El delirio del cocalero Evo Morales llega a su punto más complicado con absurdas consecuencias

Gracias al fallo que condenó a Jeanine Añez, el que califica de “golpe” la salida del ex presidente, las acciones posteriores podrían quedar inválidas, incluyendo la elección ganada por el actual mandatario, Luis Arce

Imagen de archivo del expresidente de Bolivia Evo Morales. EFE/ José Méndez
Imagen de archivo del expresidente de Bolivia Evo Morales. EFE/ José Méndez

El plan del ex presidente Evo Morales de retornar a la presidencia después de dos años y medio de haberla abandonado avanzó algo, pero ahora le toca la parte más difícil.

Los jueces, que le siguen obedeciendo a pie juntillas, condenaron a Jeanine Áñez a diez años de cárcel por haberle sustituido cuando él se dio a la fuga en noviembre de 2019.

Ese fallo, dijo el cocalero, confirma que el derrocamiento fue producto de un “golpe”. Por lo tanto, su renuncia voluntaria no tendría validez, y menos su precipitada fuga en un avión mexicano.

Conseguir ese fallo de los jueces fue la parte más fácil del plan de retorno a la presidencia. Ahora tiene que aplicar imposibles artes para conseguir una meta que es un delirio.

Quiere que, en vista de haber perdido su poder por un “golpe”, y no por el fraude denunciado por la OEA, todo lo hecho en Bolivia desde el momento de su fuga sea declarado nulo. Una parálisis con efecto retroactivo.

Por lo tanto, los parlamentarios de su partido que quedaron en funciones después de su fuga serían declarados traidores y definidos como nulos todos sus actos.

Entre esos actos, la convocatoria a nuevas elecciones, en 2020, para las que él mismo propuso un candidato de su partido, Luis Arce, que ganó con 55% de los votos en comicios hechos sin que se hubieran desmontado los esquemas del fraude.

Expertos constitucionalistas y politólogos habían advertido sobre las consecuencias absurdas de un fallo que declare inconstitucionales los hechos producidos desde noviembre de 2019.

Jeanine Áñez (AFP)
Jeanine Áñez (AFP)

En primer lugar alertaron de la incomodidad que caería sobre Luis Arce, a quien la señora Áñez definió como “hijo del golpismo”, si se daba el fallo. Y ahora dice: “Me pondrá dar 100 años, pero él seguirá siendo un prófugo y cobarde”.

Ella, presa desde hace un año y medio, niega haber conspirado y dice que fue convocada para asumir el cargo de presidente cuando Morales “escapó como una rata”.

También han sido condenados a diez años de cárcel los comandantes de las Fuerzas Armadas y la Policía de entonces, generales Williams Kalimán y Yuri Calderón.

Las cosas se complican para el cocalero debido a recientes encuestas. Una, realizada por la revista Poder y Placer dice que Morales tiene un voto negativo de 86%.

Si eso se reflejara en una elección, nunca podría retornar a la presidencia. Además, ocurre que Luis Arce se propone ir a la reelección en 2025 por el mismo partido del cocalero.

Luis Arce Catacora y Evo Morales (Reuters)
Luis Arce Catacora y Evo Morales (Reuters)

Entonces, el camino más corto que le queda es el del delirio. Si es que se propusiera avanzar en ese plan, ya sea por ingenuo o sólo por ignorante, este país entraría en mucha tensión.

Lo que hace Luis Arce es repetir sus exhortaciones a las Fuerzas Armadas para que no escuchen a quienes “tocan las puertas de los cuarteles” para proponer un golpe.

Una irrupción militar podría facilitar el plan del cocalero, pero sería casi inevitable llamar a nuevas elecciones, las temidas elecciones.

El cocalero no ha dicho nada sobre las denuncias del presidente.

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