
Los hermanos Carlos Santiago y Pedro Andrés Restrepo Arismendi desparecieron la mañana del 8 de enero de 1988. Carlos de 17 y Pedro Andrés de 14 años, se dirigían al norte de Quito desde una ciudadela privada en el noroccidente de la ciudad. Nunca llegaron a su destino.
Sus padres, Pedro Restrepo y Luz Elena Arismendi, colombianos y con residencia en el Ecuador desde hacía 20 años, se presentaron en un centro de detención porque fueron informados que sus hijos fueron detenidos por no portar un permiso de conducir.
Hugo España Torres, exagente del Servicio de Investigación Criminal o SIC-10, declaró que los menores fueron detenidos arbitrariamente por la Policía Nacional esa mañana y que luego fueron trasladados a los calabozos del SIC-10 en el centro de Quito. Según su testimonio, estos menores fueron torturados durante varios días. También aseguró que Carlos Santiago Restrepo Arismendi murió como consecuencia de las torturas que sufrió. Varios miembros de la Policía le habrían atado una bolsa de plástico con gas lacrimógeno en la cabeza y luego golpeado con fuerza en la boca del estómago, ahogándolo y matándolo.
Según España, esto empeoró el asma del adolescente, advertida tempranamente por sus verdugos. El segundo menor, Pedro Andrés Restrepo Arismendi, fue asesinado unos días después en manos de los agentes del SIC-10 con la intención de eliminar al único testigo del crimen. Ambos cuerpos luego habrían sido arrojados a la Laguna de Yambo en la provincia de Cotopaxi, a 130 kilómetros al sur de Quito, donde podría haber quedados engullidos por los profundos sedimentos.
El 28 de junio de 1990, la Policía Nacional anunció la posibilidad de la muerte de los hermanos Restrepo por la precipitación del vehículo en una quebrada, mostrando cómo el vehículo fue destruido en el fondo del barranco. El padre de los hermanos demostró de inmediato que se había apagado el motor de arranque del vehículo antes de arrojarlo al precipicio. Bomberos, fuerzas especiales de la policía nacional, militares rana y expertos contratados por la familia de las víctimas registraron la zona. Nadie encontró ninguna evidencia de restos humanos. El vehículo apareció 201 días después de la desaparición de los hermanos desaparecidos.
En 1991 se estableció un comité internacional para investigar los delitos cometidos en el país con base en el informe presentado por el Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia. El 2 de noviembre de 1991, la comisión internacional presentó el informe ante el presidente de la República, acusando a 88 personas como responsables por la desaparición de los hermanos Restrepo.
El 11 de agosto de 1991 se presentó el agente del SIC-10, Hugo España, quien declaró que el registro de detenidos se extravió deliberadamente, y posteriormente reapareció modificada la página de detención de menores. El mismo día de la detención recibió una orden del sargento Guillermo Llerena de aislar a los menores. Luego le ordenó que entregara al mayor de ellos, y se lo devolvió una hora después gravemente herido. España no lo recibió y Llerena se lo llevó junto a su hermano menor.

España cuenta en su testimonio que, en la misma noche del 11 de enero de 1988, otros dos agentes y él viajaron en el auto asignado al coronel Trajano Barrionuevo llevando dos bolsas negras a la Laguna de Yambo, donde abrieron las bolsas y las llenaron de piedras y arena. España asegura que dentro de los sacos pudo mirar cadáveres humanos que fueron arrojados en el lugar ordenado por Llerena. Debido al diálogo entre Llerena y el cabo Víctor Camilo Badillo, España concluyó que los cuerpos pertenecían a los hermanos Restrepo.
En junio de 1995, la entonces Corte Suprema de Justicia del Ecuador se pronunció en el caso Restrepo. Badillo, Barrionuevo, la teniente Doris Morán y Juan Sosa fueron condenados. El primero a 16 años de prisión y los restantes 8 años. El teniente Hugo España vive actualmente en Londres.
La denuncia presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos culminó el 14 de mayo de 1998. El conflicto se resolvió de manera amistosa. Ecuador reconoció su responsabilidad en el caso de la desaparición de los hermanos Restrepo y prometió pagar 2 millones de dólares como indemnización, así como se comprometió a encontrar los cuerpos de los niños desaparecidos.
Desde entonces han pasado 33 años de misterio y horror. Desde 1988, ningún gobierno de Ecuador ha podido afrontar las investigaciones hasta ni revelar la verdad. Rafael Correa reabrió la causa pero poco después entró en conflicto con algunos de los defensores de los derechos humanos interesados en el caso. Uno de ellos fue Jaime Guevara, un artista popular que escribió varias canciones en homenaje a los Restrepo. Guevara fue perseguido y difamado públicamente por Correa.
Aunque se excavaron tumbas en el cementerio de Quito y se llevaron a cabo algunos trámites judiciales, todo quedó otra vez en la nada. El mismo Correa dijo en su mitin televisivo de los sábados: “Si tenemos que vaciar Yambo para encontrar los cuerpos de Santiago y Andrés, lo vaciaremos”. Nunca cumplió su promesa.

Desde que los niños desaparecieron, Pedro Restrepo ha ido todos los miércoles a las afueras del Palacio de Carondelet, sede del gobierno ecuatoriano, para reclamar por el paradero de sus hijos. La hija menor de la familia, María Fernanda Restrepo, produjo un documental llamado “Con mi corazón en Yambo”, donde cuenta la tragedia familiar que vivieron por la pérdida de sus dos hermanos.
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