Se vendió la casa del primer asesino serial uruguayo en la que perpetró al menos dos femicidios

La residencia de Pablo Goncalvez, ubicada en pleno Carrasco, estuvo sin ser utilizada por varios años debido a su conocida y oscura historia

Guardar
La casa de Pablo Goncálvez,
La casa de Pablo Goncálvez, en el barrio de Carrasco en Montevideo, donde cometió dos de sus asesinatos (Leonardo Mainé)

En desuso hace años y en venta desde el 2021, la casa del primer homicida serial uruguayo, Pablo Goncálvez, ubicada en pleno barrio Carrasco, consiguió un comprador. Según se pudo determinar, Goncálvez perpetró en el lugar al menos dos asesinatos.

Para aquellos habitantes de Carrasco, es de público conocimiento que la casa ubicada entre las calles Arocena y Lieja tiene una historia oscura y angustiante. Corría febrero del año 1993 cuando María Victoria Williams, de 22 años, esperaba el autobús justo en frente a la casa en cuestión. De repente, un joven de su misma edad llamado Pablo Goncálvez cruzó a pedirle ayuda porque su abuela se sentía mal. Y ella aceptó colaborar sin poder imaginarse lo que ocurriría.

Una vez dentro de la casa, la historia de la abuela se derrumbó. Goncálvez colocó un paño con alcohol y éter en su cara, la durmió y la asfixió hasta morir. Nueve días después, el cuerpo de la víctima fue encontrado a unos pocos kilómetros del lugar.

Goncálvez fue condenado a 30
Goncálvez fue condenado a 30 años de prisión pero ya está en libertad

Pero este no era el primer homicidio de Goncálvez: durante el 1992 ya había asesinado a dos jóvenes. La primera víctima fue Ana Luisa Miller, hermana de la tenista Patricia Miller que, a pesar de haber sido atribuída a Goncálvez, en el año 2000 el homicida escribió una carta en la que declaraba no haber sido el responsable de esa muerte. La segunda víctima, en orden cronológico, fue Andrea Castro en ese mismo año.

En febrero del 1993, la Policía allanó su casa y se encontró con las cuerdas y el frasco de éter utilizado para dormir a María Victoria Miller durante su secuestro. Pero Goncálvez no estaba allí. Con estas pruebas se emitió una orden de arresto que acabó con su detención y condena al máximo de pena dispuesto por la Justicia uruguaya: 30 años.

La madre de Goncálvez siguió
La madre de Goncálvez siguió viviendo en la casa tras la condena a su hijo (Gentileza: El País)

La casa ubicada en pleno Carrasco continuó siendo utilizada por su madre, que siguió viviendo allí e incluso alquilo de forma particular algunos de los cuartos. Además, durante un tiempo el garaje funcionó como un taller de motos. Ahora hay un cartel de “vendió” en la puerta.

El lugar mantiene su historia. En reiteradas ocasiones fue puesta a la venta, pero nunca se concretó el negocio. Aún carga un aspecto deteriorado, con parte de las tejas ausente, persianas de madera caídas y arbustos descontrolados. No así están las hortensias, que se mantienen vívidas por el cuidado de un vecino, según informó una vecina a El País. La casa tiene cinco dormitorios, cocina, living comedor, baño y garaje.

Las fotos policiales de Goncálvez
Las fotos policiales de Goncálvez (Gentileza Montevideo Portal)

La familia de Goncálvez provenía del ámbito diplomático, incluso habían vivido en el exterior antes de instalarse en Uruguay. Mientras estuvo en prisión, se casó, se divorció, fue padre, estudió Informática, Derecho y Economía, y recibió 26 puñaladas. En 2016 fue liberado y se mudó a Paraguay, pero volvió a ser encarcelado por posesión de armas y drogas. Dos años más tarde fue liberado y ahora camina por alguna parte del mundo.

SEGUIR LEYENDO: