La población judía de Punta del Este se duplicó durante la pandemia del COVID-19

Pasó de alrededor de 300 familias a 600 desde la aparición del coronavirus en 2020

Vista de la ciudad de Punta del Este
Vista de la ciudad de Punta del Este

La población judía de Punta del Este, Uruguay, se duplicó durante la pandemia del COVID-19: pasó de alrededor de 300 familias a unas 600.

Un informe publicado por The Times of Israel da cuenta de esto e indica que, para muchas familias judías, la ciudad está dejando de ser una simple escapada de verano para convertirse en un hogar durante todo el año.

Venir aquí es casi una tradición en nuestra familia”, manifestó al medio citado Sofía Grosz, una argentina de 18 años que disfruta de las playas y la vida nocturna del este. El diario remarca que la joven pertenece al famoso centro deportivo y comunitario Hacoaj en su país y se graduó de una escuela secundaria judía el año pasado.

El periódico señala que Punta del Este fue durante mucho tiempo un refugio para decenas de miles de judíos, muchos de ellos argentinos, que en cada verano se acercan a la ciudad. Lo que sucede es que hoy muchos deciden quedarse a vivir allí.

El medio resalta que la ciudad posee lujosas atracciones, un ambiente relajado, belleza natural y una baja tasa de criminalidad. Estos factores hicieron que los latinoamericanos la eligieran durante décadas.

Las playas de Punta del Este tienen un atractivo especial (Marcelo Umpierrez)
Las playas de Punta del Este tienen un atractivo especial (Marcelo Umpierrez)

“Los desarrolladores judíos, cuya presencia se remonta al empresario argentino Mauricio Litman, quien fundó el Cantegrill Country Club en 1950, también estuvieron muy involucrados en el crecimiento físico de la ciudad. El Cantegrill sigue en pie, lleno de judíos que juegan al golf o a las cartas, y ahora hay cosas como un festival de cine judío y una pizzería kosher local, inaugurada en 2012 por Levi Shemtov, sobrino del conocido rabino con sede en Washington DC del mismo nombre”, destaca el medio.

Respecto a la elección de muchas familias judías de radicarse en Punta del Este, Fabian Schamis, director ejecutivo de la Comunidad Israelita de la ciudad (CIPEMU), dijo que “la tendencia no se detendrá pronto”. Por ejemplo, la afluencia judía durante los veranos se estima en alrededor de 40.000.

El artículo describe que la mayoría de los nuevos residentes permanentes son de Argentina, “donde la pandemia se ha desatado y donde una combinación de inflación creciente, devaluación de la moneda nacional y altas tasas impositivas han contribuido a una recesión en los últimos años”, recoge The Times of Israel.

Desde 2020 hemos estado recibiendo una afluencia masiva de personas, casi el 100 por ciento de Argentina”, agregó Schamis a la Agencia Telegráfica Judía. “Estamos hablando de residentes, no de turistas. La pandemia también aceleró cierto descontento que los argentinos tenían (en su propio país) por cuestiones políticas, económicas, de inseguridad y otras, y optaron por mudarse aquí a Punta del Este, donde tenemos un oasis en todos estos aspectos”, continuó.

Playa Mansa (Marcelo Umpierrez)
Playa Mansa (Marcelo Umpierrez)

Otro factor importante es el de las opciones escolares, que -según los judíos locales- ha aumentado considerablemente. Sostienen que es una atracción y que, pese a que no hay escuela diurna judía, los estudiantes judíos están cambiando la composición del resto de los establecimientos educativos de la ciudad, como el Colegio Internacional (IC) Punta del Este, que abrió en 2018 y es propiedad de Rolando Rozenblum, miembro del directorio de CIPEMU.

El diario citado indica que Rozenblum también está involucrado en otra institución local destacada: la primera torre Trump en América del Sur, que después de casi una década de contratiempos se inaugurará en agosto. Rozenblum compró un departamento en la torre y está ayudando a sus desarrolladores locales a prepararse para su inauguración.

El Times of Israel recordó que la torre incluye 160 departamentos que cuestan alrededor de USD 5.000 el metro cuadrado y posee una cancha de tenis cubierta diseñada por el ex tenista argentino Martín Jaite, top 10 como jugador y actual organizador de torneos profesionales como el abierto ATP de Buenos Aires. Alrededor del 60% de los compradores son argentinos y el resto son de Uruguay, Brasil, Europa y hasta EEUU.

El nombre Trump sigue siendo una importante marca global de bienes raíces”, comentó Rozenblum; quien acotó: “Necesitamos que los desarrolladores comiencen a construir este tipo de edificios de alto nivel también preparados para el invierno, no solo enfocados en las comodidades para el verano. Eso es el próximo paso”.

La Torre Trump de Punta del Este
La Torre Trump de Punta del Este

Por último, el diario recordó que los argentinos han acudido en masa durante años a Uruguay, cuyo presidente, Luis Lacalle Pou, en el poder desde marzo de 2020, está liderando un gobierno más libre y pro mercado. Uruguay ofreció a los nuevos residentes una exención fiscal de 10 años, y algunos turistas simplemente decidieron no irse cuando el COVID-19 los encerró por primera vez.

Este movimiento es razonable y sigue las tendencias migratorias y de inversión hacia Uruguay, un país que vemos con muy buenos ojos para que se instalen los judíos”, indicó por su parte Ariel Stofenmacher, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, en diciembre de 2020, al anunciar la expansión de la institución a Uruguay.

Punta del Este tiene tres sinagogas: dos son ortodoxas sefardíes y una está afiliada al movimiento jasídico Chabad-Lubavitch. Como ejemplo de cómo la ciudad reúne a una mezcla de judíos argentinos, brasileños y uruguayos, la destacada familia de banqueros brasileños Safra ayudó a construir un templo allí, al que, durante el verano, asisten principalmente argentinos.

Ahora puedo decir con orgullo que si vienes de una gran ciudad judía como Buenos Aires a este pequeño pueblo costero, puedes mantener encendida tu llama judía”, concluyó Rozenblum.

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