
En el contexto de la actual crisis multidimensional que afronta Venezuela, la organización Human Rights Watch (HRW) estima que cerca de siete millones de personas han abandonado el país y otras 14,2 millones presentan necesidades humanitarias graves. Este panorama, reportado el miércoles por HRW y divulgado por la prensa internacional, enmarca la advertencia sobre el impacto potencial de la reciente ofensiva militar de Estados Unidos en territorio venezolano, que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, así como ataques dirigidos contra instalaciones militares que causaron decenas de víctimas mortales.
Según informó Human Rights Watch a través de un comunicado, el ataque estadounidense, descrito por la organización como "descarado", podría agravar la situación de emergencia social preexistente y derivar en "otro desastre humanitario". HRW subrayó que los venezolanos "tienen derecho a elegir libremente a sus propios líderes y decidir el futuro de su nación". Así lo expresó Juanita Goebertus, directora para las Américas de HRW, quien también indicó que Estados Unidos parece actuar en función de preservar su influencia política y económica en el país, en lugar de garantizar el respeto a los derechos fundamentales de la población venezolana.
El comunicado, reproducido en medios internacionales y citado por HRW, recoge además la preocupación ante la ausencia de claridad por parte de Washington respecto a la organización de una eventual transición política. Tras la intervención militar y la "decapitación del Gobierno por parte de Trump" —como se describe la operación que resultó en la captura de Maduro y Flores— sigue sin conocerse el calendario ni las condiciones que regirán la transición anunciada por la Casa Blanca. Tampoco se ha detallado si esta incluirá elecciones libres y justas, la excarcelación de presos políticos y reformas en materia de derechos humanos.
HRW también denunció la presunta ejecución extrajudicial de al menos 115 personas en embarcaciones que transportaban drogas en el mar Caribe y el océano Pacífico en el marco de los preparativos de la operación militar estadounidense. Según consignó HRW, estas acciones se inscriben en un patrón de uso de la fuerza letal sin garantías judiciales, contexto en el cual se incrementa la preocupación por la seguridad jurídica y el respeto por la vida en el país.
En la misma línea, el medio internacional recogió declaraciones de la directora para las Américas de HRW, quien hizo un llamado a los gobiernos extranjeros para centrar sus esfuerzos en la protección de los derechos de los venezolanos: "La decapitación del Gobierno por parte de Trump no protege a los venezolanos de nuevos abusos". Goebertus exhortó a la comunidad internacional a priorizar la defensa de los derechos fundamentales y la restauración de las garantías democráticas en Venezuela, por encima de consideraciones políticas externas.
A la luz de los hechos recientes, HRW enfatizó que la administración estadounidense no ha precisado cuándo ni de qué manera se concretará la transición en Venezuela ni si este proceso contemplará condiciones mínimas de legitimidad democrática y respeto por los derechos humanos. "Trump también afirmó que Estados Unidos administrará Venezuela hasta que se produjera una transición sensata", puntualizó la organización, advirtiendo de las implicaciones de un periodo de control externo sobre las instituciones venezolanas.
La situación de los presos políticos se mantiene como uno de los focos de preocupación señalados por HRW. Al menos 860 personas permanecen privadas de libertad en calidad de opositores o críticos del régimen, de acuerdo con datos del grupo Foro Penal citados por medios internacionales y HRW. A esto se suma la existencia de una investigación abierta en la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional sobre presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela desde 2014. Estas circunstancias, según HRW, reflejan la persistencia de graves violaciones de derechos fundamentales en el país.
El informe de HRW también aborda la grave escasez de alimentos y medicinas que afecta a la población venezolana. Según detalló la ONG, la persistencia de la crisis humanitaria ha forzado a millones de personas a migrar en busca de mejores condiciones de vida, mientras quienes permanecen en el país enfrentan dificultades estructurales para satisfacer sus necesidades básicas. Esta situación ha sido destacada por HRW como un elemento de peso para exigir a la comunidad internacional una respuesta coordinada que favorezca la transición política, la liberación de personas encarceladas por motivos políticos y el establecimiento de mecanismos para la rendición de cuentas por las violaciones de derechos humanos.
En ese contexto, HRW instó a los líderes internacionales a impulsar una transición democrática en Venezuela, a la vez que pidió demandar la excarcelación de presos políticos y promover investigaciones destinadas a esclarecer abusos y delitos cometidos por el Estado o actores vinculados al poder. Asimismo, la organización pidió a Estados Unidos respetar sus compromisos en materia de Derecho Internacional, advirtiendo sobre la necesidad de un enfoque humanitario y respetuoso de los derechos fundamentales en cualquier proceso de intervención o transición.
Finalmente, según publicó HRW, la ofensiva estadounidense plantea interrogantes sobre el futuro político de Venezuela y el destino de millones de personas afectadas por la prolongada crisis social, económica y política. Si no se garantiza la protección de los derechos humanos y la participación democrática, advierte la organización, las perspectivas para la población venezolana podrían deteriorarse aún más.
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