
Más de 130.000 migrantes en tránsito hacia Norteamérica atravesaron este año Panamá, algo inédito en el país centroamericano, que se prepara mejorando infraestructura en sus fronteras para enfrentar una eventual nueva ola migratoria impulsada por la crisis derivada de la pandemia.
“La migración no va a terminar”, afirmó el ministro de Seguridad Pública (Minseg), Juan Pino, que cree que la crisis económica que golpea a muchos países impulsará la movilización de miles de seres humanos en “busca de nuevas oportunidades”.
Panamá ha sido durante años un país de tránsito de migrantes venidos de naciones de todo el mundo que viajan a pie hacia Norteamérica. La principal ruta de entrada es el Darién, la espesa y peligrosa selva que sirve de frontera natural con Colombia.
Según los datos oficiales, entre los años 2010 y 2019, cruzaron por el Darién 109.293 personas, una cifra que se ha quedo chica frente a los más de 130.000 de solo este año.
“Son cifras exorbitantes, más de 130.000 personas transitaron por la selva del Darién, más de 80.000 de origen haitiano y 15.000 cubanos”, precisó el director del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) de Panamá, Oriel Ortega.
La situación registrada este 2021 colapsó las estaciones de recepción migratoria (ERM) que levantó Panamá en 2015, a raíz de una ola migratoria de cubanos, en las fronteras norte (Colombia) y sur (Costa Rica), para recibir a los viajeros, tomar sus datos biométricos y darles atención sanitaria y alimentación.
El ministro Pino afirmó que se trabaja con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) “para mejorar un poco más” las ERM y que se cuenta con Médicos Sin Fronteras (MSF) para estar “mejor preparados” enfrente a una eventual nueva ola migratoria.
“Estamos construyendo unas cabañas, tenemos un proyecto de unos modulares también, porque el tema era muy drástico, demasiada cantidad de personas (migrantes en movilidad llegaron este año) y tenemos que estar preparados como país, por si nos ocurre otra oleada migratoria como la que ocurrió este año, que no había ocurrido nunca”, dijo el ministro de Seguridad.
Hasta este jueves había solo 535 migrantes en tránsito en Panamá distribuidos en las estaciones de Darién (frontera con Colombia) y Chiriquí (Costa Rica), pero hace cuatro meses eran 5.000, precisó Pino.
“Gracias a Dios ha bajado grandemente” el flujo migratorio, al menos de manera estacional, dijo el ministro de Seguridad panameño.
La ola migratoria registrada este 2021 la compusieron en su mayoría familias haitianas, muchas de ellas procedentes de Chile y Brasil, donde se habían asentado tras el terremoto que asoló la isla en 2010, aunque también hay personas procedentes de Cuba, de países suramericanos, africanos y asiáticos.
En los primeros 9 meses de 2021 los menores representaron el 20% de la población en movilidad que atravesó Panamá, cuando hace cuatro años era el 2%, dijo Unicef, que alertó de una “grave crisis humanitaria”.
(Con información de EFE)
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