El impacto de la infertilidad trasciende los aspectos médicos, afectando también profundos ámbitos personales y sociales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), investigaciones recientes revelan que el 36 por ciento de las mujeres que enfrentan infertilidad sufrieron algún tipo de violencia por parte de su pareja, y las tasas de divorcio son más altas en personas con dificultades para concebir. En este contexto, la OMS ha emitido su primera guía global sobre la prevención, diagnóstico y tratamiento de la infertilidad, en la que insiste en la necesidad de integrar los servicios de fertilidad en la Atención Primaria de salud y de asignar recursos públicos suficientes para su financiación, según publicó la agencia.
La OMS detalla que la infertilidad no solo constituye un problema médico, sino que genera una carga emocional y social considerable. El organismo define esta condición como la incapacidad de lograr un embarazo después de doce meses de relaciones sexuales regulares sin protección. Esta situación, de acuerdo con la OMS, ocasiona manifestaciones de ansiedad, depresión y otras afectaciones psicológicas, a lo que se suman retos económicos y sociales, principalmente derivados del estigma que rodea la infertilidad. Durante una rueda de prensa, Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual, Reproductiva, Materna, Infantil y Adolescente y Envejecimiento de la OMS, así como del Programa Especial de las Naciones Unidas sobre Reproducción Humana, enfatizó que uno de cada seis individuos en el mundo enfrentará infertilidad en algún momento de su vida, según las últimas estimaciones del organismo.
El documento recientemente publicado incluye 40 recomendaciones destinadas no solo al tratamiento, sino también a la prevención y el diagnóstico de la infertilidad. Según expone la OMS, el foco en la prevención busca disminuir la cantidad de recursos necesarios en etapas posteriores de atención. La guía señala que gran parte de los países carece de políticas públicas específicas y de financiamiento nacional destinado a los servicios de fertilidad. Gitau Mburu, científico del Programa de Reproducción Humana de la OMS, destacó que de los 95 países analizados, solo alrededor de la mitad cuenta con estrategias públicas o presupuesto asignado para tratamientos de fertilidad. Según consignó la OMS, la respuesta global resulta insuficiente ante la magnitud de la problemática.
El acceso a tratamientos avanzados, como la fecundación in vitro, no siempre figura entre las recomendaciones inmediatas para todos los países, dada su complejidad y el costo que implican su implementación y mantenimiento. Sin embargo, Mburu, de acuerdo con declaraciones recogidas por el organismo internacional, puntualizó que existen intervenciones esenciales que pueden incorporarse a la Atención Primaria. Estas acciones permitirían un avance gradual hacia el acceso a tecnologías y tratamientos más sofisticados conforme los sistemas sanitarios amplíen sus capacidades y recursos.
La guía de la OMS detalla un recorrido asistencial que parte de la primera consulta, la decisión sobre las pruebas diagnósticas necesarias y la selección de la terapia más adecuada, hasta la derivación a especialistas en casos de condiciones preexistentes y el seguimiento médico posterior. El registro de los resultados forma parte integral del proceso, según destacó la organización. Dentro de los factores de riesgo, el organismo internacional menciona la edad avanzada, el consumo elevado de alcohol y tabaco, infecciones de transmisión sexual y enfermedades pélvicas como determinantes relevantes. En este sentido, la OMS aconseja adoptar hábitos saludables, incluyendo dieta equilibrada, actividad física y abstinencia tabáquica, en quienes buscan concebir, en orden de reducir los riesgos relacionados con la infertilidad y favorecer mejores resultados.
La carga psicosocial de la infertilidad ocupa un lugar relevante en la guía, según reportó la OMS en su informe. El estigma asociado a esta condición amplifica las dificultades emocionales y puede traducirse en daños psicológicos en quienes la padecen. El científico Gitau Mburu explicó, en declaraciones recogidas por la OMS, que las consecuencias sobre la salud mental, tales como la depresión y la ansiedad, suelen pasar desapercibidas cuando las personas se enfrentan a dificultades para tener descendencia. La organización documenta que, aunque en el 45,1 por ciento de los casos el origen de la infertilidad incluye factores masculinos, tanto de forma exclusiva como combinada con causas femeninas, las mujeres experimentan una mayor presión social y mayores consecuencias negativas relacionadas con la incapacidad de concebir, lo que incluye la culpabilización y la exposición a la violencia.
La estrategia comunicacional y educativa propuesta en la nueva guía busca reducir el estigma y promover el diálogo público sobre la infertilidad. De acuerdo con la OMS, la normalización de la conversación sobre esta condición contribuye a su abordaje integral y funcional. En virtud de esto, Gitau Mburu instó, citado por la agencia, a que los países impulsen entornos sanitarios más seguros, justos y asequibles hacia quienes requieren ayuda para concebir, y recomendó derribar el silencio en torno a la infertilidad.
La OMS dirige su llamado a múltiples actores: gobiernos, ministerios de salud, asociaciones profesionales, organizaciones de la sociedad civil y otras entidades no gubernamentales. El objetivo, como expone el organismo, reside en implementar las directrices propuestas para robustecer los sistemas de salud, facilitar el acceso a los tratamientos y reducir la carga individual, social y económica sobre quienes experimentan infertilidad en cualquier parte del mundo.