bolivia.
La represión en Ilave, desató la ira de la población que incendió la comisaría al amanecer del sábado, de acuerdo con medios locales.
Los enfrentamientos entre pobladores aymaras y fuerzas del orden dejaron 10 heridos en esa ciudad, indicaron fuentes hospitalarias.
En Lima, la policía ingresó a la fuerza a la Universidad Nacional de San Marcos rompiendo una enorme reja con un vehículo antimotin y detuvo a decenas de manifestantes indígenas y estudiantes que ahí pernoctaban.
Estudiantes y organizaciones de derechos humanos acudieron a la sede universitaria a rechazar la intervención policial.

“Tengo familiares aquí dentro (...) no sabemos qué les puede pasar. No sé de que se les acusa”, dijo a la AFP Luz María Ramirez, de 62 años, quien llegó desde Andahuaylas, epicentro de las movilizaciones en diciembre.
Abogados que llegaron al lugar denunciaron que no se les permitió su presencia. Los manifestantes habían pernoctado en la universidad a pesar de la negativa de la institución.
La universidad dijo que la Policía actuó “de oficio” porque los ocupantes no cumplieron la supuesta promesa de retirarse el jueves.
El ministro del Interior, Vicente Romero, afirmó en el Canal N de televisión que la intervención se dispuso “dentro de la flagrancia” tras reportes de autoridades universitarias de la comisión de delitos por algunos de los ocupantes.
Agregó que los detenidos enfrentan acusaciones de actos contra el patrimonio y de perturbación de la paz.
Un portavoz de la Fiscalía, Alfonso Barrenechea, dijo que los detenidos son unos 200, que fueron llevados a la Prefectura de Lima.
La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos instó a “asegurar la legalidad y proporcionalidad de la intervención y garantías del debido proceso” y recalcó que llevar a los detenidos “ante autoridades judiciales y la supervisión fiscal es esencial para la protección de los derechos de todas las personas”.

La Defensoría del Pueblo denunció que no se le permitió ingresar a la universidad durante la intervención. Lo mismo sucedió con parlamentarios de oposición.
Hasta la Prefectura llegaron personas a expresar apoyo a los detenidos. “Es un abuso lo que están haciendo. Les dicen terroristas, pero son campesinos que han venido a hacer sus reclamos”, dijo Dalia Sánchez, una desempleada de 64 años.
Las autoridades alegan que las marchas son promovidas por movimientos y grupos sociales radicales de izquierda que han movilizado a campesinos indígenas del sur.
Las protestas iniciaron tras la destitución y detención del presidente Pedro Castillo el 7 de diciembre después de que intentara disolver el Parlamento, que estaba a punto de sacarlo del poder por presunta corrupción.
(Con información de AFP)
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