Una vieja arma de fabricación argentina fue secuestrada en Paraguay durante el operativo sudamericano de Interpol

Se trata de una subametralladora FMK-3, producida entre 1974 y 1996 en el país, que suele aparecer en poder de bandas criminales locales y brasileñas. En esta ocasión fue hallada en Paraguay en manos de dos presuntos miembros del “Comando Vermelho”

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Una escena del operativo "Trigger VI" (Interpol)

La enorme operación contra el tráfico de armas “Trigger VI”, coordinada por INTERPOL y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), fue lanzada en marzo en 13 países de Sudamérica y en apenas tres semanas llevó a la detención de 4.000 sospechosos y el secuestro de unas 200.000 armas de fuego, piezas, componentes, municiones y explosivos ilegales de diferente tipo.

Para Ricardo Villegas Pávez, uno de los coordinadores del esfuerzo internacional, se vuelve a poner de manifiesto la importancia de cooperar entre países para atajar una delincuencia internacional que “no respeta las fronteras, tiene zonas de producción, tránsito y distribución” que no atienden a los “enfoques tradicionales basados en las soberanías nacionales”.

“Lo único que es efectivo contra esta amenaza global es una respuesta global de los países afectados. En eso, Interpol juega un papel fundamental, generando canales de coordinación para afrontar el crimen organizado. Ningún país por sí solo, por poderoso que sea, va a poder contra el crimen organizado”, aseguró.

INTERPOL distribuyó numerosas imágenes del material secuestrado en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela durante la operación, en un intento mostrar la cantidad y diversidad de armamento presente en la región.

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Una subametralladora FMK-3, una pistola Glock 17, municiones, cargadores, celulares y drogas incautadas durante el operativo en Asunción, Paraguay (Interpol)

En una de esas imágenes, correspondiente a un operativo realizado en Asunción, Paraguay, puede verse una particularidad: una vieja subametralladora FMK-3/5, de diseño y fabricación argentina, que aún es usada por la policía y las Fuerzas Armadas de este país, y que suele aparecer en manos de delincuentes.

Según un reporte del portal paraguayo Última Hora, la FMK-3 (incorrectamente identificada como una Beretta) pertenecía a dos ciudadanos brasileños, Cleberson Vasques Acosta y Thaiano Flores Carvallo, que fueron detenidos el 23 de marzo en la capital paraguaya y que, se sospecha, serían parte la organización criminal brasileña “Comando Vermelho”.

Encontrar armas de fabricación argentina en poder de bandas criminales brasileñas no es una novedad: al menos desde la década de 1990 se han reportado numerosas apariciones de fusiles FAL, subametralladoras Pam-1 y Pam-1, así como también la ya citada FMK-3, en favelas del país y en manos de delincuentes.

Todas estas armas fueron desarrolladas por la empresa argentina Fabricaciones Militares Sociedad del Estado (FMSE) para abastecer a las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad de este país. En el caso de la FMK-3, se produjo desde 1974 en la Fábrica Militar de Armas Portátiles “Domingo Matheu”, en la ciudad de Rosario, hasta su cierre en 1996, según datos del Proyecto de Monitoreo de Venta de Armas de la Federation of American Scientists (FAS).

Subametralladora FMK-3
La FMK-3 fue producida entre 1974 y 1996 en Argentina, un diseño de uso militar destinado tanto a la policía como a las Fuerzas Armadas del país sudamericano

Se trata de una subametralladora robusta y confiable en calibre 9x19mm capaz de realizar unos 650 disparos por minuto, con un peso cargada de 4,2 kilogramos y un largo con culata extendida de unos 69 centímetros, de acuerdo al Centro de Estudios Balísticos (CEsBA) de la ciudad de Rosario. Utiliza cargadores de 20 y 40 cartuchos y posee un alcance efectivo de 100 metros.

Existe también una versión FMK-5, visualmente similar, que fue destinada al mercado civil y resultó muy popular entre empresas de seguridad privada. Para poder ser vendida a particulares, esta arma fue adaptada al disparo semiautomático. No está del todo claro si el ejemplar secuestrado en Paraguay es un FMK-3, producto de uno de los numerosos robos en cuarteles del Ejército Argentino que han tenido lugar en las últimas décadas, o un FMK-5 que acabó en el mercado negro.

En total, se cree que fueron fabricadas al menos 30.000 FMK-3 hasta el año 1991, según datos sobre recolectados por la FAS.

Muy popular en la policía y las Fuerzas Armadas de Argentina, y exportada a Bolivia, Perú, El Salvador y Uruguay, su uso oficial ha estado decreciendo en los últimos años. Por el contrario, cada vez se la puede ver más en poder de bandas delictivas en Argentina y en la región.

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